Alicia se preguntaba siempre por qué le pasaban esas cosas, pero Alicia temía también que le pasaran cosas peores.
Con los años, Alicia se hizo a la idea de que las cosas más extrañas sólo le pasaban a ella y luego a sus amigos por extensión, por la mala costumbre que tenían de andarse juntando con ella.
Todas estas cosas las pensó Alicia un día que no encontraba las agujetas de sus tenis.
Si, Alicia era algo dramática.
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3.6.10
3.4.09
De lo que les compré en el baño
Pues hoy decidí regresar de mi autoinflingido exilio del mundo bloggero, la razón no es muy complicada, simplemente estaba aburrida pues no hay nada bueno en la tele y mi novio tiene mi mariokart wii.
En la encuesta a la que ustedes tan amablemente respondieron, la respuesta ganadora fue "Lo que te compré en el baño"...bola de morbosos. Pues bien, ustedes han elegido leer la historia de lo que pasaba en los baños de mujeres en el CUM.
En aquél baño vendían las cosas más extrañas, es decir, uno se espera que le vendan coca, crack, mota, acido, tachas, laxantes, vomitivos o el clásico pero siempre necesario vodka, si, lo vendían, pero había todo tipo de comercio en aquél sitio.
En cierta ocasión entré a dicho baño y me intentaron vender fotos exclusivas de la chica que se había intentado suicidar desde un 5to piso pero que lejos de morir, quedó desfigurada, esto pasó cuando íbamos en 4to de prepa.
Meses después me encontré con Daniela, una pobre chica a la que poco después íbamos a re-bautizar como Naomi La Street, llorando en el baño, la chica era una rubia no muy agraciada intelectualmente asi es que yo intuí correctamente que la razón de su tristeza era que había olvidado cómo abrir la llave del agua en el lavamanos, yo muy amablemente le mostré la forma. Daniela me vio feo y siguió llorando, no soy muy paciente asi es que le eché agua en su carita y me fui a fumar al patio.
Ya en 5to de prepa, Memo me acompañó al baño en uno de los descansos, ese día el baño estaba un poco aglomerado pues en algún salón se había dado una epidemia de diarrea, yo desconocía este hecho e inocentemente entré. No debí. No debo haber tardado mas de 5 segundos en salir, pero ya afuera vi salir detrás de mí a una chica que Memo conocía, era el cumpleaños de su mejor amiga (de la chica, no de Memo) "Mira lo que te compré en el baño!" le grita la chica a su amiga mientras le muestra un pastelito de chocolate, "feliz cumpleaños" dijimos con cierta mezcla de asco y compasión todos los presentes.

Ese mismo año, unos meses después, entré al baño y encontré a dos chicas, una de ellas le preguntaba a la otra qué debía regalarle a su novio para su cumpleaños. La otra chica con cierta malicia (se ve que queria robarle al novio) le dijo, mira, ahorita que llegue la que vende, le compras una botella de Absolut. (hasta ahi todo iba bien) Luego la vacías aquí en el lavabo y la rellenas con panditas. (mala amiga, muy mala). Ese mismo día todos presenciamos cómo un chico cortaba a su novia en el estacionamiento del CUM por haber llenado de post-its su auto nuevo y por haber tirado al lavabo un litro de valioso y delicioso Absolut.

Por último quisiera contarles otra anécdota, tiene que ver con una prima mía, que es unos 15 años mayor que yo.
En cierta ocasión, mi prima (quien habíame hecho la vida imposible desde que tengo memoria) me había mandado a comprarle algo de cenar. Yo, quien entonces tenía ya unos 15 años y sabía perfectamente cómo tratar a los locos, decidí ser una buena prima y salí a la calle, le compré unas tostadas y las aderezé con agua del baño. Mi prima feliz comió sus tostadas y mientras lo hacía me dijo: "Están muy ricas, en dónde las compraste?" a lo que le contesté sonriente "Ay si supieras...anda, cómele ahí".
En la encuesta a la que ustedes tan amablemente respondieron, la respuesta ganadora fue "Lo que te compré en el baño"...bola de morbosos. Pues bien, ustedes han elegido leer la historia de lo que pasaba en los baños de mujeres en el CUM.
En aquél baño vendían las cosas más extrañas, es decir, uno se espera que le vendan coca, crack, mota, acido, tachas, laxantes, vomitivos o el clásico pero siempre necesario vodka, si, lo vendían, pero había todo tipo de comercio en aquél sitio.
En cierta ocasión entré a dicho baño y me intentaron vender fotos exclusivas de la chica que se había intentado suicidar desde un 5to piso pero que lejos de morir, quedó desfigurada, esto pasó cuando íbamos en 4to de prepa.
Meses después me encontré con Daniela, una pobre chica a la que poco después íbamos a re-bautizar como Naomi La Street, llorando en el baño, la chica era una rubia no muy agraciada intelectualmente asi es que yo intuí correctamente que la razón de su tristeza era que había olvidado cómo abrir la llave del agua en el lavamanos, yo muy amablemente le mostré la forma. Daniela me vio feo y siguió llorando, no soy muy paciente asi es que le eché agua en su carita y me fui a fumar al patio.
Ya en 5to de prepa, Memo me acompañó al baño en uno de los descansos, ese día el baño estaba un poco aglomerado pues en algún salón se había dado una epidemia de diarrea, yo desconocía este hecho e inocentemente entré. No debí. No debo haber tardado mas de 5 segundos en salir, pero ya afuera vi salir detrás de mí a una chica que Memo conocía, era el cumpleaños de su mejor amiga (de la chica, no de Memo) "Mira lo que te compré en el baño!" le grita la chica a su amiga mientras le muestra un pastelito de chocolate, "feliz cumpleaños" dijimos con cierta mezcla de asco y compasión todos los presentes.

Ese mismo año, unos meses después, entré al baño y encontré a dos chicas, una de ellas le preguntaba a la otra qué debía regalarle a su novio para su cumpleaños. La otra chica con cierta malicia (se ve que queria robarle al novio) le dijo, mira, ahorita que llegue la que vende, le compras una botella de Absolut. (hasta ahi todo iba bien) Luego la vacías aquí en el lavabo y la rellenas con panditas. (mala amiga, muy mala). Ese mismo día todos presenciamos cómo un chico cortaba a su novia en el estacionamiento del CUM por haber llenado de post-its su auto nuevo y por haber tirado al lavabo un litro de valioso y delicioso Absolut.

Por último quisiera contarles otra anécdota, tiene que ver con una prima mía, que es unos 15 años mayor que yo.
En cierta ocasión, mi prima (quien habíame hecho la vida imposible desde que tengo memoria) me había mandado a comprarle algo de cenar. Yo, quien entonces tenía ya unos 15 años y sabía perfectamente cómo tratar a los locos, decidí ser una buena prima y salí a la calle, le compré unas tostadas y las aderezé con agua del baño. Mi prima feliz comió sus tostadas y mientras lo hacía me dijo: "Están muy ricas, en dónde las compraste?" a lo que le contesté sonriente "Ay si supieras...anda, cómele ahí".
10.2.09
My fourth picture
1. Go to the 4th folder in your computer where you store your pictures.
2. Pick the 4th picture in that folder.
3. Explain the picture.
4. Tag 4 people to do the same!
Pues como algunos habrán visto, el señor Mimo me incluyó en una especie de cadena alimenticia en la que tengo que cooperar publicando la cuarta foto que me aparezca almacenada en mi ordenador, he de decir que me pareció que esto podría afectar mi popularidad puesto que almaceno fotografías muy vergonzosas...por suerte, la foto que me salió de cuarta es una que no es vergonzosa y de hecho me gusta bastante.

Bien, esta picture fue tomada hace mas de un año, en casa de un amigo de Giovanni, era Octubre y celebrábamos el cumple de Giovanni, la casa del amigo estaba desocupada y para entrar el guardia nos dijo que esa casa estaba embrujada, que no vivía nadie ahí desde hacía años y yo creo que era verdad porque al amigo de Giovanni nunca-nunca lo ví.
Ese dia me puse muy ebria, conocí al gordo, canté a coro y a capella "don't worry be happy" con Ruy y con Tachi y bebí 3/4 de botella de Jack Daniel's all by myself y seguro que pasaron muchas cosas más que no recuerdo, como por ejemplo cómo fue que Tachi abolló su auto ese dia en el camino de regreso a mi casa o por qué el gordo estaba llamándome a diario unas semanas más tarde...
En fin, en la foto de izquierda a derecha:
El novio de Gaby, cuyo nombre nunca soy capaz de recordar.
Gaby
Tania
Ruy
Giovanni
Yo mera
Tachi
Octubre del 2007
Ahora le toca a El ninja Peruano, Miss Lovegood, Fundador y al chico onírico
2. Pick the 4th picture in that folder.
3. Explain the picture.
4. Tag 4 people to do the same!
Pues como algunos habrán visto, el señor Mimo me incluyó en una especie de cadena alimenticia en la que tengo que cooperar publicando la cuarta foto que me aparezca almacenada en mi ordenador, he de decir que me pareció que esto podría afectar mi popularidad puesto que almaceno fotografías muy vergonzosas...por suerte, la foto que me salió de cuarta es una que no es vergonzosa y de hecho me gusta bastante.

Bien, esta picture fue tomada hace mas de un año, en casa de un amigo de Giovanni, era Octubre y celebrábamos el cumple de Giovanni, la casa del amigo estaba desocupada y para entrar el guardia nos dijo que esa casa estaba embrujada, que no vivía nadie ahí desde hacía años y yo creo que era verdad porque al amigo de Giovanni nunca-nunca lo ví.
Ese dia me puse muy ebria, conocí al gordo, canté a coro y a capella "don't worry be happy" con Ruy y con Tachi y bebí 3/4 de botella de Jack Daniel's all by myself y seguro que pasaron muchas cosas más que no recuerdo, como por ejemplo cómo fue que Tachi abolló su auto ese dia en el camino de regreso a mi casa o por qué el gordo estaba llamándome a diario unas semanas más tarde...
En fin, en la foto de izquierda a derecha:
El novio de Gaby, cuyo nombre nunca soy capaz de recordar.
Gaby
Tania
Ruy
Giovanni
Yo mera
Tachi
Octubre del 2007
Ahora le toca a El ninja Peruano, Miss Lovegood, Fundador y al chico onírico
(wtf?):
Borrachazos,
CUM,
De fantasmas
24.1.09
Se estaba bañando
La gente da los pretextos más extraños cuando no llega a tiempo a una cita. Los he escuchado y los he dado todos, desde que mi casa se inhundó hasta el ejército de ardillas entrenadas de Willy Wonka en mi cama. De verdad, todo.
Cierta vez, cuando yo estaba en cuarto de prepa en el CUM, el profesor de informática nos había dejado como trabajo en grupo hacer una maqueta de una Mother board. En mi equipo estaban Coño, Tere y Giovanni, como me llevaba bien con todos, decidimos que en vez de utilizar las comodidades que nos brinda la internet, iríamos en un divertido viaje de campo a la Plaza de la Computación, allá en el lejano, indómito y salvaje Centro Histórico.
Cité a todos en mi casa, pues era el punto medio, todos vivían a menos de media hora. La cita era un sábado a las 11 de la mañana.
Giovanni fue el primero en llegar, le gustaba ir a mi casa porque mi mamá siempre le hacía de comer lo que él quisiera, luego llegó Coño con su padre, él iba a llevarnos a aquél peligroso lugar. Entonces esperamos a Tere.
Esperamos y esperamos y esperamos un poco más.
Han de saber, que Tere vive a menos de 10 minutos de mi casa (caminando). Estuvimos llamando a su celular y ella siempre nos decía que el tráfico estaba espantoso, pero que llegaba en 5 minutos. Nos dió la una de la tarde y Tere nunca llegó, asi es que decidimos ir al centro sin ella.
Una vez en la camioneta del padre de Coño, Giovanni y yo nos sentamos atrás y mientras Coño y su padre nos contaban historias fomes, Giovanni y yo cantábamos A horse with no name a todo pulmón.
Ya en la plaza esta, hicimos un cansado recorrido en el que Coño obtuvo no menos de 23 plumas gratis, por no decir que las hurtó, y en el que Giovanni y yo nos perdimos entre una multitud de geeks jugadores de magic y de yu gi oh!.
Como a las 5 llegamos de nuevo a mi hogar, cansados y hambrientos pero dispuestos aún a ir a comprar el material necesario a Lumen y a hacer nuestra estúpida maqueta. Al abrir la puerta, lo primero que vimos fue a Tere sentada en el sillón de la sala, comiendo palomitas y viendo La era del hielo, había llegado una hora antes y mi mamá ya la había alimentado y le había puesto películas a su disposición para su amusement.
Enojados, le preguntamos a Tere por qué había llegado tan tarde, a lo que Tere respondió: "Es que me estaba bañando".
Cierta vez, cuando yo estaba en cuarto de prepa en el CUM, el profesor de informática nos había dejado como trabajo en grupo hacer una maqueta de una Mother board. En mi equipo estaban Coño, Tere y Giovanni, como me llevaba bien con todos, decidimos que en vez de utilizar las comodidades que nos brinda la internet, iríamos en un divertido viaje de campo a la Plaza de la Computación, allá en el lejano, indómito y salvaje Centro Histórico.
Cité a todos en mi casa, pues era el punto medio, todos vivían a menos de media hora. La cita era un sábado a las 11 de la mañana.
Giovanni fue el primero en llegar, le gustaba ir a mi casa porque mi mamá siempre le hacía de comer lo que él quisiera, luego llegó Coño con su padre, él iba a llevarnos a aquél peligroso lugar. Entonces esperamos a Tere.
Esperamos y esperamos y esperamos un poco más.
Han de saber, que Tere vive a menos de 10 minutos de mi casa (caminando). Estuvimos llamando a su celular y ella siempre nos decía que el tráfico estaba espantoso, pero que llegaba en 5 minutos. Nos dió la una de la tarde y Tere nunca llegó, asi es que decidimos ir al centro sin ella.
Una vez en la camioneta del padre de Coño, Giovanni y yo nos sentamos atrás y mientras Coño y su padre nos contaban historias fomes, Giovanni y yo cantábamos A horse with no name a todo pulmón.
Ya en la plaza esta, hicimos un cansado recorrido en el que Coño obtuvo no menos de 23 plumas gratis, por no decir que las hurtó, y en el que Giovanni y yo nos perdimos entre una multitud de geeks jugadores de magic y de yu gi oh!.
Como a las 5 llegamos de nuevo a mi hogar, cansados y hambrientos pero dispuestos aún a ir a comprar el material necesario a Lumen y a hacer nuestra estúpida maqueta. Al abrir la puerta, lo primero que vimos fue a Tere sentada en el sillón de la sala, comiendo palomitas y viendo La era del hielo, había llegado una hora antes y mi mamá ya la había alimentado y le había puesto películas a su disposición para su amusement.
Enojados, le preguntamos a Tere por qué había llegado tan tarde, a lo que Tere respondió: "Es que me estaba bañando".
14.1.09
De mis historias
Yo decidí que iba a ser cuentacuentos gracias a mi buen amigo Memo.
Un buen día en el CUM, habíanle pasado tremendas desgracias a Memo, yo, como buena amiga, me burlé de él y me aseguré de que todos en el salón hicieran lo mismo. Entonces Memo, con lágrimas en sus verdes ojos me dijo muy triste:
"Anita: tú tomas la desgracia de uno y obligas al mundo a vivirla".
Ese día me juré a mí misma que ésa iba a ser mi vocación en la vida.
Un buen día en el CUM, habíanle pasado tremendas desgracias a Memo, yo, como buena amiga, me burlé de él y me aseguré de que todos en el salón hicieran lo mismo. Entonces Memo, con lágrimas en sus verdes ojos me dijo muy triste:
"Anita: tú tomas la desgracia de uno y obligas al mundo a vivirla".
Ese día me juré a mí misma que ésa iba a ser mi vocación en la vida.
15.12.08
Anti-ñoña
Leyendo los posts del blog comunitario en el que participa mi master el Ninja Peruano, recordé varias anécdotas anti-ñoñezcas que viví durante mi prepa, la verdad es que mi rebeldía preparatoriana tiene mucho que ver con mi pasado oscuro, puesto que durante toda mi primaria fui...no ñoña, mas bien huraña.
Verán, en mi tierna infancia fui siempre evasiva ante los problemas, nunca me gustaron los regaños, por lo que para mí era mucho más simple y menos problemático hacer siempre mis tareas y respetar a mis mayores, como resultado: siempre en el cuadro de honor.
Para cuendo llegué a la secundaria todo eso cambió y me comencé a convertir en algo mas o menos parecido a lo que soy ahora: una valemadres.
Pero para la prepa mi valemadrismo no sólo floreció, sino que se vió alentado por los retos diarios en una escuela fresa de valemadristas desmadrosos y en la que el señor Vignau era el coordinador de asistencias...
Verán, el señor Vignau era, como ya dijo el Ninja (aaah porque han de saber que mi master y yo acudimos a la misma preparatoria, fuimos víctimas de esa mala fortuna), un anciano, ridículamente viejo y más ridículamente lleno de energía. El Ninja, no sé si por ñoño o por tratarse de un anciano, ha mencionado que era buena onda...pero no lo era. En serio no lo era.
Sabiendo esto como background, puedo volver a la anécdota:
Un frío día otoñal, en sexto de prepa, tenía clase de CSI, o algo asi se llamaba, la clase la impartía mi titular: César Cano, conocido por ser el hombre pequeño más duro de todo el colegio, la clase era a las 7, a las 7 en punto Cano cerraba la puerta y comenzaba con el examen semanal -básicamente se trataba de un examen de lectura, nos dejaba leer el periódico todos los dias además de algún libro sobre globalización o democracia- en fin, el caso es que yo siempre llegaba tarde.
Ese día cuando llegué al colegio, Juan (el horrible janitor cuidador de la puerta principal) decidió que era tarde y que no iba a dejarme entrar...tenía problemas.
Dí la vuelta y entré a la casa de los Hermanos Maristas (una especie de casa de reposo para los ex-maestros del colegio que ya estaban muy viejitos), subí la escalera al segundo piso, bajé por el balcón (casi matándome por no tirar una jaula con canarios), atravesé el jardín, pasé por una puerta que daba al auditorio y en cuestión de segundos me vi dentro de la escuela, todo iba de acuerdo al plan, Vignau no me había visto, Juan no me había visto y si tenía suerte, llegaría justo a tiempo para el examen de Cano. Lo difícil había pasado y lo único que me faltaba para lograr mi objetivo era caminar unos metros, pasando por en frente de unos 8 salones.
Todo iba bien, me faltaban 2 metros, ya estaba en frente del 107, unos pasos más y llegaría al 108...en eso escucho la vibrante y operística voz de mi amigo Bruno, él estaba en el 107, sentado con media nalga fuera de la ventana, desayunando Pop Tarts.
-Anaaaaaaa! cómo estás! qué haces? qué? por qué me callas? ay Ana no entiendo nada...
Para mí ya era tarde, Cabrera (el coordinador de conducta) estaba dándoles clase de Revolución Mexicana y Vignau estaba ahí haciendo la entrega diaria de la lista de asistencias...sobra decir que no llegué a mi examen y que ese mes Cano me puso -7, así es: -7.
Verán, en mi tierna infancia fui siempre evasiva ante los problemas, nunca me gustaron los regaños, por lo que para mí era mucho más simple y menos problemático hacer siempre mis tareas y respetar a mis mayores, como resultado: siempre en el cuadro de honor.
Para cuendo llegué a la secundaria todo eso cambió y me comencé a convertir en algo mas o menos parecido a lo que soy ahora: una valemadres.
Pero para la prepa mi valemadrismo no sólo floreció, sino que se vió alentado por los retos diarios en una escuela fresa de valemadristas desmadrosos y en la que el señor Vignau era el coordinador de asistencias...
Verán, el señor Vignau era, como ya dijo el Ninja (aaah porque han de saber que mi master y yo acudimos a la misma preparatoria, fuimos víctimas de esa mala fortuna), un anciano, ridículamente viejo y más ridículamente lleno de energía. El Ninja, no sé si por ñoño o por tratarse de un anciano, ha mencionado que era buena onda...pero no lo era. En serio no lo era.
Sabiendo esto como background, puedo volver a la anécdota:
Un frío día otoñal, en sexto de prepa, tenía clase de CSI, o algo asi se llamaba, la clase la impartía mi titular: César Cano, conocido por ser el hombre pequeño más duro de todo el colegio, la clase era a las 7, a las 7 en punto Cano cerraba la puerta y comenzaba con el examen semanal -básicamente se trataba de un examen de lectura, nos dejaba leer el periódico todos los dias además de algún libro sobre globalización o democracia- en fin, el caso es que yo siempre llegaba tarde.
Ese día cuando llegué al colegio, Juan (el horrible janitor cuidador de la puerta principal) decidió que era tarde y que no iba a dejarme entrar...tenía problemas.
Dí la vuelta y entré a la casa de los Hermanos Maristas (una especie de casa de reposo para los ex-maestros del colegio que ya estaban muy viejitos), subí la escalera al segundo piso, bajé por el balcón (casi matándome por no tirar una jaula con canarios), atravesé el jardín, pasé por una puerta que daba al auditorio y en cuestión de segundos me vi dentro de la escuela, todo iba de acuerdo al plan, Vignau no me había visto, Juan no me había visto y si tenía suerte, llegaría justo a tiempo para el examen de Cano. Lo difícil había pasado y lo único que me faltaba para lograr mi objetivo era caminar unos metros, pasando por en frente de unos 8 salones.
Todo iba bien, me faltaban 2 metros, ya estaba en frente del 107, unos pasos más y llegaría al 108...en eso escucho la vibrante y operística voz de mi amigo Bruno, él estaba en el 107, sentado con media nalga fuera de la ventana, desayunando Pop Tarts.
-Anaaaaaaa! cómo estás! qué haces? qué? por qué me callas? ay Ana no entiendo nada...
Para mí ya era tarde, Cabrera (el coordinador de conducta) estaba dándoles clase de Revolución Mexicana y Vignau estaba ahí haciendo la entrega diaria de la lista de asistencias...sobra decir que no llegué a mi examen y que ese mes Cano me puso -7, así es: -7.
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