Había antes sentido miedo
de sus ojos quedar prendada,
mas cuando vió aquéllo
todo lo que es lógico
en su pensamiento, muerto.
El sinsentido de sus palabras,
el deseo en su mirar ajeno
eran como mil sirenas blancas
en el fondo de sus ojos bellos.
¿Eran azules o verdes?
Pues no importaba eso
eran grandes y vivos,
quizás claros como el cielo,
eran verdes como el mar,
tal vez grises como el viento,
del color de la miel dulce
oscuros como el ajenjo,
no, sus ojos no, sus ojos
eran de color negro,
del color del azabache,
como un valiente caballero,
como noche sin estrellas.
¡Así son sus ojos negros!
Negros como la obsidiana
y como obsidiana bellos
verlos era como flotar
en un intermitente sueño,
como quien cae de una nube
pero nunca llega al suelo,
como quien sueña que sueña
en la mitad del desierto.
En esto estaba su mente,
despertaba del sueño
luego de ver sus grandes ojos;
enfrente está él de nuevo
y en su sonrisa se queda,
la mira desde hace tiempo
sabe que la ama entonces,
él la mira desde lejos
mas nadie, ni el viento sabe,
su amor es mutuo secreto.
Morirán nuestros amantes,
él se batirá en cruel duelo
y de tristeza y dolores
ella moriría luego,
y en el olvido quedarán
sus grandes ojos negros.
Como noche fugitiva
la muerte se acerca lento
se mete por las ventanas,
los acaricia su aliento.
No han sabido, no sabrán,
la angustia no quema dentro
mas sienten frio el corazón,
aquélla les heló el pecho,
toda una vida por llorar
por su corazón ardiendo
lágrimas de sal, lágrimas
hoy está tendido un muerto
lágrimas de sal, lágrimas
ayer estaba en el lecho.
Se azota la ventana,
siente un dolor en el pecho
ya se escuchan las campanas,
el alma huye del cuerpo,
el viento helado la roza,
el frío estremece su cuerpo,
no sabe qué ha pasado
mas lo sabrá a su tiempo,
no volverá a verlo nunca
ni a sus grandes ojos negros,
lo sabe su dulce boca,
se lo ha contado el viento,
lo saben también sus ojos
mas no lo saben de cierto.
Ese día también morirá,
morirá por mutuo acuerdo
un pacto entre dos amantes
es más pesado que el tiempo.
Han muerto nuestros amantes
mas el recuerdo es eterno,
ambos vivirán por siempre.
¡Así era su amor secreto!
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10.1.11
25.4.10
Bullets
Así me siento hoy.
Verdes colinas y enemigos,
estas cosas nos ponen sentimentales por dentro,
tus palabras son gelignita
o solamente un sentimental más.
Atrapamos balas con los dientes
y aunque es fácil cuando sabes hacerlo
ellos esparcen el secreto por doquier antes de decírnoslo justo antes del amanecer,
y ahora no lo recordamos.
Nuestra sangre y tripas están de fuera,
esparcimos nuestros huesos por la mesa al anochecer,
nos cortamos los dedos,
para darnos esos pequeños entendimientos extra.
Atrapamos balas con los dientes
y aunque ellos se esfuerzan por no decirnos cómo se hace,
siempre lo hacen,
y ruegan por nuestro perdón
justo antes del amanecer,
y ahora no lo recordamos.
Atrapamos balas con los dientes,
es difícil pero son muy dulces
y si sacan un par
tratamos de arreglar las cosas,
atrapamos balas con la
cabeza y el corazón y nuestras partes más oscuras,
es extraño encontrar tal luz
en una noche tan eterna.
Es tan dulce perder a un amigo,
te alejas de la iglesia y saboreas
el aire en tus pulmones,
viejas mentiras y liciérnagas
graban ángeles en tus ojos
y todo se destruye,
murmuras plegarias a la oscuridad
hacia un dios en el que nunca creíste,
siempre lo haces,
esparces el secreto por doquier
pero eso no lo hará más fácil de ver
y ahora no lo recordamos.
Atrapamos balas con los dientes,
es difícil pero son muy dulces
y si sacan un par
tratamos de arreglar las cosas,
atrapamos balas con la
cabeza y el corazón y nuestras partes más oscuras,
es extraño encontrar tal luz
en una noche tan eterna,
atrapamos balas con la espalda,
despedimos al sepulturero y
lo mandamos a la sequía del jardín
para tratar de arreglar las cosas,
atrapamos balas con nuestros mejores recursos,
estamos felices y después ya no
le gritamos a la duda eterna.
Grupo: Tunng
Canción: Bullets
La traducción es mía
Verdes colinas y enemigos,
estas cosas nos ponen sentimentales por dentro,
tus palabras son gelignita
o solamente un sentimental más.
Atrapamos balas con los dientes
y aunque es fácil cuando sabes hacerlo
ellos esparcen el secreto por doquier antes de decírnoslo justo antes del amanecer,
y ahora no lo recordamos.
Nuestra sangre y tripas están de fuera,
esparcimos nuestros huesos por la mesa al anochecer,
nos cortamos los dedos,
para darnos esos pequeños entendimientos extra.
Atrapamos balas con los dientes
y aunque ellos se esfuerzan por no decirnos cómo se hace,
siempre lo hacen,
y ruegan por nuestro perdón
justo antes del amanecer,
y ahora no lo recordamos.
Atrapamos balas con los dientes,
es difícil pero son muy dulces
y si sacan un par
tratamos de arreglar las cosas,
atrapamos balas con la
cabeza y el corazón y nuestras partes más oscuras,
es extraño encontrar tal luz
en una noche tan eterna.
Es tan dulce perder a un amigo,
te alejas de la iglesia y saboreas
el aire en tus pulmones,
viejas mentiras y liciérnagas
graban ángeles en tus ojos
y todo se destruye,
murmuras plegarias a la oscuridad
hacia un dios en el que nunca creíste,
siempre lo haces,
esparces el secreto por doquier
pero eso no lo hará más fácil de ver
y ahora no lo recordamos.
Atrapamos balas con los dientes,
es difícil pero son muy dulces
y si sacan un par
tratamos de arreglar las cosas,
atrapamos balas con la
cabeza y el corazón y nuestras partes más oscuras,
es extraño encontrar tal luz
en una noche tan eterna,
atrapamos balas con la espalda,
despedimos al sepulturero y
lo mandamos a la sequía del jardín
para tratar de arreglar las cosas,
atrapamos balas con nuestros mejores recursos,
estamos felices y después ya no
le gritamos a la duda eterna.
Grupo: Tunng
Canción: Bullets
La traducción es mía
10.4.10
Se fueron
Y un día regresaron a la Tierra.
Nos enseñaron que no éramos ni animales, ni espíritus ni seres humanos. Éramos robots.
Robots de carne, pues habían utilizado ese material para fabricarnos. Nos habían modelado a su imagen, pero de forma grosera, muy aprisa, sin pulir los detalles. Ellos eran los únicos seres humanos del planeta. Se fueron hacía mucho tiempo y nos lo habían dejado. Porque eran indolentes y porque nos habían concebido trabajadores, hábiles, con conciencia profesional y ambición. Durante siglos y siglos, habíamos sido los forjadores de una nueva Tierra.
Pero habían regresado.
Y en la mirada sin vida que nos dirigieron no había ni gratitud ni indulgencia.
Nos enseñaron que no éramos ni animales, ni espíritus ni seres humanos. Éramos robots.
Robots de carne, pues habían utilizado ese material para fabricarnos. Nos habían modelado a su imagen, pero de forma grosera, muy aprisa, sin pulir los detalles. Ellos eran los únicos seres humanos del planeta. Se fueron hacía mucho tiempo y nos lo habían dejado. Porque eran indolentes y porque nos habían concebido trabajadores, hábiles, con conciencia profesional y ambición. Durante siglos y siglos, habíamos sido los forjadores de una nueva Tierra.
Pero habían regresado.
Y en la mirada sin vida que nos dirigieron no había ni gratitud ni indulgencia.
19.7.09
Porque cuando no es Chana...
En el cine nos meten los miedos mas extraños: a los lagartos gigantes, a viajar en metro, a vivir en New York, a las plantas, a Nicolas Cage...pero es bien feo que cuando llegas a tu casa y prendes la tele en un canal científico te metan miedo hasta de estar en tu casa sin hacer absolutamente nada...
Primero fue el colisionador de átomos, ahora es Apophis (la gran roca espacial, no el dios egipcio de la destrucción).
Primero fue el colisionador de átomos, ahora es Apophis (la gran roca espacial, no el dios egipcio de la destrucción).
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