27.12.08

Los mejores regalos vienen con la Navidad pt.3

El año: 2001

Evento: Christmukkah

Quizás no lo sepan, pero mi abuela paterna es judía y mi abuela materna es católica, un buen día, mamá y papá decidieron que unirían a ambas familias en una sola celebración a la que llamaremos Christmukkah (nombre muy original y que no ha sido utilizado antes en ninguna serie televisiva), entonces llegaron mis abuelos paternos a la casa de mi abuela materna. Al parecer todo iría bien, es decir, mis abuelos paternos nunca me agradaron, pero al menos ahí estaría en mí territorio.

Las desgracias comenzaron cuando se decidió que mi abuela paterna iba a cocinar…no, mi abuela paterna no cocina, por alguna razón es la única mujer judía que no conoce el significado de Kosher, ¿saben qué fue lo que cocinó para la cena? Hot cakes. ¡Hot cakes! ¡Para cenar! Porque al parecer, es lo más elaborado que la mujer sabe cocinar.
Pero la cosa no paró ahí. No señor, mi abuelo paterno es hindú y es parlanchín hasta la pared de enfrente, además de que le gusta presumir que sabe cosas que en realidad no sabe. Fue entonces cuando mi abuelo se puso a discutir con mi madre sobre medicina interna. No debió.
Pero eso no fue todo, resulta que también aparecieron después mis tíos y tías, hermanos de mi papá, quienes by the way, no estaban invitados y a los cuales odio porque son metiches, habladores y sin clase…como quiera que sea, llegaron.

La cosa aún no estaba por completo arruinada, pero entonces la “cena” estuvo lista. Los hot cakes de mi abuela estaban crudos y hechos con agua en vez de leche, mis tíos estaban molestando a mi abuela materna sobre cómo era mejor que decorara su casa y por qué mi mamá no era una buena esposa para mi padre, cuando de pronto todo se tornó lento y silencioso.
Mi fumador abuelo hindú se estaba infartando, sus pulmones estaban atascados de nicotina y sus arterias atascadas de grasa de tocino. Esa noche la pasamos en el hospital esperando a que operaran a mi abuelo del corazón. ¿Lo bueno? No tuvimos que comer hot cakes asquerosos.

25.12.08

Los mejores regalos vienen con la Navidad pt.2

El año: 2000
Evento: Cena de año nuevo
En el 2000 todos creíamos que las computadoras iban a matarnos. En mi caso no fue necesario, pues como bien se dice: “nadie mejor para chingarte la vida que tu familia”.
Después del fiasco con mis familiares, decidieron que las fiestas navideñas las pasaríamos solo con la familia nuclear, osea la de Chernobil. Pero como estaba muy lejos, decidimos que mejor seríamos sólo papá, mamá, hermana, abui y yo.
Todo iba bien hasta ahí, papá nos había comprado muchos regalos muy caros, como hacía cada año, las uvas estaban ya colocadas en las copas individuales y esperábamos ansiosos el conteo que hacen en la tele. Hermana estaba nerviosa, era pequeña y no sabía muy bien lo que debía hacer, le explicamos con calma y alegría que con cada campanada del reloj debía comer una uva y pedir un deseo.
He de decir antes que otra cosa, que mi hermana era rubia. Y por si no lo saben, esto de comer uvas y pedir deseos al mismo tiempo es, al parecer, muy difícil para una rubia.
El momento llegó, el conteo había empezado.
10. Todos comimos la primera uva.
9. Comimos la segunda uva.
8. Comimos la tercera uva.
7. Comimos la cuarta uva.
6. Comimos la quinta uva. Hermana comenzó a toser.
5. Todos volteamos a ver a mi hermana con preocupación.
4. Hermana cayó al piso, azul.
3. Volteamos a vernos unos a otros, con ojos llorosos.
2. Así perdimos a Grecia I La Rubia.
1. Todos volteamos a vernos con consternación y tristeza.

¡Feliz año nuevo!

22.12.08

Los mejores regalos vienen con la Navidad pt.1

El año: 1998

Evento: Cena de Noche Buena

La comida era deliciosa, mamá y abui la habían estado preparando todo el día y yo había ayudado un poco con las compras de último momento, me encantaba ayudar en la cocina en estas fechas.
Toda la familia se reuniría en casa de mi tía, hermana de abui, hablamos de montones de tíos, primos y sobrinos, la noche transcurriría en risas y calor de hogar.

La hora llegó, llevamos los platillos preparados con tanto amor a casa de la tía, compramos una sidra y caminamos a nuestro destino. Allá al fondo de la casa, en el patio, mis tías ya estaban poniendo las mesas, ellas también habían preparado algunos platillos, salsas, bocadillos, bebidas, todo estaba listo.
Yo me fui a sentar con mis primos, en un santiamén ya estábamos jugando videojuegos en el Family de mi primo Daniel y todo era alegría navideña.

Al poco rato, nos sentamos a la mesa, todos los comensales sonrientes nos hablábamos con amabilidad y cariño, cenamos platillos deliciosos, y comimos hasta saciarnos, al terminar de cenar los primos nos levantamos a seguir jugando videojuegos y los adultos se quedaron a la sobremesa, algunos de mis tíos habían bebido sidra de más.
Un par de horas más tarde, cuando los ánimos se hubieron calentado, escuchamos gritos, un par de golpes, platos que se rompían, cabezas que chocaban…mamá entró corriendo al cuarto de juegos y me sacó a rastras sin decirme nada.
Yo, sin comprender del todo, me puse a llorar de miedo. Pregunté qué pasaba, a lo que abui, siempre recatada, seria y altiva, respondió: Qué grosero de su parte, al menos pudo esperar al postre para llamarlo “sodomita”.

No supe más, ese año fue el último que pasamos con mis familiares.

No tan Grinch

Ya alguna vez mencioné por este medio que los mejores regalos vienen con la navidad, y es que si es cierto. Pero para hablar de las desgracias de la navidad mejor escribo una serie en varios capítulos, porque vaya que hay mucho que decir. Pero éste post quiero dedicarlo a las cosas buenas que me pasaron este año, son muchas asi es que sólo mencionaré las más sobresalientes.
No quería verme muy cursi, pero es mi blog y soy cursi si quiero, asi es que lo seré:
Al principio de este año comencé a andar con mi novio, con el que he vivido miles de cosas y con el que pienso vivir muchas más.
Este año he podido convivir con muchos amigos con los que no había platicado en mucho tiempo.
Este año conocí nuevos lugares y nuevas personas.
Este año aprendí lecciones importantes, casi todas por las malas, pero las aprendí y eso es bueno.
Este año lloré mucho, me peleé algunas veces y me reí miles de veces.
Este año pasé más tiempo divirtiéndome y siendo feliz que sintiéndome sola y deprimida.

También me gustaría agradecer a la academia por todos los momentos y por todas las personas, por un año que fue mejor que el pasado y por lo que venga.
Sépase también que mi Grinchez no se irá y que pronto verán por qué la navidad es la peor época del año. Ya verán.