Por fin soy libre. Pero la libertad me sabe agridulce.
Creo que no te das cuenta de muchas cosas cuando estás estudiando. Te levantas de mal humor cada mañana, maldices el tráfico, llegas a tus clases, tomas notas, piensas en lo molestos que son algunos de tus compañeros, en lo chistosos que son otros. Sales, comes algo, entras a otra clase y quizás al final del día tengas tiempo y ganas de ir a retozar a Islandia un par de horas antes de ir a casa a hacer los deberes. La misma rutina todos los días en los que saludas y te despides de tus amigos sin pensar en que probablemente no los verás de nuevo, porque sabes que mañana verás las mismas caras y escucharás las mismas voces.
Ubicas bien a la chica que siempre se sentaba hasta el frente del salón con su amiga, que casi nunca hablaba pero que todos consideraban muy linda. Sabes que no tienes ni que apartarle el lugar al chico que siempre se sienta a lado de ti porque los otros chicos del salón saben que ese es su sitio. Sabes que en cuanto llegue Diana será hora de platicar un rato, preguntarle cómo le fue en su examen del día anterior. Reconoces bien la voz de la chica con la que nunca sostuviste una conversación de más de 5 minutos, pero que secretamente siempre admiraste por su inteligencia y su talento para escribir ensayos, esa chica que era tímida y nerviosa, que siempre se tocaba el pelo y reía extrañamente cuando hablaba frente al salón.
Supongo que no me había dado cuenta de que este era el último semestre para la mayoría de esas personas, personas con las que quizás jamás hablé, pero que de alguna manera hicieron que me acostumbrara a verlas ahí, como sombras eternas, voces familiares que me acompañaban de lunes a viernes (y a veces también los sábados) de 8 a 2.
Para mí esto aún no termina, no tengo trabajo de titulación, ni servicio social y aún me falta tomar un seminario. Pero hoy una chica me hizo darme cuenta de cuánto voy a extrañarla; puede sonar estúpido puesto que jamás fue mi amiga, nunca platicamos por messenger, no conozco sus apellidos y no recuerdo jamás haber entablado una conversación profunda con ella. Pero hoy me abrazó con sinceridad y se despidió de mí.
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11.6.10
5.6.10
De las vírgenes suicidas
Un fragmento:
"La mañana en que tocó el turno de suicidarse a la última de las hermanas Lisbon (esta vez era Mary, con píldoras para dormir), los dos paramédicos llegaron a la casa sabiendo exactamente en dónde estaba el cajón de los cuchillos, el horno de gas y la viga del sótano de la cual se podía amarrar una cuerda. Bajaron de la ambulancia moviéndose muy lentamente en nuestra opinión y casi sin aliento, el gordo dijo: “Esto no es la televisión, gente, esta es la velocidad a la que vamos”. Él cargaba el pesado respirador y el desfibrilador a través de los arbustos que habían crecido monstruosamente y sobre el pasto maltratado que, trece meses antes, cuando comenzó el problema, lucía dócil e inmaculado.
La más joven, Cecilia, de apenas trece años, se había ido primero cortándose las venas como un estoico mientras tomaba un baño; y cuando la encontraron flotando en su pequeña piscina rosada, con los ojos amarillos de alguien poseído y su pequeño cuerpo que despedía el olor de una mujer madura, los paramédicos estaban tan asustados por su serenidad que solo se quedaron parados ahí, fascinados. Entonces la señora Lisbon irrumpió gritando y la realidad de la habitación se confirmó sola: había sangre en el tapete del baño y la navaja de afeitar del señor Lisbon destellaba en el fondo del retrete. Los paramédicos sacaron a Cecilia del agua tibia porque aceleraba el sangrado y le pusieron un torniquete en el brazo. Su cabello mojado colgaba por su espalda y sus extremidades ya estaban azules. No dijo ni una palabra, pero cuando le extendieron las manos encontraron la imagen laminada de la Virgen María que sostenía sobre su pecho floreciente.
Eso pasó en Junio, en la época de moscas de pesca, cuando nuestro pueblo se cubre con los restos de esos efímeros insectos. Se elevan formando nubes desde las algas del lago contaminado y ennegrecen ventanas, cubren los automóviles y las lámparas de la calle, pavimentan los muelles municipales y adornan los aparejos de los botes; siempre en esa misma omnipresencia marrón de escoria voladora. La señora Scheer, que vive al final de la calle, dijo haber visto a Cecilia el día anterior a su intento de suicidio. Estaba en la orilla de la acera con el antiguo vestido de novia acortado que siempre usaba, mirando un Thunderbird revestido de moscas de pesca. “Mejor te consigues una escoba, cariño”, le advirtió la señora Scheer. Cecilia la vio con su mirada de espiritualista, “están muertas”, le dijo, “solo viven veinticuatro horas. Salen del huevo, se reproducen y luego estiran la pata. No les da tiempo ni de comer”. Luego de eso metió la mano en la capa acolchada de bichos y escribió sus iniciales: C.L.
Hemos tratado de acomodar las fotografías cronológicamente, pero han pasado tantos años que se ha vuelto difícil. Algunas están borrosas pero resultan reveladoras: la Prueba A muestra la casa de los Lisbon poco antes del intento de suicidio de Cecilia, fue tomada por la agente de bienes raíces Carmina D’Angelo, a quien el señor Lisbon había contratado para vender la casa en la que su gran familia ya no cabía. Como se puede ver en la instantánea, al techo de pizarra aún no se le habían caído las tejas, el porche era aún visible por encima de los arbustos y las ventanas nos estaban todavía unidas con pedazos de cinta adhesiva: Una cómoda casa de los suburbios. La ventana superior derecha del segundo piso muestra una mancha borrosa que la señora Lisbon identificó como Mary Lisbon. “Solía encresparse el cabello porque decía que era demasiado lacio”, dijo años más tarde, recordando cómo se había visto su hija durante su breve estancia en la Tierra. En la fotografía, Mary fue capturada en el momento en el que usaba la secadora de pelo. Su cabeza parece estar en llamas, pero es solamente una ilusión óptica. Era el 13 de Junio, afuera era un día soleado con 28º".
Y si, la traducción es mía.
"La mañana en que tocó el turno de suicidarse a la última de las hermanas Lisbon (esta vez era Mary, con píldoras para dormir), los dos paramédicos llegaron a la casa sabiendo exactamente en dónde estaba el cajón de los cuchillos, el horno de gas y la viga del sótano de la cual se podía amarrar una cuerda. Bajaron de la ambulancia moviéndose muy lentamente en nuestra opinión y casi sin aliento, el gordo dijo: “Esto no es la televisión, gente, esta es la velocidad a la que vamos”. Él cargaba el pesado respirador y el desfibrilador a través de los arbustos que habían crecido monstruosamente y sobre el pasto maltratado que, trece meses antes, cuando comenzó el problema, lucía dócil e inmaculado.
La más joven, Cecilia, de apenas trece años, se había ido primero cortándose las venas como un estoico mientras tomaba un baño; y cuando la encontraron flotando en su pequeña piscina rosada, con los ojos amarillos de alguien poseído y su pequeño cuerpo que despedía el olor de una mujer madura, los paramédicos estaban tan asustados por su serenidad que solo se quedaron parados ahí, fascinados. Entonces la señora Lisbon irrumpió gritando y la realidad de la habitación se confirmó sola: había sangre en el tapete del baño y la navaja de afeitar del señor Lisbon destellaba en el fondo del retrete. Los paramédicos sacaron a Cecilia del agua tibia porque aceleraba el sangrado y le pusieron un torniquete en el brazo. Su cabello mojado colgaba por su espalda y sus extremidades ya estaban azules. No dijo ni una palabra, pero cuando le extendieron las manos encontraron la imagen laminada de la Virgen María que sostenía sobre su pecho floreciente.
Eso pasó en Junio, en la época de moscas de pesca, cuando nuestro pueblo se cubre con los restos de esos efímeros insectos. Se elevan formando nubes desde las algas del lago contaminado y ennegrecen ventanas, cubren los automóviles y las lámparas de la calle, pavimentan los muelles municipales y adornan los aparejos de los botes; siempre en esa misma omnipresencia marrón de escoria voladora. La señora Scheer, que vive al final de la calle, dijo haber visto a Cecilia el día anterior a su intento de suicidio. Estaba en la orilla de la acera con el antiguo vestido de novia acortado que siempre usaba, mirando un Thunderbird revestido de moscas de pesca. “Mejor te consigues una escoba, cariño”, le advirtió la señora Scheer. Cecilia la vio con su mirada de espiritualista, “están muertas”, le dijo, “solo viven veinticuatro horas. Salen del huevo, se reproducen y luego estiran la pata. No les da tiempo ni de comer”. Luego de eso metió la mano en la capa acolchada de bichos y escribió sus iniciales: C.L.
Hemos tratado de acomodar las fotografías cronológicamente, pero han pasado tantos años que se ha vuelto difícil. Algunas están borrosas pero resultan reveladoras: la Prueba A muestra la casa de los Lisbon poco antes del intento de suicidio de Cecilia, fue tomada por la agente de bienes raíces Carmina D’Angelo, a quien el señor Lisbon había contratado para vender la casa en la que su gran familia ya no cabía. Como se puede ver en la instantánea, al techo de pizarra aún no se le habían caído las tejas, el porche era aún visible por encima de los arbustos y las ventanas nos estaban todavía unidas con pedazos de cinta adhesiva: Una cómoda casa de los suburbios. La ventana superior derecha del segundo piso muestra una mancha borrosa que la señora Lisbon identificó como Mary Lisbon. “Solía encresparse el cabello porque decía que era demasiado lacio”, dijo años más tarde, recordando cómo se había visto su hija durante su breve estancia en la Tierra. En la fotografía, Mary fue capturada en el momento en el que usaba la secadora de pelo. Su cabeza parece estar en llamas, pero es solamente una ilusión óptica. Era el 13 de Junio, afuera era un día soleado con 28º".
Y si, la traducción es mía.
3.6.09
De mis preocupaciones
El cierre de semestre estresa a muchos, pero a mí no, a decir verdad estoy más que acostumbrada a lidiar con trabajos enormes de un día para otro, puedo pasar varios días sin dormir y me he entrenado por años para vivir solamente de café y aspirinas con coca por semanas.
No, el cierre de semestre no me estresa.
Sin embargo hay algo que me impide conciliar el sueño por las noches, se preguntarán entonces a qué se debe mi preocupación.
¿Será acaso miedo a la guerra nuclear? No, no es eso.
¿Es el nuevo éxito de Britney? Tampoco.
¿El lesbianismo de Lindsay Lohan? No.
¿Será entonces el hambre, el odio, las guerras del mundo? ¿Los niños del áfrica, los del maíz? ¿Las focas asesinadas a golpes, los pueblos explotados, los bosques en peligro?
No, la causa de mi insomnio es otra y muy alejada de todo esto...
¡No puedo terminar de desbloquear personajes en Mariokart Wii! ¡y necesito a Toadette!
Con un demonio, las pistas Mirror son la muerte...
No, el cierre de semestre no me estresa.
Sin embargo hay algo que me impide conciliar el sueño por las noches, se preguntarán entonces a qué se debe mi preocupación.
¿Será acaso miedo a la guerra nuclear? No, no es eso.
¿Es el nuevo éxito de Britney? Tampoco.
¿El lesbianismo de Lindsay Lohan? No.
¿Será entonces el hambre, el odio, las guerras del mundo? ¿Los niños del áfrica, los del maíz? ¿Las focas asesinadas a golpes, los pueblos explotados, los bosques en peligro?
No, la causa de mi insomnio es otra y muy alejada de todo esto...
¡No puedo terminar de desbloquear personajes en Mariokart Wii! ¡y necesito a Toadette!
Con un demonio, las pistas Mirror son la muerte...
11.3.09
Sexy back
Pues después de unas muy merecidas vacaciones bloggueras, he vuelto, mas bien, me volvieron. Pues si, cuando la vida te da la señal de que es tiempo de volver a escribir en tu olvidado blog tienes que hacer caso, y es que ayer la vida me dio la señal, asi como nosotros le dábamos a Naomi laStreet la señal para cruzar la calle, o como el camión 4 nos daba la señal de que de Chachalacas no ibamos a regresar vivos, por suerte, la señal que me dio la vida es tanto menos mortal y tanto más reveladora.
Mi maestra de Redacción, quien es una horrible y estúpida anciana a la que ya bien harían en jubilar pero de la vida, me había corrido por quinta ocasión de su salón, por la quinta razón más estúpida que he ecuchado en mi vida: "No voy a calificar tus trabajos porque no me los entregaste a mí sino a mi adjunta (quien estaba 100% autorizada a recoger los trabajos)", enojada salí del salón y decidí caminar un poco para calmar mis ansias de romperle un hueso y prenderle fuego a su auto luego de comerme un kilo y medio de aguacates, cuando recordé la canción que había estado escuchando en mi celular en el camino a la facultad, saqué mi celular y le puse play: Some, some, some, some, some I murder, some, some I let go..., era eso? debía acaso matar a mi maestra de Redacción? o hacer caso a la segunda parte de la línea que habla de dejarlo ir...dispuesta, dispuesta a dejarlo ir no estaba, pero ya que no conozco el automóvil de mi anciana maestra, ni estaba dispuesta tampoco a ir a la cárcel por alguien tan insignificante, pues decidí hacer caso y dejarlo ir, después de todo: "es de muy mal gusto tomar en serio a la gente fea".
Fue así como hice unas cuantas visitas a la coordinación, obtuve cierta información e hice ciertos cambios en mi horario, tomé mis cosas y me salí descaradamente del salón dejando a mi (ex) maestra con los brazos abiertos y cara de ofuscación, preguntando a dónde iba y respondiéndole "qué le importa?" mientras le pintaba dedo ante el asombro de los pocos que quedaron en la clase.
Mi maestra de Redacción, quien es una horrible y estúpida anciana a la que ya bien harían en jubilar pero de la vida, me había corrido por quinta ocasión de su salón, por la quinta razón más estúpida que he ecuchado en mi vida: "No voy a calificar tus trabajos porque no me los entregaste a mí sino a mi adjunta (quien estaba 100% autorizada a recoger los trabajos)", enojada salí del salón y decidí caminar un poco para calmar mis ansias de romperle un hueso y prenderle fuego a su auto luego de comerme un kilo y medio de aguacates, cuando recordé la canción que había estado escuchando en mi celular en el camino a la facultad, saqué mi celular y le puse play: Some, some, some, some, some I murder, some, some I let go..., era eso? debía acaso matar a mi maestra de Redacción? o hacer caso a la segunda parte de la línea que habla de dejarlo ir...dispuesta, dispuesta a dejarlo ir no estaba, pero ya que no conozco el automóvil de mi anciana maestra, ni estaba dispuesta tampoco a ir a la cárcel por alguien tan insignificante, pues decidí hacer caso y dejarlo ir, después de todo: "es de muy mal gusto tomar en serio a la gente fea".
Fue así como hice unas cuantas visitas a la coordinación, obtuve cierta información e hice ciertos cambios en mi horario, tomé mis cosas y me salí descaradamente del salón dejando a mi (ex) maestra con los brazos abiertos y cara de ofuscación, preguntando a dónde iba y respondiéndole "qué le importa?" mientras le pintaba dedo ante el asombro de los pocos que quedaron en la clase.
10.12.08
De mis entretenidas vacaciones
Mi lista de lecturas para estas vacaciones:
1. "The royal exchange" Joseph Addison
2. "The hours of London" Richard Steele
3. "A modern glossary" Henry Fielding
4. "Tom Jones" Henry Fielding
5. "The life of Samuel Johnson, LL.D." James Boswell
6. "The preface to Shakespeare" Samuel Johnson
7. "Moll Flanders" Daniel Defoe
8. "Tristam Shandy" Laurence Sterne
Y la profesora todavía nos pregunta que cuáles son nuestros "main problems" con la clase...Mis main problems no los diré, porque hay juguetes pre-escolares.
Oh! pero qué es esto? aaah mi lista de lecturas de otra clase, claro, porque no nos basta con Historia Literaria del siglo XVIII, no, también tenemos las lecturas para Historia Literaria del siglo XVII:
1. "Volpone" Ben Jonson
2. B.J. Poetry
3. "Poetry" John Donne
4. George Herbert
5. Robert Herrick
6. Richard Lovelace
7. Thomas Carew
8. Andrew Marvell
9. Por supuesto que si: John Milton
Pues yo no sé, yo no pienso leer nada de eso hasta que no termine I am legend, y después pues quizás se me atraviesen otras lecturas asi es que no prometo nada.
Odio la escuela.
1. "The royal exchange" Joseph Addison
2. "The hours of London" Richard Steele
3. "A modern glossary" Henry Fielding
4. "Tom Jones" Henry Fielding
5. "The life of Samuel Johnson, LL.D." James Boswell
6. "The preface to Shakespeare" Samuel Johnson
7. "Moll Flanders" Daniel Defoe
8. "Tristam Shandy" Laurence Sterne
Y la profesora todavía nos pregunta que cuáles son nuestros "main problems" con la clase...Mis main problems no los diré, porque hay juguetes pre-escolares.
Oh! pero qué es esto? aaah mi lista de lecturas de otra clase, claro, porque no nos basta con Historia Literaria del siglo XVIII, no, también tenemos las lecturas para Historia Literaria del siglo XVII:
1. "Volpone" Ben Jonson
2. B.J. Poetry
3. "Poetry" John Donne
4. George Herbert
5. Robert Herrick
6. Richard Lovelace
7. Thomas Carew
8. Andrew Marvell
9. Por supuesto que si: John Milton
Pues yo no sé, yo no pienso leer nada de eso hasta que no termine I am legend, y después pues quizás se me atraviesen otras lecturas asi es que no prometo nada.
Odio la escuela.
2.12.08
Are we human or are we dancer?
No leí a D.H. Lawrence y tengo hueva de escribir mi ensayo sobre modernismo, me duele la panza, estoy escuchando a Calle 13, no he dormido en un par de días, me faltan 2 días para terminar mi semestre, en 10 días nos vamos a Cuernavaca (eso dijo el Señor Kusho), No hay nadie como tuuu, no hay nadie como tu mi amor..., me muerdo las uñas, leo a Kerouac, tejo una bufanda, no quiero escribir no quiero escribir no quiero escribir...ah pero qué tal el blog, pero es que ese lo tenía ya muy abandonado, that's not my name!, que dolor de panza y de cabeza, qué buena siesta en el Edén, me cae mal Argentina, that's not my name, that's not my name, that's not my name!.
Voy a soñar con Modernismo.
Voy a soñar con Modernismo.
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