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9.4.12

Los pájaros

Un chismorreo de pájaros atraviesa mil umbrales hasta mis oídos.
Un motor que ruge.
Un histérico que toca el cláxon como si no hubiera un mañana.
Un reggetonero que viola la bella entropía citadina con sus ritmos cavernoides...

Pero el ruido de pájaros ruge más fuerte, en todas direcciones, atraviesa todo y llega a mí como una oleada de alegría y cotorreos; su pequeña sociedad invisible grita y aletea, toda al mismo tiempo, llamando la atención del otro que, a su vez, quiere también contar sus travesías del día.

7 de la tarde en medio de un océano de asfalto y peces-gente que van y vienen cabizbajos, a toda prisa, a algún lugar o a ninguno, ¿quién lo sabe? y yo aqui, escuchando este concierto desgarbado de voces indiferenciables, a cuatro metros sobre el suelo, en este pedacito verde en medio de tanto gris.

9.10.11

Nada

Un cigarro en la oscuridad ya no significa nada. Uno lo enciende y se consume solo. Los amigos se han ido y el amor no es más que la sombra de lo que fué. Un recuerdo y nada más.

Una lágrima. Un cigarro. No son nada. Nada.

Dichosos los infelices, porque nosotros los que no tenemos nada, no somos nada. Nosotros que lo fuimos todo y lo tuvimos todo y hoy nos hemos quedado en la oscuridad con un cigarro y un recuerdo, nosotros sí que no tenemos nada a qué aferrarnos, nada por lo que luchar o por lo que llorar.

Y la soledad nos consume como la oscuridad a ése cigarro.

Nosotros los que no somos nada y fuimos todo. A nosotros sí que nos lloren, que nos tengan lástima. Que nos entierren en el lodo y que luego nos olviden. Que escupan en nuestra tumba, que bailen, que vivan la vida que nos han arrebatado. Porque la vida es para los vivos y nosotros... Nosotros no somos nada.

16.1.11

Pynchon

"Ay se va. Go on. Break your old compinche's heart. Here I thought you knew everything, it turns out you don't know shit".

Vineland

30.9.10

Once again...

Tiene mucho que no paso por aquí y es probable que ya nadie visite este humilde blog. Sé que si alguien regresa, debería al menos darle una explicación, pero ciertamente no la tengo. Me alejé porque no tenía nada decente que publicar y si bien es cierto que podía haber publicado cualquier cosa, sé que hacerlo habría sido una clara ofensa a su inteligencia, y si tienen la amabilidad de visitar este lugar creo que se merecen algo mejor.

Pues bien, heme aqui. La semana que viene estaré en un congreso en Guanajuato, rechazaron mi brillantísima ponencia sobre Seamus Heaney los hijosdeputa, pero igual iré para prepararles mis famosisimos brownies especiales con Chocolax. En otras noticias, no postearé nada la siguiente semana.

Sin embargo, ya que el comité seleccionador del congreso no consideró pertinente mi trabajo, creo que como este es mi blog, debo (y puedo) publicar el que considero uno de mis mejores trabajos. Lo pondré aquí resumido porque son como 10 paginas, espero que a ustedes sí les guste.

El Norte de Heaney: Poesía para una tierra dividida.
La poesía es una forma de usar el lenguaje para conocer el mundo y sus cosas. En muchas ocasiones y en muy diversas tradiciones, la poesía se ha ocupado de encontrar el misterio de aquello que se acostumbra vivir. La poesía es entonces un espacio para explorar la identidad cultural. En ella el escritor puede construir y cuestionar la manera en la cual experimenta su vida social, su historia, su lenguaje y el lugar específico en el que vive. Todos estos elementos se encuentran en la poesía de Seamus Heaney.

La voz poética de Heaney hubo de forjarse en un terreno hostil tanto física como literariamente, si tomamos en cuenta que pertenecía a una clase, una cultura y una religión tradicionalmente oprimidas; y que en su caso hay que considerar también que el concepto de tradición presenta una acentuada complejidad, puesto que desde su primer libro Preoccupations ya se había definido como un autor que habla y escribe en inglés, que enseña literatura inglesa, que publica en Londres y que, sin embargo, no siente la tradición inglesa como propia.

Sin embargo, para él la poesía es una forma de cavar en la memoria, la suya propia, la de sus padres, la del campo y la de sus antepasados. En sus poemas es posible encontrar elementos que remiten a la vida rural, a la historia familiar, a la historia nacional, al presente en el que escribe y a los mitos y tradiciones que identifica como propios.
Su libro North o Norte en español, es una compilación de poemas con los temas del amor a la tierra, al campo, a la familia y a la memoria como denominador común. Es uno de sus libros más crudos y honestos y es el primero en el que Heaney habla de los problemas vividos en la Irlanda el norte durante la década de los 60’s. Se trata de una colección conmovedora por su sinceridad y por la profunda tristeza que le provoca al poeta la violencia que vive su país y la división de su propia tierra. Fue pensando en ella, en la tierra, que escribió su poema “Anteo”, publicado en Norte:
Anteo
Cuando me recuesto en el suelo,
encendido me levanto como una rosa por la mañana.
En las peleas a propósito caigo
para frotarme con arena.
Eso me funciona
como un elixir. No me puedo destetar
del largo contorno de la tierra, de sus venas-ríos.
Aquí abajo en mi cueva,
amarrado con raíz y piedra,
estoy en la cuna de tinieblas que me engendró
y me alimento de cada arteria
como un pequeño montículo.
Que cada nuevo héroe venga
buscando a Atlas y a las manzanas doradas.
Deberá luchar conmigo para pasar
al reino de la fama
entre los del cielo y los de sangre real:
podrá arrojarme al suelo y renovar mi nacimiento
pero que no planee levantarme de la tierra,
mi elevación, mi caída.

En la mitología griega, Anteo era un gigante, hijo de la Tierra y de Poseidón, que invitaba a los que llegaban a su casa a luchar con él y después de vencerlos los mataba. Heracles, al toparse con él en su camino en busca de las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, se dio cuenta de que cada vez que Anteo tocaba la tierra (su madre) recuperaba sus fuerzas y vencía a sus oponentes. Heracles entonces pelea con él, lo levanta sobre sus hombros y lo mata impidiendo que toque la tierra.
En su poema, Heaney retoma este mito con la tierra en un lugar fundamental y lo cuenta apropiándose de la identidad de Anteo. Pueden notarse las referencias a la tierra como el lugar del que se sacan fuerzas y la analogía que se establece entre ella y el cuerpo de una madre, con ello Heaney da voz a una figura que siempre había estado silenciada y oprimida, como la voz de Irlanda frente al poder de Inglaterra que impuso su lengua, sus costumbres y su literatura. Heaney vuelve a contar una historia ya sabida, la de Heracles y Anteo, pero al adaptarla a su situación específica nos obliga a entenderla de otra forma.
Como ya mencioné, para Heaney la poesía es como cavar en la memoria, no es de extrañar entonces que su primer poema se titule “Digging”, “Cavando”, el poeta observa desde su ventana, con pluma en mano, cómo su padre cava la tierra:
Cavando
Entre mi índice y mi pulgar
descansa la pequeña pluma; cómoda como un arma.
Bajo mi ventana un sonido limpiamente áspero
cuando la pala se hunde en terreno gravoso:
Mi padre, cavando. Miro hacia abajo
hasta que su forzada espalda, entre las flores,
se dobla profundamente, como hace veinte años
agachándose al ritmo de los ejercicios de las patatas
donde él estaba cavando.
La gruesa bota anudada en la lengüeta, la caña
contra la rodilla interior firmemente calzada.
Desenterraba grandes raíces, enterraba profundo el brillante filo
para esparcir las patatas que nosotros recogíamos
amando su fresca dureza en nuestras manos.
Por Dios, el viejo podía manejar una pala,
al igual que su viejo.
Mi abuelo podía cortar más turba en un día
que cualquier otro hombre en el humedal.
Una vez le llevé leche en una botella
apenas tapada con papel. Se enderezó
para beberla, luego continuó inmediatamente
abriendo y cortando prolijamente, arrojando césped
sobre su hombro, cavando profundo y profundo
tras la buena turba. Cavando.
El frío olor a moho de patata, el chapoteo y bofetada
de la turba empapada, los bruscos cortes de un filo
a través de vivientes raíces despiertan en mi cabeza.
Pero yo no tengo pala para seguir a hombres como ellos.
Entre mi dedo y mi pulgar
descansa la pequeña pluma.
Voy a cavar con ella.

Lo físico de las faenas agrícolas y su presencia activa, palpable, permanente en la memoria, aviva la conciencia del poeta; son varias las interpretaciones que pueden hacerse de este conocido poema, la más comentada es, sin duda, la equiparación que el poeta realiza de la actividad agrícola y la actividad poética, la línea de continuidad que traza entre la azada y la pluma, entre cavar la tierra y cavar el significado de las cosas.
Éste poema, aunque temprano, encerraba ya muchos de los ingredientes que se entrelazarían en sus diversas obras: su relación con la tierra, con los elementos que constituyen el paisaje, con la tradición familiar y de manera directa, con la figura del padre. Ésta última quedaría plasmada de forma clara y concisa en uno de sus poemas más conmovedores: “Follower”; “Seguidor”.
Seguidor
Mi padre trabajaba con arado de tiro,
sus hombros combados como vela tendida
entre las dos manceras y el surco.
Chascaba la lengua y los caballos jalaban con brío.
Un experto. Disponía la vertedera
y ajustaba la reja de punta acerada.
La tierra se apartaba sin romperse.
Al extremo de la hilera, con un simple tirón
de las riendas, el sudoroso par daba vuelta
y regresaba al campo. Su ojo
entrecerrado y en ángulo con la tierra
trazaba con precisión el surco.

Yo tropezaba a la zaga de sus toscos zapatos,
cayéndome a veces sobre los terrones pulidos;
a veces me llevaba sobre sus hombros,
y yo subía y bajaba con su tráfago.
Deseaba crecer y arar la tierra,
cerrar un ojo y afirmar el brazo.
Nunca hice sino seguirle
la ancha sombra por toda la granja.
Fui un estorbo, tropezando, cayéndome,
gañendo todo el tiempo. Mas hoy día
es mi padre quien trastabillea siempre
detrás de mí, y no quiere irse.

En este poema se hacen evidentes en principio dos cosas: la primera es que Heaney nos recuerda que él no siguió la tradición familiar de trabajar en el campo, la segunda, que el padre ha envejecido y que probablemente morirá pronto. Como en Digging, el poeta es siempre un observador. Sin embargo, es también visible el deseo que existe en el hijo de seguir los pasos del padre, de aprender las labores extenuantes del campo y de desarrollar los músculos y los callos del campesino.
Así pues, la poesía de Heaney, al igual que su patria, estaría siempre dividida. Entre el campo y la ciudad, entre católicos y protestantes, entre las labores físicas y las del intelecto, entre la figura del padre y la suya propia. Cuando subió al estrado a recibir su premio Nobel en 1995, dijo: “La poesía puede crear un orden fiel al impacto de la realidad externa y sensible a las leyes internas del alma del poeta” . Podemos decir entonces que Heaney halló por fin un equilibrio en la poesía, un equilibrio que contrarresta la hostilidad y la separación en el resto de su mundo.
La voz de Heaney transmite seguridad, tolerancia y entendimiento. No parece, evocando a Machado, que una de las dos Irlandas haya de helarle el corazón. Y es porque las fronteras de la literatura –en vez de oponer o separar- nos acercan, aunque estemos en mundos completamente opuestos.

Pues es esa, en fin, supongo que solo queria hacerles saber que Heaney es uno de mis poetas favoritos, si les gusta comenten y si no, pues también, what the hell, es un blog libre.

21.6.10

Las letras quedan

Este que pasó fue un fin de semana difícil para las letras. José Saramago, premio Nobel de literatura en 1998, fue una voz universal; en sus novelas no se distinguen razas ni nombres, sus ciudades anónimas eran siempre intercambiables porque él exploraba la naturaleza humana. Era de Lisboa, pero pudo haber sido de cualquier ciudad, en cualquier país.

Carlos Monsivaís era muy diferente: periodista irónico, icono de nuestra facultad, de nuestra ciudad y de nuestro país. Era un crítico de todo, de la izquierda, de la derecha, de los de arriba y de los de abajo; la pluma era su aguijón y el humor era su veneno.

Ambos eran pensadores del hombre y de su mundo, este fin de semana los dos se fueron, pero las letras -como los gatos- se quedan.

"Y al día siguiente no murió nadie..."

19.5.10

Annoying Ana o sobre mis teorías apocalípticas

Tengo una teoría: Diego (el chico que se sienta a mi lado en Historia Literaria Norteamericana) es un robot.

Si, sé que suena loco y poco probable pero hey!, así es este mundo en el que vivimos. Anyway, hoy finalmente y luego de muchos planes fallidos para descubrir su verdadera identidad decidí enfrentármele.

Esta mañana las aves cantaban, había poco tráfico, el día aun no se ponía tan insufriblemente caluroso, en fin, todo pintaba para ser un gran día en la facultad de Filosofía y Letras. Llegué con un ligero y elegante retraso a mi clase, todavía logré fumar un cigarro y pisotear un letrero de los hippies sobre algo de los presos políticos o la comida de la cafetería o (coloca tu causa ridícula favorita aqui) antes de entrar al salón, por lo que mi humor mejoró aún más. Entonces Diego hizo su aparición, actuando sospechoso y mecánico como siempre y abriendo los ojos al extremo al hablar.

Nos miramos con cierto rencor y nos saludamos como es debido. -Diego- dije yo, muy seria mientras trataba de sentir el frío metal debajo de la piel sintética de sus mejillas.
-Ana- dijo él, también muy serio pues sabe que sospecho de él y que pronto será descubierto.
Luego de escuchar cómo Diego discutía con mi amiga Diana sobre algo de unas copias de un libro, entramos al salón y mientras la maestra decía incoherencias sobre Thomas Pynchon y Tony Morrison comencé con la presión psicológica. Como la clase es en inglés y no se nos tiene permitido hablar en español, paso literal mi conversación con Mr. Roboto:

Ana- Hey, you're a Robot.
Diego- No, I'm not.
Ana- Yeah, I'm pretty sure you are.
Diego- I've been telling you this like forever, no! I'm not a robot!
Ana- Uuuh, little robot is getting cranky!
Diego- Oh God...

-pausa- Aquí la maestra interrumpió la conversación para preguntarme sobre la segunda ley de la termodinámica y su aplicación a un sistema cerrado de comunicación. Yo, por supuesto, respondí algo increíblemente inteligente que la dejó pasmada un par de minutos dándome la oportunidad de continuar con mi interrogatorio.

Ana- So... robot, tell me, how is it to be all steely and chromed?
Diego- Please stop.
Ana- All cold and lonely...it has to be lonely to be a robot right? I mean, in your planet maybe you have like your little robot girlfriend or something, but you know, here on Earth I'm sure you must feel awful.
Diego- In my planet?! I'm a robot not an alien!! Jeez! you don't even discern between one thing and the other!

En fin, la conversación/interrogatorio prosiguió un poco más hasta que Diego el Robot solitario camenzó a sobrecalentar su sistema y huyó de mi mente perspicaz, sin embargo, aquí está su prueba, Diego admitió finalmente ser un robot. Nadie me creía, me llamaban loca, se burlaban de mí y de mi pequeña teoría, pero he aquí la prueba, ¡dobléguense ante mi gran descubrimiento!.


...Descubrí también que los robots suelen ponerse muy susceptibles cuando se trata de extraterrestres...

8.11.08

Capitán de mar y tierra

Pues es esta una amenaza contra todos los insurrectos que se nieguen a ofrecerme sus tierras y a sus mujeres, a hacerme ofrendas y a conventirme en diosa y señora de sus terruños, así como a ofrecerme sacrificios y todo su oro. Si, esta es mi amenaza, pue yo leí a Maquiavelo y leí también El Arte de la guerra, asi es que vayan preparando las ofrendas, que mañana jugaré Age of Empires y dominaré al universo.

29.6.08

Y después de 21 años me doy cuenta...

Yo...soy como un panda.

Sólo que sin los poderes de kung-fu.

Ainsi soit il.

11.5.08

Ensayo y error # 527343356-A

...But since I came here, felt the joy and the fear
Finding myself making every possible mistake


Es curioso cómo nos vamos adueñando de las palabras, palabras que no eran nuestras puesto que no las inventamos.
Es el modo como las vamos poniendo una detrás de la otra, agolpándolas a veces, hacemos que encajen una con otra, como piezas en un rompecabezas y así vamos tejiendo nuestras propias ideas, que quién sabe si son nuestras, pero las hacemos que sean.
Si, es curioso. Escribo: "Hoy la noche se le adelantó a mi tristeza" y pasa, si lo pienso y luego lo digo, o lo escribo (que es mejor porque a veces la memoria nos juega malas pasadas) entonces es verdad.
Y no importa si no es cierto, no será cierto pero es verdad y verdad que no esté por escrito es verdad al agua...

Entonces nos quedamos en que la noche se le adelantó a mi tristeza. Pero eso no es cierto, mi tristeza siempre llega muy a tiempo, mejor lo borro y escribo otra cosa.

O mejor sería ya no escribir nada.

5.4.08

Ana, la zombie III

Those were the days my friend...

Te dibujas una sonrisa en el espejo cada mañana, te esfuerzas, te vistes con colores brillantes, alegres, todo para que el mundo no termine de aplastarte.
Después de unos años comienzas a creertela, a creer que de verdad estás sonriendo, a creer que de verdad estás viva...no sabes, no sabes nada...¡pero qué alegre de algo!

Are you alive?

¿Y qué pasa si no lo estoy?, no, viva no estoy.

22.1.08

Silogismo defectuoso

Metamorfosis

He ahi una palabra que suena bien, llena de promesas y de certezas, dices metamorfosis y sigues adelante, parece que no vemos que las palabras son rótulos que se adhieren a las cosas, nunca sabrás como son las cosas, ni siquiera qué nombres son en realidad los suyos, porque los nombres que les damos no son nada mas que eso, el nombre que les hemos dado.

7.1.08

Dice Memo

Que:
Las princesas primorosas se parecen mucho a mí.
Cortan lirios, cortan rosas, cortan astros...son así.

8.12.07

Pacto de 46 pisos

¿No te encanta ser mexicano? -le pregunté a Tachi. Seguramente él pensó que estaba yo ebria, como va siendo mi costumbre...pero no lo estaba. Tachi me miró como se mira a una demente, cosa peligrosa de hacer si se va manejando.

Algunas horas antes, a eso de las 9 y media, habíamos estado los tres acostados sobre el auto en medio de una calle intentando atrapar alguna estrella.

Como a las 12, ya con tres tequilas encima y con una bellísima vista de mi ciudad en frente, hicimos un pacto, un pacto irrompible. No había sangre y el tequila se había evaporado de nuestros vasos, el pacto sería de 46 pisos, la altura exacta a la que nos encontrábamos.
A las 12 y media brindamos con nuevo tequila por nuestro pacto.

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No se veía más que una nube de humo, entre humo de cigarro y sudor, el calor era insoportable, la música ensordecedora, el tequila fuerte. Los tres amigos, en trance, bailaban cuales desquiciados que son.
Ya entrada en ese sopor en el que se entra luego de hallarse ante estas circunstancias, su mirada se perdió en el ventanal circular que rodeaba todo el lugar, no lo había notado antes, no así. La vista era no solo espectacular, sino también muy atractiva. Y se acercó. Poco a poco, bailando entre sus dos amigos, moviendose cadenciosamente al ritmo de esa canción.
46 pisos.

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¡Nos van a vetar de este lugar también por indecentes! -me dice Giovanni.
¿Asi o más porno? -me pregunta Tachi.
(Y a la que miró como a una loca fue a mi).

A la 1 con 30 minutos exactos ibamos saliendo del lugar, sofocados por el calor y el humo, aún con ganas de bailar y cantar a Britney y a Will I am. Pero nuestro destino era fatal.
A las 2 estábamos comiendo parados, tacos de bistec al carbón con tocino, mientras veíamos el Teletón y escuchábamos en el radio "Todo cambió" de Camila.
Si uno lo piensa bien, son muchos los lugares en los que uno podría estar a las 2 de la mañana, lugares poco comunes, imposibles incluso. Como el baño o el metro o la biblioteca de autoservicio 24 horas...
Una taquería no es precisamente uno de esos lugares extraños donde uno puede estar, claro que no.
Sin embargo, ¿en qué otro lugar del mundo puedes encontrar tacos a las 2 de la mañana mientras ves el Teletón y escuchas a Camila?

¿Ves como si es la onda ser mexicano?

27.11.07

El orígen del mal

Hace unos días leí en un periódico europeo un estudio sobre los orígenes del moderno hastío, que ha contaminado todas las almas y que amenaza a las generaciones con el suicidio universal. No es, en concepto del autor de ese estudio, el cúmulo de conflictos que azotan a todas las naciones: conflicto entre el capital y el trabajo; conflicto entre el poder y el pueblo; conflicto entre las ideas filosóficas y las religiosas, la causa de ese desequilibrio de que somos víctimas los jóvenes de nuestro tiempo.

No, la causa del mal está en otra parte.

¿Dónde creen ustedes que se halla?

…nada menos que en la cocina.
Las generaciones están tristes, no hallan su campo; sienten un profundo hastío…porque no comen con orden.
Un platillo con excesivo condimento: voilà l’ennemi.
Nuestros abuelos eran dichosos porque gustaban manjares sanos. A medida que retrotraemos nuestras miradas, examinando a las generaciones que nos precedieron, hallamos que los alimentos eran sanos y sustanciosos. Los reyes mismos contaban con un cabrito asado, un trozo de jabalí rociado con vino añejo, garbanzos, lechuga, rábano, etc.
Ahora nos causa lástima un menú semejante. Gustamos de rimar salsas extremas con decadente esmero; comemos hoy aquí y mañana allá, y las malas digestiones empiezan y la dispepsia se declara y la alegría de vivir se va.
Ahí tienen ustedes, en breves palabras, fijado el origen de nuestros males. Los médicos han dado a éstos nombres bien diversos.
Hubo un tiempo en que todo el mundo estaba anémico. Hoy todo el mundo padece neurosis. Pero llámese X o Y, el mal está en el ventrículo; no hay que buscarlo en otra parte.
Supongamos, por poner un ejemplo, que es usted un hombre (digo supongamos porque pudiera usted ser una aleación de metal) alegre como unas castañuelas. Naturalmente ama usted las convivialidades, tiene usted muchos amigos, y recorre con ellos todo ese camino de Damasco de las fondas.
Un día se atiborra usted de ostras con salsas de dudosa procedencia; llega la hora tremenda, la hora de los horrores digestivos y empieza un tardío desprendimiento de gases; a cada paso la sangre parece agolpársele a la cabeza y el miedo a la congestión lo pone a usted angustiadísimo (nótese que estoy ahora hablando particularmente de cierto Memo Bismol).
Es usted hombre al agua: el monstruo ha asomado la cabeza. No tiene usted la energía suficiente para normalizar sus comidas y el mal se agrava, inicianse hondas tristezas, todo se opaca en derredor.

Ya no hay frescuras primaverales, ni cielo azul ni campos floridos. Todo se ha perdido. Mañana o pasado escribe usted unos versos simbólicos y ocho días después se mata.

El foie gras ha hecho mas víctimas que la paz armada…
¿verdad que está bien hallada la fuente de la neurosis? Un manantial de salsas macabras, de guisotes inicio de siglo. He ahí todo. Necesitamos para la renovación de las sociedades la renovación de los estómagos.
Para la supresión de los hastíos de la vida, la supresión de ciertos restaurantes.
Si queremos moralizar los espíritus, encausarlos por la via de la paz, hacerlos sentir la alegría de vivir, es preciso tornar a la carne asada, al diezmillo, a los huevos tibios y a la leche sana.
De otra suerte, por el intestino no vamos a llegar al nirvana.

14.11.07

Fetos literarios

¿¡Quién dice que en México no se escriben novelas!? Si dijiesen: no se acaban, estarían en lo justo, porque cuando menos, se empiezan todos los dias.
Habría que asomarse al cajón del escritorio de un literato y verían, una caótica confusión, paquetes de cuartillas atados con grapas, clips, servilletas con notas ininteligibles en todos los rincones.
Son novelas empezadas.
Y, si se atreven a investigar lo que hay en los bolsillos de una persona de letras, encontrarían también novelas empezadas; dos o tres de menos.
Dicho está que si su amigo es dramaturgo, en vez de novelas hallarán dramas; si es cuentero hallarán cuentos...A mi amigo don Deatzzz, por ejemplo, no se le puede dar un abrazo sin tropezar con algún arreglo que trae en su chamarra.
Pero no quiero referirme al drama ni a los cuentos, sino simplemente a la novela que es lo que considero más difícil de concluir.
Con raras excepciones, nuestros literatos son fecundos...pero para empezar. Tienen una imaginación notablemente activa, pero la emplean en buscar asuntos que no exponen jamás. Trabajan...pero en escribir primeros capítulos.
¡Veleidades de musa!
Hoy encuentra a un niñito en la calle y se le ocurre estudiar al niñito, porque hoy en dia todo se estudia. Halla mañana un mendigo sui generis y propónese estudiar al mendigo. Pasado mañana tropieza con una intelectual-mas-no-por-eso-menos-coqueta muchacha, y deja por ella al niñito y al mendigo.
¡Pero no sin haber escrito un capítulo acerca de ellos!
Puede decirse que cada novela que sale a la luz tiene por compañeras, en el polvoso cajón, media docena de novelas empezadas. Pobres embriones de observación, de análisis, de filosofía, pobres fetos literarios que se quedan ahi en un rincón, y van poniéndose amarillos, y si se les exhuma es para envolver ingredientes o para hacer papel maché.
Si yo fuese editora (pero no lo eres verdad? Ana, ya cállate) haría una biblioteca de novelas empezadas. Son, en mi concepto, las mejores, las escritas en un momento de exigencia cerebral, cuando hay mucho fósforo y es preciso dejar que escape un poco, cuando hay penas que agitan el organismo y desapacibilidades de espíritu que hacen vibrar los nervios, son las novelas a las cuales se confían las penas íntimas o las íntimas alegrías; las novelas amigas, las que acaso se quieren más.
Haría, si, una edición de esas novelas y el público me lo agradecería, sobretodo porque no tienen desenlace.
Al fin y al cabo que el público jamás queda contento con los desenlaces. Si el protagonista muere, malo; y si se casa como en los cuentitos, malo y requete malo.
Cuánto mejor es que la imaginación del lector supla el fin. Y si suple el fin ¿por qué no ha de suplir el desarrollo? Así el escritor será sólo el que impulse por tal o cual camino a la fantasía del lector. Ella hará lo demás.

La novela empezada es, pues, la novela del porvenir. Ella pinta mejor que ninguna otra, la vida, que no es más que una sucesión de capítulos con un desenlace algo radical y casi siempre inesperado: la muerte.

11.11.07

Las barbas de los sabios

Si bien es cierto que la barba les va a muchos de mis guapos compañeros, también lo es que a veces los caballeros se aprovechan en demasía de la ya sobrevaluada piocha, mis maestros completan el look de cultivado respetable y sin duda Santiago y Jesús completan el look apostólico, sin embargo muchachos, no hay que abusar, yo sé que les da flojera, yo sé que se les irrita la piel, pero ¡hombre! hay que ver cada cavernario que uno se encuentra estos días que de plano parecen sacados de los tiempos de Merlín. Aclaro, hay un selecto grupo V.I.P. a quienes se lo perdono, ya sea por su música, por su arte, por sus escritos, o por todas las anteriores, mas no por eso se piense que la barba hace al sabio:

Desde los buenos tiempos del Rey Arturo y su mesa redonda...no, antes aún: desde que los magos de luenga barba empezaron a recorrer el mundo en medio de las muestras de curiosa veneración de los humanos, los ciudadanos y los gobiernos persisten en la extraña idea de que el talento no puede vivir sino bajo los cabellos blancos.
Es en vano que atesore usted más conocimientos que los que el famosísimo Pico de la Mirándola atesoró: si no tiene usted canas y barba digna de Moisés; si no habla usted con voz cavernosa y si al sonreir muestra usted sus dientes completos, no sirve para nada.
Aquí tenemos un criterio semejante al del Papa aquél a quien un rey de España envió un embajador imberbe, pero muy hábil.
-¡Cómo! -exclamó Su Santidad sorprendido-. ¡El rey de España me envía un embajador que aún no tiene barbas!
-Santísimo padre -respondió el embajador-. Si mi soberano midiera por las barbas el mérito de los suyos, ¡os habría enviado un macho cabrío!
Pues en México el mérito se mide por las barbas, ni más ni menos, y apenas si ahora vemos el vacilante comienzo de una evolución benéfica, que concluirá por establecer la preponderancia del elemento joven en el país.
Por lo demás, esta preponderancia tiene que llegar, a pesar de los pesares, quiéranlo o no los buenos hombres de barba florida; pero confesemos que ellos no lo quieren, acaso sólo por un espíritu de rutina; pues debieran comprender que en una cabeza juvenil puede haber tanta o mas sustancia gris que en la cavidad craneana de un patriarca.
Con barbas más grandes y rizadas que las de Kambises o Barbarroja, se han hecho en este país unas barba-ridades dignas de barbas tales.
Y en otro tiempo era fácil concebir que, salvo raras excepciones, los sabios fueran viejos.
Había que estudiar mucho y 25 o 30 años de vida eran una bicoca en tratándose de aprender toda la biblia, toda la antigüedad pagana: oriental, griega y romana; todos los santos padres...et quibusdam allis; mas ahora que los métodos científicos han sintetizado todo eso, ahora que nadie tiene necesidad de leerse de cabo a rabo las obras del Tostado; ahora que en un libro pequeño o la internet se dice más que en una biblioteca de pergaminos, ¿qué necesidad hay de peinar los cincuenta para saber algo?
La experiencia por su parte, se anticipa, y un joven del siglo, que tenga mucha materia prima, esto es, talento, puede hacer más y de hecho hace más que aquéllos venerandos obsoletos de la ciencia que se sabían de memoria las églogas paganas y contaban los términos del silogismo con los dedos.
Tiempo es ya de pensar de otro modo.
"Si la naturaleza midiese por las barbas el mérito de sus hijos...habría hecho de los humanos...un rebaño de chivos".

10.11.07

El uso de la palabra

Anoche fui invitada a una fiesta muy snob, era una cena elegante seguida por un baile, todo por la presentación de un tequila.
Lo interesante de la fiesta es que a medida que avanzaba la noche y el tequila iba desaparciendo de las mesas, unos jóvenes sentados por cosas del destino cerca de mí comenzaron a cuestionar mi silencio, prácticamente no había hablado (al menos no con ellos) en toda la velada. Su tono era molesto y ésto me recordó que no era la primera vez que me llamaban la atención por silenciosa.
Me han llamado taciturna, arisca, mamona, cerrada, payasa...de verdad lo siento, pero sepan que si no hablo no es por falta de ideas, que cuando no digo nada es porque estoy escuchando y que si me quedo callada, es porque estoy pensando.

La palabra es, ¡quién lo duda!, por sabido se calla, altísimo don de dioses. Es el verbo que radia y crea y subyuga...y disparata frecuentemente!
Y los mexicanos, hijos de los latinos, tenemos en mucho aprecio eso de hablar y hablamos cada vez que la ocasión se presenta...o que no se presenta.
Si no se presenta, la cogemos por los cabellos.
Ya sé que no faltará quien haga observar:
-¡Mujer, si a la ocasión la pintan calva!
Pues con todo y eso la cogemos por los cabellos, por pocos que le queden.
Hay una máxima árabe muy conocida que dice: "La elocuencia es plata; pero el silencio es oro". Y nosotros hemos dislocado el adagio: para los mexicanos el silencio es plata, y la elocuencia es oro. Y nos perecemos por derrochar el oro de la nuestra, venga o no venga al caso.
En este país cada bar es un Senado romano, donde el Catilina de la palabrería asoma a cada paso las orejas; cada banco una tribuna y cada vaso de whisky una urna de facundias inverosímiles.
Aquí, primero nos pasamos sin los postres y sin el café que sin los brindis; y solemnidad en que haya menos de una docenita de discursos, es solemnidad al agua. A veces, sin embargo, y a pesar de la reconocida habilidad que tenemos para atrapar la palabra, los amigos nos impiden hablar. Es en vano que dándoles disimuladamente de codazos, les digamos sotto voce:
-Hombre, haz ruido con las copas y di: ¡Bomba por fulano!
Ellos se hacen los suecos, y cada vez que nos ponemos de pie y levantamos la copa, arman una alharaca de Dios es padre y ahogan nuestra voz.
Entonces tenemos un medio, dos medios mejor dicho, de vengar nuestras defraudadas esperanzas. Al salir del banquete abordamos a todos los comensales, uno por uno... y les recitamos nuestro brindis, o bien lo enviamos a un periódico, con éste título:
"Brindis que habría dicho en el banquete ofrecido al señor don Fulano de Tal, si me hubiesen dejado brindar"...
¡La represalia, por lo que se ve, es tremenda! ¿y venido a ver, por qué le prohiben a uno el placer inocente de producirse? En primer lugar, la verbosidad comprimida se vuelve impetuosa, como el agua que detiene la compresa y después lo inunda todo.
Más valiera que al final de toda solemnidad, de todo banquete, cuando llega el consabido número del programa: Tribuna libre, todos los concurrentes pasaran al saloncito contiguo (me supongo que habrá saloncito contiguo), y allí fumasen y charlasen mientras el orador discurría hasta desahogarse; de otra suerte puede sobrevenir, a esos enamorados de la palabra, un accidente muy semejante al que sobreviene a los mamíferos pletóricos de leche.
O la sueltan o se mueren...

8.11.07

Muerte constante más allá del amor

Si, ya sé que no debería de importarme y, después de todo, nadie me ha invitado. Pero ¿qué le hago? Hay gente que nomás no entiende, yo no entiendo, no entiendo por qué he de seguir escribiendo en este espejo de agua en el que escribo, se llena de tinta con sangre y huele a muerte y a tí, huele a tí y te odio más que nunca, es entonces cuando abro los ojos y me doy cuenta de que este camino que separa tu casa de la mía es en realidad un mar que separa mi vida de tu imagen idiota, y yo quise llegar en mi bote de pedales.
No puedo dejar de escribir y tengo los dedos pegados a esta pluma que da sus ultimos suspiros, el espejo de agua, mis ojos que me traicionan y no veo el presente ni el futuro, no veo pasado ni espacio existente. Me ciega la rabia, la rabia también es mi vocación, la rabia de siempre me ciega, ojalá y no existieras, ojalá y me hicieras llorar. Si, eso, házme llorar, haz que me quede loca de ira…no puedes, ya no puedes ¿que no? ¿acaso no has leido? ¡no puedes! ¡no puedes! ¡no puedes! ¡no puedes!. Y mírame bailando, sisisi yo bailo y me río de tí, es que hay gente que nomás no entiende, ¡qué gente necia! Pero ¿quién se ha creido? Y camina por la vida creyéndose bella y va por la vida convencida de su inteligencia, hay gente que se impresiona fácil, eso que ni qué, pero ésta ¿quién se ha creído? Buenaventurada seas, yo no arrojo la primera piedra, yo no escondo la mano bajo las tijeras. Dichosa supongo, quiero creer, y ¿a mi qué me importa verdad? Si si, ya sé, ya lo había dicho, perdona, es que tú lo sabes todo.
¿Hablas así todos los días? Es que a mi me daría hueva, no eres tú, es la ciudad, la vida va muy rápido, si, sisisi, mejor me callo, cuando uno reconoce a un ser superior se queda callado…triste, triste mi caso, pero ¿a quién le importa? Carajo, si ni a mí me importa.
Este espejo de agua es eterno, nunca se acabará de llenar de tinta sanguinolienta, y me esfuerzo y me esfuerzo pero nomás no se llena, es necio igual que yo e igual que tú. Ya me cansé, me desatornillo los dedos de las manos. Déjenme tranquila, no quiero vivir hoy, voy a morirme un rato. (Si tengo suerte, también vas a morirte tú y que te lloren será pecado).

19.10.07

C'est vrai

Los que tenemos frío de verdad, los que estamos solos por todas partes, los sin nadie. Los que no pueden dejar de destruirse, ésos no importan, no valen nada, nada, que de una vez se vayan, que se mueran pronto.
A ver si es cierto: muérete.

¡Muérete, Ana, muérete!

Ah… mula vida, testaruda ¡sorda!
Poetas mentirosos, ustedes no se mueren nunca. Con su pequeña muerte andan por todas partes y la lucen, la lloran, le ponen flores, se la enseñan a los pobres, a los humildes, a los que tienen esperanza.
Ustedes no conocen la muerte todavía: cuando la conozcan ya no hablarán de ella, se dirán que no hay tiempo sino para vivir.

Es que yo he visto muertos, y sólo los muertos son la muerte, y eso, de veras, ya no importa.

Una desgraciada como yo no ha de ser siempre desgraciada.

He aquí mi vida.

Y saco mi suicidio del bolsillo de mi pantalón, juego con él un rato y dos ratos y lo vuelvo a meter y entonces me río y me quedo callada. Y ésta soy yo y éste mi cigarro y ésta mi vida… y éste que duerme paciente en mi bolsillo, éste es mi suicidio.

15.10.07

I know

Si…ya sé que estoy mal, que el karma me ha dejado en números rojos, pero no puedo quejarme, la vida no me trata mal, soy yo…soy yo. Si…ya sé que soy un asco (pero asi me quieren, no lo nieguen), que no tengo un plan de vida, que vivo al día.
Si…ya se que soy una vaga, pero el mundo es mi hogar y mi amor es el mar (mi amor es el mar). Si…taciturna, solitaria, egoísta, soy una isla…si, pero nunca he necesitado mas que mis dos piernas para llegar a ningún lugar.
Si…soy cantora y soy embustera, me gusta el juego y el vino, y ¿qué le hago? Tengo alma de marinero.
Harta ya de estar harta…ya me cansé de preguntarle al mundo por qué y por qué…me iré de nuevo a vagabundear.

Entre el cielo y el mar…vagabundear.

Si…ya sé que estoy mal, pero así me gusta estar.

Yo nunca voy a fundar una religión (menos mal que nunca aspiré a tal cosa, “analogía” cobraría un nuevo significado y sería confuso). Buda no escribía, Mahoma no escribía, Jesús no escribía (bueno, pero porque se le acabó la tinta a su pluma), Bob Esponja no escribe.
Yo escribo…pura pendejada, ya sé, pero yo escribo. No sé escribir pero escribo. Someto y me someten. Dices y diretes. Se arma la de Dios es padre. Se dan moros con cristianos. Llueven patos. Mahoma sube al séptimo cielo en su caballa. Aparece Jesús flotando suavemente diciendo parábolas sobre los bienaventurados y multiplicando muffins y sushi, Jesús se enoja pues su pluma ya no tiene tinta.
Su pluma ya no tiene tinta…