Pues como en todo show televisivo, en este espacio bloguil hay también el post de los recuerdos, no vayan a pensar que es porque siento ya la presión de que ya es 9 de enero y yo no he posteado nada en el 2009, nono señores, es porque hoy me desperté con la clara intención de hacer memoria y sacar todo lo que puedo recordar sobre mi blog.
Mentira, me desperté como todo el mundo se despierta, pensando "qué chin@$%&!", con mal aliento y con unos pelos locos...los cuales aún conservo. El asunto aquí es primero recordar cómo fue que nació este blog.
Hace poco más de un año, en Noviembre de 2007 para ser exactos, estaba yo un poco...como llamarlo...deprimida. Entonces conocía yo a un chico que me caía muy bien, pero que era un poco decepcionante, él me contó que antes de irse a China (ah porque acababa de regresar de un largo viaje a China y Japón)había abierto un blog en el que alguna vez había escrito cosas malas de mí (nah, no eran malas) entonces me retó a abrir un blog y en venganza yo podría escribir todo lo malo que yo quisiera sobre él. A decir verdad yo no tenía mucho que escribir, digo, si uno va a escribir algo, que sea buena onda y constructivo, cierto?
Falso. Yo quería mi venganza.
Yo ya había adquirido mi título nobiliario de Lady Vendetta desde hacía mucho, pero nunca había tenido oportunidad de firmar algo con él. Entonces abrí mi blog.
Pero la primera vez que tuve este mismo teclado frente a mí, con esta misma ventana abierta y con estos mismos dedos tecleando sin parar, me di cuenta de que no tenía ganas de vengarme de nadie, de que yo quería este espacio para contar cuentos, contar cuentos y nada más, y así fue como me quedé con el sobrenombre, perdí a aquél amigo y nació este espacio mío al que amo pues gracias a él puedo contarles cuentos, algunos son ciertos, otros no tanto, pero de una cosa sí pueden estar seguros: no voy a dejar de contarlos.
9.1.09
31.12.08
Que venga el 2009
Estoy preparada.
He decidido cortar la serie sobre la horrible Navidad pues ahora que acaban estas fechas hay que celebrar y esa serie era nada más para hundirme más en mi profunda depresión de autocompasión, pero ya basta.
El 2008 fue un gran año y espero que el 2009 también lo sea, no sólo para mí sino para todos ustedes, espero que cumplan sus expectativas y que se diviertan aún más que en 2008.
Un abrazo fuerte fuerte para todos. Los veré del otro lado.
He decidido cortar la serie sobre la horrible Navidad pues ahora que acaban estas fechas hay que celebrar y esa serie era nada más para hundirme más en mi profunda depresión de autocompasión, pero ya basta.
El 2008 fue un gran año y espero que el 2009 también lo sea, no sólo para mí sino para todos ustedes, espero que cumplan sus expectativas y que se diviertan aún más que en 2008.
Un abrazo fuerte fuerte para todos. Los veré del otro lado.
27.12.08
Los mejores regalos vienen con la Navidad pt.3
El año: 2001
Evento: Christmukkah
Quizás no lo sepan, pero mi abuela paterna es judía y mi abuela materna es católica, un buen día, mamá y papá decidieron que unirían a ambas familias en una sola celebración a la que llamaremos Christmukkah (nombre muy original y que no ha sido utilizado antes en ninguna serie televisiva), entonces llegaron mis abuelos paternos a la casa de mi abuela materna. Al parecer todo iría bien, es decir, mis abuelos paternos nunca me agradaron, pero al menos ahí estaría en mí territorio.
Las desgracias comenzaron cuando se decidió que mi abuela paterna iba a cocinar…no, mi abuela paterna no cocina, por alguna razón es la única mujer judía que no conoce el significado de Kosher, ¿saben qué fue lo que cocinó para la cena? Hot cakes. ¡Hot cakes! ¡Para cenar! Porque al parecer, es lo más elaborado que la mujer sabe cocinar.
Pero la cosa no paró ahí. No señor, mi abuelo paterno es hindú y es parlanchín hasta la pared de enfrente, además de que le gusta presumir que sabe cosas que en realidad no sabe. Fue entonces cuando mi abuelo se puso a discutir con mi madre sobre medicina interna. No debió.
Pero eso no fue todo, resulta que también aparecieron después mis tíos y tías, hermanos de mi papá, quienes by the way, no estaban invitados y a los cuales odio porque son metiches, habladores y sin clase…como quiera que sea, llegaron.
La cosa aún no estaba por completo arruinada, pero entonces la “cena” estuvo lista. Los hot cakes de mi abuela estaban crudos y hechos con agua en vez de leche, mis tíos estaban molestando a mi abuela materna sobre cómo era mejor que decorara su casa y por qué mi mamá no era una buena esposa para mi padre, cuando de pronto todo se tornó lento y silencioso.
Mi fumador abuelo hindú se estaba infartando, sus pulmones estaban atascados de nicotina y sus arterias atascadas de grasa de tocino. Esa noche la pasamos en el hospital esperando a que operaran a mi abuelo del corazón. ¿Lo bueno? No tuvimos que comer hot cakes asquerosos.
Evento: Christmukkah
Quizás no lo sepan, pero mi abuela paterna es judía y mi abuela materna es católica, un buen día, mamá y papá decidieron que unirían a ambas familias en una sola celebración a la que llamaremos Christmukkah (nombre muy original y que no ha sido utilizado antes en ninguna serie televisiva), entonces llegaron mis abuelos paternos a la casa de mi abuela materna. Al parecer todo iría bien, es decir, mis abuelos paternos nunca me agradaron, pero al menos ahí estaría en mí territorio.
Las desgracias comenzaron cuando se decidió que mi abuela paterna iba a cocinar…no, mi abuela paterna no cocina, por alguna razón es la única mujer judía que no conoce el significado de Kosher, ¿saben qué fue lo que cocinó para la cena? Hot cakes. ¡Hot cakes! ¡Para cenar! Porque al parecer, es lo más elaborado que la mujer sabe cocinar.
Pero la cosa no paró ahí. No señor, mi abuelo paterno es hindú y es parlanchín hasta la pared de enfrente, además de que le gusta presumir que sabe cosas que en realidad no sabe. Fue entonces cuando mi abuelo se puso a discutir con mi madre sobre medicina interna. No debió.
Pero eso no fue todo, resulta que también aparecieron después mis tíos y tías, hermanos de mi papá, quienes by the way, no estaban invitados y a los cuales odio porque son metiches, habladores y sin clase…como quiera que sea, llegaron.
La cosa aún no estaba por completo arruinada, pero entonces la “cena” estuvo lista. Los hot cakes de mi abuela estaban crudos y hechos con agua en vez de leche, mis tíos estaban molestando a mi abuela materna sobre cómo era mejor que decorara su casa y por qué mi mamá no era una buena esposa para mi padre, cuando de pronto todo se tornó lento y silencioso.
Mi fumador abuelo hindú se estaba infartando, sus pulmones estaban atascados de nicotina y sus arterias atascadas de grasa de tocino. Esa noche la pasamos en el hospital esperando a que operaran a mi abuelo del corazón. ¿Lo bueno? No tuvimos que comer hot cakes asquerosos.
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