Un chismorreo de pájaros atraviesa mil umbrales hasta mis oídos.
Un motor que ruge.
Un histérico que toca el cláxon como si no hubiera un mañana.
Un reggetonero que viola la bella entropía citadina con sus ritmos cavernoides...
Pero el ruido de pájaros ruge más fuerte, en todas direcciones, atraviesa todo y llega a mí como una oleada de alegría y cotorreos; su pequeña sociedad invisible grita y aletea, toda al mismo tiempo, llamando la atención del otro que, a su vez, quiere también contar sus travesías del día.
7 de la tarde en medio de un océano de asfalto y peces-gente que van y vienen cabizbajos, a toda prisa, a algún lugar o a ninguno, ¿quién lo sabe? y yo aqui, escuchando este concierto desgarbado de voces indiferenciables, a cuatro metros sobre el suelo, en este pedacito verde en medio de tanto gris.
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9.4.12
15.8.11
16.1.11
Pynchon
"Ay se va. Go on. Break your old compinche's heart. Here I thought you knew everything, it turns out you don't know shit".
Vineland
Vineland
11.10.10
Minificción
Cuando Heracles llegó al jardin de las Hespérides, se encontró con una planta embotelladora de Sidral Mundet.
24.6.10
Fuckin' hipster
Tengo que admitir que había sido ignorante del término hasta ayer en la noche, cuando leía viejos posts de mi maestro ninja favorito de todo el Perú. Como jamás lo había escuchado, hice lo que cualquiera: lo googleé. Descubrí entonces que existen muchas y muy variadas definiciones de lo que es ser un hipster, algunas de las cuales son muy parecidas a lo que es un snob, un indie-gente o un condeche.
Sin embargo, casi todas las definiciones tenían en común el hecho de que una de las mayores características de un hipster es que jamás se saben hipsters o , peor aun, casi ninguno conoce el término hipster. Y en pocas palabras: tuve miedo. ¿Qué pasaría si descubría que yo era la personificación de lo que mi maestro el ninja más aborrecía? Luego de muchas horas de investigación lo supe; y con lágrimas en los ojos me vi en el espejo, horrorizada, mi mandíbula aflojada pendía inerte de mi cara en una expresión de indignación y una mano temblorosa cubría mi boca en una mezcla de espanto y sorpresa.
Yo era, indeed, medio hipster.
Sin saberlo, había caminado feliz por la vida, predicando mi amor por el buen cine, la buena música y los buenos libros, mientras sostenía un café y un cigarro y me había cortado el cabello frente el espejo del baño con mis propias manos inexpertas.
Perdóname Maestro, tu Padawan te ha fallado. No merezco ser Jedi ya nunca nunca, para siempre siempre.
Sin embargo, casi todas las definiciones tenían en común el hecho de que una de las mayores características de un hipster es que jamás se saben hipsters o , peor aun, casi ninguno conoce el término hipster. Y en pocas palabras: tuve miedo. ¿Qué pasaría si descubría que yo era la personificación de lo que mi maestro el ninja más aborrecía? Luego de muchas horas de investigación lo supe; y con lágrimas en los ojos me vi en el espejo, horrorizada, mi mandíbula aflojada pendía inerte de mi cara en una expresión de indignación y una mano temblorosa cubría mi boca en una mezcla de espanto y sorpresa.
Yo era, indeed, medio hipster.
Sin saberlo, había caminado feliz por la vida, predicando mi amor por el buen cine, la buena música y los buenos libros, mientras sostenía un café y un cigarro y me había cortado el cabello frente el espejo del baño con mis propias manos inexpertas.
Perdóname Maestro, tu Padawan te ha fallado. No merezco ser Jedi ya nunca nunca, para siempre siempre.
12.5.10
Jus primae noctis
El señor feudal era un hombre alto, delgado y anguloso, de modales refinados.
Los recién casados lo miraron azorados, con un pavor no exento de respeto. "Vengo a reclamar mis derechos -dijo el señor suavemente- la primera noche me pertenece". Los aldeanos no se atrevieron a replicar. El blanco caballo sin jinetes que se encontraba junto al del barón relinchó nervioso, un soldado lo sujetó por las riendas y le acarició el cuello para tranquilizarlo.
El señor feudal sonrió. "Vas a venir conmigo al castillo, pichoncito, verás que te va a gustar". En seguida montó en su corcel y lo instó a dar media vuelta, alejándose en dirección del fuerte señorial, no sin antes haber hecho señas a sus guardias.
Los soldados entonces sujetaron al novio y lo montaron en el caballo blanco.
La novia se quedó llorando en la aldea.
Los recién casados lo miraron azorados, con un pavor no exento de respeto. "Vengo a reclamar mis derechos -dijo el señor suavemente- la primera noche me pertenece". Los aldeanos no se atrevieron a replicar. El blanco caballo sin jinetes que se encontraba junto al del barón relinchó nervioso, un soldado lo sujetó por las riendas y le acarició el cuello para tranquilizarlo.
El señor feudal sonrió. "Vas a venir conmigo al castillo, pichoncito, verás que te va a gustar". En seguida montó en su corcel y lo instó a dar media vuelta, alejándose en dirección del fuerte señorial, no sin antes haber hecho señas a sus guardias.
Los soldados entonces sujetaron al novio y lo montaron en el caballo blanco.
La novia se quedó llorando en la aldea.
19.4.10
That is not what I meant, at all. That is not it at all.
Esta es mi versión de "La canción de amor de J. Alfred Prufrock" de T.S Eliot, personalmente es uno de mis poemas favoritos y por azares de la escuela tuve que traducirlo. Espero les guste.
Vayamos pues, tu y yo
cuando la tarde se esparza por el cielo
como un paciente anestesiado en la mesa de operaciones;
vayamos, por ciertas calles medio desiertas,
los retiros murmurantes
de noches sin descanso en baratos hoteles de paso
y restaurantes con mariscos malolientes;
calles eternas como una conversación tediosa
con la intención insidiosa
de guiarte a una cuestión sobrecogedora...
Ah...no preguntes "¿Cuál es?"
vayamos a hacer la visita pues.
Las mujeres en el cuarto taconean sobre mármol
y entre risas critican a Andy Warhol.
La niebla amarilla que frota su espalda contra los vidrios de la ventana,
el humo amarillo que frota su hocico en los vidrios de la ventana
y pasa su lengua por las esquinas del atardecer,
se queda en las albercas de los sumideros,
deja caer el hollín de las chimeneas sobre su espalda,
repta por la terraza, da un salto de repente,
y viendo que era una suave noche de octubre,
se enrosca al rededor de la casa y se duerme.
Y de hecho habrá tiempo
para el humo amarillo que se desliza sobre la calle,
frotando su espalda contra los vidrios de la ventana;
habrá tiempo, habrá un tiempo
para preparar una cara que encuentre a las caras que conozcas;
habrá un tiempo para dar muerte y uno para crear
y un tiempo para todos los trabajos y los días de manos
que alzan y dejan caer un dilema sobre tu plato;
un tiempo para tí, y un tiempo para mí,
y tiempo aún para un centenar de indecisiones,
y para cientos de visiones y revisiones,
antes de un pan tostado y una taza de té.
Las mujeres en el cuarto taconean sobre mármol
y entre risas critican a Andy Warhol.
Y de hecho habrá tiempo
para preguntarme "¿Me atreveré?" y, "¿Me atreveré?"
Tiempo para dar la vuelta y bajar la escalera,
con un punto calvo en medio de mi cabeza
(Dirán: "¡Cómo adelgaza su cabello!")
Mi abrigo matutino, el cuello de mi camisa montado firme a mi barbilla,
mi corbata delicada y modesta, aunque sostenida con un alfiler
(Dirán: "¡Cuán delgados sus brazos y piernas!")
¿Me atreveré
a perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo
para desiciones y revisiones que se revertirán en un momento.
Porque los he conocido ya a todos, a todos en total;
he conocido las noches, las tardes y las mañanas,
he medido mi vida en café a cucharadas;
conozco a las voces que mueren de una mala caída
bajo la música de una habitación alejada.
Entonces ¿cómo me atreveré?
Y he conocido ya los ojos, los conozco todos,
los ojos que te sujetan mediante frases ya formuladas,
y cuando esa fórmula me desparrama sobre un alfiler,
que me deja prendido retorciéndome contra la pared,
entonces ¿cómo debo comenzar
a escupir las colillas de mis días y manías?
¿Cómo me atreveré?
Y he conocido ya los brazos, los conozco todos,
brazos con brazaletes y brazos blancos y desnudos
(pero a la luz de la lámpara con finos vellos oscuros).
¿Es el perfume en un vestido
lo que me vuelve tan distraído?
Brazos que reposan sobre una mesa, o envueltos en un chal.
¿Me debo, entonces, atrever?
¿Cómo podría comenzar?
¿He de decir: he ido al anochecer por calles angostas
y he visto el humo de las pipas elevarse
desde hombres solitarios en mangas de camisa que se asoman por las ventanas?
Debí sumergirme por los suelos de mares silenciosos,
debí haber sido un par de irregulares tenazas.
¡Y la tarde, la noche, duerme pacífica!
Largos dedos la merman,
dormida...cansada...quizás enferma,
desplegada en el suelo, aqui conmigo y contigo.
¿Debería, luego del té, los pasteles, los dulces alimentos,
tener la fuerza de llegar a la crisis del momento?
Pero aunque he llorado y ayunado, he sollozado y rezado,
aunque he visto mi cabeza (quedándose ligeramente calva) traída en un plato,
no soy ningún profeta, pero eso no importa tanto;
he visto oscilar mis momentos de grandeza
y al Lacayo de la Eternidad tomar mi saco sin bajar la cabeza,
y en pocas palabras, tuve miedo.
Y pudo haber valido la pena después de todo,
después de las tazas, el té, la mermelada,
entre la charla de tí y de mí, y la porcelana,
habría valido la pena,
haber terminado el asunto con una sonrisa,
haber convertido el universo en un balón
y rodarlo hasta la sobrecogedora cuestión,
decir: "Soy Lázaro, venido de la muerte,
he venido a contártelo todo, te lo diré todo".
Si uno dijera, poniéndose una almohada sobre la cabeza:
"Eso no fue lo que quise decir, de verdad.
Eso no es, para nada".
Y hubiera valido la pena, la hubiera valido;
hubiera valido la pena un momento,
luego de los ocasos y jardines y las calles empapadas,
luego de las novelas, las tazas de té y las faldas por el suelo arrastradas.
¿Y a esto agregarle mucho más?
¡Es imposible decir lo que quiero decir!
Como si una linterna mágica reflejara los nervios en la pantalla:
Hubiera valido la pena un momento
si alguien, poniéndose una almohada o quitándose su chal
y volteando hacia la ventana, dijera:
"Eso no es, para nada,
eso no fue lo que quise decir, de verdad".
¡No! Yo no soy el príncipe Hamlet, nunca he querido serlo,
soy un noble de su séquito, dispuesto también
a montar una escena por conseguir un ascenso,
aconsejo al príncipe, soy sin duda un buen instrumento
muy cortés, alegre de ser de utilidad,
diplomático, cauteloso y meticuloso;
bien hablado pero con cierta terquedad;
a veces de hecho, casi estorboso-
soy también a veces el bufón, algo morboso.
Me hago viejo...me hago viejo...
Debería enrollarme los pellejos.
¿Debería apartarme el cabello hacia atrás? ¿Me atreveré a comer una ostra?
Me pondré mis pantalones de franela blanca y caminaré por la costa.
He escuchado ya a las sirenas cantarse unas a otras.
No creo que quieran cantarme a mí.
Las he visto cabalgando las olas hacia el mar
peinando los blancos cabellos de las olas que soplan hacia atrás
cuando el viento sopla el agua blanca y negra.
Hemos permanecido en las cámaras del océano
por muchachas de mar que con algas rojas coronamos
hasta que voces humanas nos despiertan. Y nos ahogamos.
Vayamos pues, tu y yo
cuando la tarde se esparza por el cielo
como un paciente anestesiado en la mesa de operaciones;
vayamos, por ciertas calles medio desiertas,
los retiros murmurantes
de noches sin descanso en baratos hoteles de paso
y restaurantes con mariscos malolientes;
calles eternas como una conversación tediosa
con la intención insidiosa
de guiarte a una cuestión sobrecogedora...
Ah...no preguntes "¿Cuál es?"
vayamos a hacer la visita pues.
Las mujeres en el cuarto taconean sobre mármol
y entre risas critican a Andy Warhol.
La niebla amarilla que frota su espalda contra los vidrios de la ventana,
el humo amarillo que frota su hocico en los vidrios de la ventana
y pasa su lengua por las esquinas del atardecer,
se queda en las albercas de los sumideros,
deja caer el hollín de las chimeneas sobre su espalda,
repta por la terraza, da un salto de repente,
y viendo que era una suave noche de octubre,
se enrosca al rededor de la casa y se duerme.
Y de hecho habrá tiempo
para el humo amarillo que se desliza sobre la calle,
frotando su espalda contra los vidrios de la ventana;
habrá tiempo, habrá un tiempo
para preparar una cara que encuentre a las caras que conozcas;
habrá un tiempo para dar muerte y uno para crear
y un tiempo para todos los trabajos y los días de manos
que alzan y dejan caer un dilema sobre tu plato;
un tiempo para tí, y un tiempo para mí,
y tiempo aún para un centenar de indecisiones,
y para cientos de visiones y revisiones,
antes de un pan tostado y una taza de té.
Las mujeres en el cuarto taconean sobre mármol
y entre risas critican a Andy Warhol.
Y de hecho habrá tiempo
para preguntarme "¿Me atreveré?" y, "¿Me atreveré?"
Tiempo para dar la vuelta y bajar la escalera,
con un punto calvo en medio de mi cabeza
(Dirán: "¡Cómo adelgaza su cabello!")
Mi abrigo matutino, el cuello de mi camisa montado firme a mi barbilla,
mi corbata delicada y modesta, aunque sostenida con un alfiler
(Dirán: "¡Cuán delgados sus brazos y piernas!")
¿Me atreveré
a perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo
para desiciones y revisiones que se revertirán en un momento.
Porque los he conocido ya a todos, a todos en total;
he conocido las noches, las tardes y las mañanas,
he medido mi vida en café a cucharadas;
conozco a las voces que mueren de una mala caída
bajo la música de una habitación alejada.
Entonces ¿cómo me atreveré?
Y he conocido ya los ojos, los conozco todos,
los ojos que te sujetan mediante frases ya formuladas,
y cuando esa fórmula me desparrama sobre un alfiler,
que me deja prendido retorciéndome contra la pared,
entonces ¿cómo debo comenzar
a escupir las colillas de mis días y manías?
¿Cómo me atreveré?
Y he conocido ya los brazos, los conozco todos,
brazos con brazaletes y brazos blancos y desnudos
(pero a la luz de la lámpara con finos vellos oscuros).
¿Es el perfume en un vestido
lo que me vuelve tan distraído?
Brazos que reposan sobre una mesa, o envueltos en un chal.
¿Me debo, entonces, atrever?
¿Cómo podría comenzar?
¿He de decir: he ido al anochecer por calles angostas
y he visto el humo de las pipas elevarse
desde hombres solitarios en mangas de camisa que se asoman por las ventanas?
Debí sumergirme por los suelos de mares silenciosos,
debí haber sido un par de irregulares tenazas.
¡Y la tarde, la noche, duerme pacífica!
Largos dedos la merman,
dormida...cansada...quizás enferma,
desplegada en el suelo, aqui conmigo y contigo.
¿Debería, luego del té, los pasteles, los dulces alimentos,
tener la fuerza de llegar a la crisis del momento?
Pero aunque he llorado y ayunado, he sollozado y rezado,
aunque he visto mi cabeza (quedándose ligeramente calva) traída en un plato,
no soy ningún profeta, pero eso no importa tanto;
he visto oscilar mis momentos de grandeza
y al Lacayo de la Eternidad tomar mi saco sin bajar la cabeza,
y en pocas palabras, tuve miedo.
Y pudo haber valido la pena después de todo,
después de las tazas, el té, la mermelada,
entre la charla de tí y de mí, y la porcelana,
habría valido la pena,
haber terminado el asunto con una sonrisa,
haber convertido el universo en un balón
y rodarlo hasta la sobrecogedora cuestión,
decir: "Soy Lázaro, venido de la muerte,
he venido a contártelo todo, te lo diré todo".
Si uno dijera, poniéndose una almohada sobre la cabeza:
"Eso no fue lo que quise decir, de verdad.
Eso no es, para nada".
Y hubiera valido la pena, la hubiera valido;
hubiera valido la pena un momento,
luego de los ocasos y jardines y las calles empapadas,
luego de las novelas, las tazas de té y las faldas por el suelo arrastradas.
¿Y a esto agregarle mucho más?
¡Es imposible decir lo que quiero decir!
Como si una linterna mágica reflejara los nervios en la pantalla:
Hubiera valido la pena un momento
si alguien, poniéndose una almohada o quitándose su chal
y volteando hacia la ventana, dijera:
"Eso no es, para nada,
eso no fue lo que quise decir, de verdad".
¡No! Yo no soy el príncipe Hamlet, nunca he querido serlo,
soy un noble de su séquito, dispuesto también
a montar una escena por conseguir un ascenso,
aconsejo al príncipe, soy sin duda un buen instrumento
muy cortés, alegre de ser de utilidad,
diplomático, cauteloso y meticuloso;
bien hablado pero con cierta terquedad;
a veces de hecho, casi estorboso-
soy también a veces el bufón, algo morboso.
Me hago viejo...me hago viejo...
Debería enrollarme los pellejos.
¿Debería apartarme el cabello hacia atrás? ¿Me atreveré a comer una ostra?
Me pondré mis pantalones de franela blanca y caminaré por la costa.
He escuchado ya a las sirenas cantarse unas a otras.
No creo que quieran cantarme a mí.
Las he visto cabalgando las olas hacia el mar
peinando los blancos cabellos de las olas que soplan hacia atrás
cuando el viento sopla el agua blanca y negra.
Hemos permanecido en las cámaras del océano
por muchachas de mar que con algas rojas coronamos
hasta que voces humanas nos despiertan. Y nos ahogamos.
19.12.09
3.4.09
De lo que les compré en el baño
Pues hoy decidí regresar de mi autoinflingido exilio del mundo bloggero, la razón no es muy complicada, simplemente estaba aburrida pues no hay nada bueno en la tele y mi novio tiene mi mariokart wii.
En la encuesta a la que ustedes tan amablemente respondieron, la respuesta ganadora fue "Lo que te compré en el baño"...bola de morbosos. Pues bien, ustedes han elegido leer la historia de lo que pasaba en los baños de mujeres en el CUM.
En aquél baño vendían las cosas más extrañas, es decir, uno se espera que le vendan coca, crack, mota, acido, tachas, laxantes, vomitivos o el clásico pero siempre necesario vodka, si, lo vendían, pero había todo tipo de comercio en aquél sitio.
En cierta ocasión entré a dicho baño y me intentaron vender fotos exclusivas de la chica que se había intentado suicidar desde un 5to piso pero que lejos de morir, quedó desfigurada, esto pasó cuando íbamos en 4to de prepa.
Meses después me encontré con Daniela, una pobre chica a la que poco después íbamos a re-bautizar como Naomi La Street, llorando en el baño, la chica era una rubia no muy agraciada intelectualmente asi es que yo intuí correctamente que la razón de su tristeza era que había olvidado cómo abrir la llave del agua en el lavamanos, yo muy amablemente le mostré la forma. Daniela me vio feo y siguió llorando, no soy muy paciente asi es que le eché agua en su carita y me fui a fumar al patio.
Ya en 5to de prepa, Memo me acompañó al baño en uno de los descansos, ese día el baño estaba un poco aglomerado pues en algún salón se había dado una epidemia de diarrea, yo desconocía este hecho e inocentemente entré. No debí. No debo haber tardado mas de 5 segundos en salir, pero ya afuera vi salir detrás de mí a una chica que Memo conocía, era el cumpleaños de su mejor amiga (de la chica, no de Memo) "Mira lo que te compré en el baño!" le grita la chica a su amiga mientras le muestra un pastelito de chocolate, "feliz cumpleaños" dijimos con cierta mezcla de asco y compasión todos los presentes.

Ese mismo año, unos meses después, entré al baño y encontré a dos chicas, una de ellas le preguntaba a la otra qué debía regalarle a su novio para su cumpleaños. La otra chica con cierta malicia (se ve que queria robarle al novio) le dijo, mira, ahorita que llegue la que vende, le compras una botella de Absolut. (hasta ahi todo iba bien) Luego la vacías aquí en el lavabo y la rellenas con panditas. (mala amiga, muy mala). Ese mismo día todos presenciamos cómo un chico cortaba a su novia en el estacionamiento del CUM por haber llenado de post-its su auto nuevo y por haber tirado al lavabo un litro de valioso y delicioso Absolut.

Por último quisiera contarles otra anécdota, tiene que ver con una prima mía, que es unos 15 años mayor que yo.
En cierta ocasión, mi prima (quien habíame hecho la vida imposible desde que tengo memoria) me había mandado a comprarle algo de cenar. Yo, quien entonces tenía ya unos 15 años y sabía perfectamente cómo tratar a los locos, decidí ser una buena prima y salí a la calle, le compré unas tostadas y las aderezé con agua del baño. Mi prima feliz comió sus tostadas y mientras lo hacía me dijo: "Están muy ricas, en dónde las compraste?" a lo que le contesté sonriente "Ay si supieras...anda, cómele ahí".
En la encuesta a la que ustedes tan amablemente respondieron, la respuesta ganadora fue "Lo que te compré en el baño"...bola de morbosos. Pues bien, ustedes han elegido leer la historia de lo que pasaba en los baños de mujeres en el CUM.
En aquél baño vendían las cosas más extrañas, es decir, uno se espera que le vendan coca, crack, mota, acido, tachas, laxantes, vomitivos o el clásico pero siempre necesario vodka, si, lo vendían, pero había todo tipo de comercio en aquél sitio.
En cierta ocasión entré a dicho baño y me intentaron vender fotos exclusivas de la chica que se había intentado suicidar desde un 5to piso pero que lejos de morir, quedó desfigurada, esto pasó cuando íbamos en 4to de prepa.
Meses después me encontré con Daniela, una pobre chica a la que poco después íbamos a re-bautizar como Naomi La Street, llorando en el baño, la chica era una rubia no muy agraciada intelectualmente asi es que yo intuí correctamente que la razón de su tristeza era que había olvidado cómo abrir la llave del agua en el lavamanos, yo muy amablemente le mostré la forma. Daniela me vio feo y siguió llorando, no soy muy paciente asi es que le eché agua en su carita y me fui a fumar al patio.
Ya en 5to de prepa, Memo me acompañó al baño en uno de los descansos, ese día el baño estaba un poco aglomerado pues en algún salón se había dado una epidemia de diarrea, yo desconocía este hecho e inocentemente entré. No debí. No debo haber tardado mas de 5 segundos en salir, pero ya afuera vi salir detrás de mí a una chica que Memo conocía, era el cumpleaños de su mejor amiga (de la chica, no de Memo) "Mira lo que te compré en el baño!" le grita la chica a su amiga mientras le muestra un pastelito de chocolate, "feliz cumpleaños" dijimos con cierta mezcla de asco y compasión todos los presentes.

Ese mismo año, unos meses después, entré al baño y encontré a dos chicas, una de ellas le preguntaba a la otra qué debía regalarle a su novio para su cumpleaños. La otra chica con cierta malicia (se ve que queria robarle al novio) le dijo, mira, ahorita que llegue la que vende, le compras una botella de Absolut. (hasta ahi todo iba bien) Luego la vacías aquí en el lavabo y la rellenas con panditas. (mala amiga, muy mala). Ese mismo día todos presenciamos cómo un chico cortaba a su novia en el estacionamiento del CUM por haber llenado de post-its su auto nuevo y por haber tirado al lavabo un litro de valioso y delicioso Absolut.

Por último quisiera contarles otra anécdota, tiene que ver con una prima mía, que es unos 15 años mayor que yo.
En cierta ocasión, mi prima (quien habíame hecho la vida imposible desde que tengo memoria) me había mandado a comprarle algo de cenar. Yo, quien entonces tenía ya unos 15 años y sabía perfectamente cómo tratar a los locos, decidí ser una buena prima y salí a la calle, le compré unas tostadas y las aderezé con agua del baño. Mi prima feliz comió sus tostadas y mientras lo hacía me dijo: "Están muy ricas, en dónde las compraste?" a lo que le contesté sonriente "Ay si supieras...anda, cómele ahí".
17.1.09
Señorita Contradicción
Cuando entré al CUM, no sabía cuántas pedas y buenos ratos iba a pasar con la gente con la que me veía obligada a convivir y que hoy puedo asegurar que son mis mejores amigos en la vida, mi amigo el Ninja me hizo recordar que la prepa fue una gran etapa y hoy, quiero contarles cómo Giovanni me postuló por primera vez para: "Señorita Contradicción".
Resulta que nuestro grupo en cuarto de prepa tenía a la titular mas patética del colegio, una mujer a la que llamaremos Sonrics porque hace poco descubrí que vive cerca de mi casa y puede venir a golpearme. Sonrics era una mujer muy extraña, trataba al grupo como si estuviésemos en kinder y siempre estaba sonriendo, bueno...por fuera, porque por dentro...digamos que era también algo temperamental.
Para mediados de ciclo escolar, se acercaba navidad y todo esto, la titular nos hizo formar grupos sin límite de miembros para juntarnos en una casa y hacer unas piñatas. Esto sólo significaba una cosa: Peda.
Para ese entonces mi grupo de amigos en el salón estaba conformado por unas 15 personas asi es que decidimos que ese iba a ser nuestro equipo piñatero. Todos tomamos nuestros celulares y llamamos a nuestras casas para avisar que ibamos a casa de Adrián porque teníamos que hacer un trabajo. Nuestros ilusos padres lo aceptaron, asi que terminando la última clase, que si no mal recuerdo era de Lógica con Angie, nos lanzamos todos en metro a la casa de Adrián que resultó estar bien lejos de todos lados, pero no nos importó porque era una casa grande, con jardín, cerca de donde vendían mezcal a menores y aparentemente sola. Dije aparentemente, pero eso lo explico luego.
Salimos a la tienda a comprar el chupe y los chescos...y de paso harina para el engrudo (íbamos a hacer piñatas se acuerdan?) cuando regresamos, Tere, que es una chica adorable pero muy matada, puso agua a hervir en una olla y le echó la harina, todos la miramos y la miramos por un rato, luego nos volteamos, nos sentamos en el pasto y comenzamos a mezclar el mezcal con 7up, entonces Tere dijo algo que todos habíamos ya olvidado: "qué? no vamos a hacer la piñata?" la respuesta obvia fue la carcajada de todos los presentes, seguida por el "pasa el chupe" y etc, etc.
Tere se dio por vencida y se fue a sentar con nosotros para chupar también, pronto comenzamos a ser un poco escandalosos.
El jardín de la casa tenía una bajada, como un pequeño cerro. Lo que más o menos recuerdo fue que terminé con Giovanni rodando por la bajada de pasto, empanizados en harina y destruyendo el arco de flores que había a la mitad del jardín. Tachi y Tere se comieron el engrudo cuando se nos acabaron las papas, y de repente todos traíamos red bulls en las manos. Ya estaba oscureciendo un poco y después de tanto red bull me dieron ganas de ir al baño, asi es que me levanté tambaleante del pasto, pisé a Haical y caminé hacia el interior de la casa. Como no sabía donde estaba el baño, lo más lógico para mi embriagado cerebro fue subir las escaleras y entrar a la primera puerta que viera.
Por suerte le atiné, era el baño, pero para bajar se me ocurrió prender las luces, pues como dije, ya estaba muy oscuro. Al encender la luz y bajar las escaleras me congelé: la sala estaba repleta de gente que me miraba como a la prostituta de Babilonia, después de una puerta salió un hombre con un cubrebocas quien también me miró así.
Yo obviamente, sólo los miré de la misma reprobatoria manera a ellos y sali de la sala con la cabeza muy en alto, sin decir nada.
Ya en el jardín, desperté a Adrián de una patada en las costillas "Oye creo que aluciné con gente bien rara en tu casa" a lo que Adrián sin mucho asombro respondió: "Ah, no lo alucinaste, esta casa la ocupa mi papá como consultorio, es dentista".
Para este momento todos mirábamos a Adrián como se mira a un condenado a muerte al que ibamos a matar nosotros mismos, resulta que en nuestra borrachera no nos habíamos dado cuenta de toda la gente que había dentro de la casa.
Por suerte, ya eran las 10 de la noche y nuestros amorosos padres ya iban en camino a recogernos pues al otro día había escuela, nos despedimos todos de Adrián con golpes, amenazas y miradas de odio y nos salimos de su destrozada casa.
Cuando mi mamá llegó por mí, acordamos que le daríamos un ride a Giovanni también, asi él distraería a mamá y ella no se daría cuenta de lo ebria que todavía estaba.
Cuando entramos al auto, mamá preguntó "y cuantas piñatas hicieron?" Giovanni y yo nos miramos asombrados a la vez, pues ya habíamos olvidado que todo el asunto era por unas piñatas, yo en un momento de gran brillantez me apresuré a contestar para que no sospechara. "mmm...tres, hicimos tres" mientras con los dedos de una mano señalaba que habíamos hecho dos.
Giovanni solo me gritó "bien Ana, te ganaste la corona señorita contradicción del año!" minetras mamá nos miraba con extrañeza por el retrovisor, poco antes de que me quedara dormida sobre Giovanni, quien terminó todo babeado y teniendo que hacerle la plática a mi mamá sobre cómo habíamos terminado llenos de harina y de tierra. Cuando desperté ya habíamos pasado a dejar a Giovanni...eso o mamá lo echó a medio camino por borracho, nunca lo aclaramos.
Al otro día Sonrics nos preguntó en dónde estaban nuestras piñatas y por qué motivo nos veíamos tan mal, nuestra explicación fue que nos habíamos empachado con el engrudo y todo se arregló cuando Tachi y yo nos escapamos de la escuela para ir a comprar unas piñatas al mercado que estaba cerca y Sonrics creyó la historia de que nosotros las habíamos hecho.
Un éxito más para las borracheras entre semana.
Resulta que nuestro grupo en cuarto de prepa tenía a la titular mas patética del colegio, una mujer a la que llamaremos Sonrics porque hace poco descubrí que vive cerca de mi casa y puede venir a golpearme. Sonrics era una mujer muy extraña, trataba al grupo como si estuviésemos en kinder y siempre estaba sonriendo, bueno...por fuera, porque por dentro...digamos que era también algo temperamental.
Para mediados de ciclo escolar, se acercaba navidad y todo esto, la titular nos hizo formar grupos sin límite de miembros para juntarnos en una casa y hacer unas piñatas. Esto sólo significaba una cosa: Peda.
Para ese entonces mi grupo de amigos en el salón estaba conformado por unas 15 personas asi es que decidimos que ese iba a ser nuestro equipo piñatero. Todos tomamos nuestros celulares y llamamos a nuestras casas para avisar que ibamos a casa de Adrián porque teníamos que hacer un trabajo. Nuestros ilusos padres lo aceptaron, asi que terminando la última clase, que si no mal recuerdo era de Lógica con Angie, nos lanzamos todos en metro a la casa de Adrián que resultó estar bien lejos de todos lados, pero no nos importó porque era una casa grande, con jardín, cerca de donde vendían mezcal a menores y aparentemente sola. Dije aparentemente, pero eso lo explico luego.
Salimos a la tienda a comprar el chupe y los chescos...y de paso harina para el engrudo (íbamos a hacer piñatas se acuerdan?) cuando regresamos, Tere, que es una chica adorable pero muy matada, puso agua a hervir en una olla y le echó la harina, todos la miramos y la miramos por un rato, luego nos volteamos, nos sentamos en el pasto y comenzamos a mezclar el mezcal con 7up, entonces Tere dijo algo que todos habíamos ya olvidado: "qué? no vamos a hacer la piñata?" la respuesta obvia fue la carcajada de todos los presentes, seguida por el "pasa el chupe" y etc, etc.
Tere se dio por vencida y se fue a sentar con nosotros para chupar también, pronto comenzamos a ser un poco escandalosos.
El jardín de la casa tenía una bajada, como un pequeño cerro. Lo que más o menos recuerdo fue que terminé con Giovanni rodando por la bajada de pasto, empanizados en harina y destruyendo el arco de flores que había a la mitad del jardín. Tachi y Tere se comieron el engrudo cuando se nos acabaron las papas, y de repente todos traíamos red bulls en las manos. Ya estaba oscureciendo un poco y después de tanto red bull me dieron ganas de ir al baño, asi es que me levanté tambaleante del pasto, pisé a Haical y caminé hacia el interior de la casa. Como no sabía donde estaba el baño, lo más lógico para mi embriagado cerebro fue subir las escaleras y entrar a la primera puerta que viera.
Por suerte le atiné, era el baño, pero para bajar se me ocurrió prender las luces, pues como dije, ya estaba muy oscuro. Al encender la luz y bajar las escaleras me congelé: la sala estaba repleta de gente que me miraba como a la prostituta de Babilonia, después de una puerta salió un hombre con un cubrebocas quien también me miró así.
Yo obviamente, sólo los miré de la misma reprobatoria manera a ellos y sali de la sala con la cabeza muy en alto, sin decir nada.
Ya en el jardín, desperté a Adrián de una patada en las costillas "Oye creo que aluciné con gente bien rara en tu casa" a lo que Adrián sin mucho asombro respondió: "Ah, no lo alucinaste, esta casa la ocupa mi papá como consultorio, es dentista".
Para este momento todos mirábamos a Adrián como se mira a un condenado a muerte al que ibamos a matar nosotros mismos, resulta que en nuestra borrachera no nos habíamos dado cuenta de toda la gente que había dentro de la casa.
Por suerte, ya eran las 10 de la noche y nuestros amorosos padres ya iban en camino a recogernos pues al otro día había escuela, nos despedimos todos de Adrián con golpes, amenazas y miradas de odio y nos salimos de su destrozada casa.
Cuando mi mamá llegó por mí, acordamos que le daríamos un ride a Giovanni también, asi él distraería a mamá y ella no se daría cuenta de lo ebria que todavía estaba.
Cuando entramos al auto, mamá preguntó "y cuantas piñatas hicieron?" Giovanni y yo nos miramos asombrados a la vez, pues ya habíamos olvidado que todo el asunto era por unas piñatas, yo en un momento de gran brillantez me apresuré a contestar para que no sospechara. "mmm...tres, hicimos tres" mientras con los dedos de una mano señalaba que habíamos hecho dos.
Giovanni solo me gritó "bien Ana, te ganaste la corona señorita contradicción del año!" minetras mamá nos miraba con extrañeza por el retrovisor, poco antes de que me quedara dormida sobre Giovanni, quien terminó todo babeado y teniendo que hacerle la plática a mi mamá sobre cómo habíamos terminado llenos de harina y de tierra. Cuando desperté ya habíamos pasado a dejar a Giovanni...eso o mamá lo echó a medio camino por borracho, nunca lo aclaramos.
Al otro día Sonrics nos preguntó en dónde estaban nuestras piñatas y por qué motivo nos veíamos tan mal, nuestra explicación fue que nos habíamos empachado con el engrudo y todo se arregló cuando Tachi y yo nos escapamos de la escuela para ir a comprar unas piñatas al mercado que estaba cerca y Sonrics creyó la historia de que nosotros las habíamos hecho.
Un éxito más para las borracheras entre semana.
14.1.09
De mis historias
Yo decidí que iba a ser cuentacuentos gracias a mi buen amigo Memo.
Un buen día en el CUM, habíanle pasado tremendas desgracias a Memo, yo, como buena amiga, me burlé de él y me aseguré de que todos en el salón hicieran lo mismo. Entonces Memo, con lágrimas en sus verdes ojos me dijo muy triste:
"Anita: tú tomas la desgracia de uno y obligas al mundo a vivirla".
Ese día me juré a mí misma que ésa iba a ser mi vocación en la vida.
Un buen día en el CUM, habíanle pasado tremendas desgracias a Memo, yo, como buena amiga, me burlé de él y me aseguré de que todos en el salón hicieran lo mismo. Entonces Memo, con lágrimas en sus verdes ojos me dijo muy triste:
"Anita: tú tomas la desgracia de uno y obligas al mundo a vivirla".
Ese día me juré a mí misma que ésa iba a ser mi vocación en la vida.
22.12.08
Los mejores regalos vienen con la Navidad pt.1
El año: 1998
Evento: Cena de Noche Buena
La comida era deliciosa, mamá y abui la habían estado preparando todo el día y yo había ayudado un poco con las compras de último momento, me encantaba ayudar en la cocina en estas fechas.
Toda la familia se reuniría en casa de mi tía, hermana de abui, hablamos de montones de tíos, primos y sobrinos, la noche transcurriría en risas y calor de hogar.
La hora llegó, llevamos los platillos preparados con tanto amor a casa de la tía, compramos una sidra y caminamos a nuestro destino. Allá al fondo de la casa, en el patio, mis tías ya estaban poniendo las mesas, ellas también habían preparado algunos platillos, salsas, bocadillos, bebidas, todo estaba listo.
Yo me fui a sentar con mis primos, en un santiamén ya estábamos jugando videojuegos en el Family de mi primo Daniel y todo era alegría navideña.
Al poco rato, nos sentamos a la mesa, todos los comensales sonrientes nos hablábamos con amabilidad y cariño, cenamos platillos deliciosos, y comimos hasta saciarnos, al terminar de cenar los primos nos levantamos a seguir jugando videojuegos y los adultos se quedaron a la sobremesa, algunos de mis tíos habían bebido sidra de más.
Un par de horas más tarde, cuando los ánimos se hubieron calentado, escuchamos gritos, un par de golpes, platos que se rompían, cabezas que chocaban…mamá entró corriendo al cuarto de juegos y me sacó a rastras sin decirme nada.
Yo, sin comprender del todo, me puse a llorar de miedo. Pregunté qué pasaba, a lo que abui, siempre recatada, seria y altiva, respondió: Qué grosero de su parte, al menos pudo esperar al postre para llamarlo “sodomita”.
No supe más, ese año fue el último que pasamos con mis familiares.
Evento: Cena de Noche Buena
La comida era deliciosa, mamá y abui la habían estado preparando todo el día y yo había ayudado un poco con las compras de último momento, me encantaba ayudar en la cocina en estas fechas.
Toda la familia se reuniría en casa de mi tía, hermana de abui, hablamos de montones de tíos, primos y sobrinos, la noche transcurriría en risas y calor de hogar.
La hora llegó, llevamos los platillos preparados con tanto amor a casa de la tía, compramos una sidra y caminamos a nuestro destino. Allá al fondo de la casa, en el patio, mis tías ya estaban poniendo las mesas, ellas también habían preparado algunos platillos, salsas, bocadillos, bebidas, todo estaba listo.
Yo me fui a sentar con mis primos, en un santiamén ya estábamos jugando videojuegos en el Family de mi primo Daniel y todo era alegría navideña.
Al poco rato, nos sentamos a la mesa, todos los comensales sonrientes nos hablábamos con amabilidad y cariño, cenamos platillos deliciosos, y comimos hasta saciarnos, al terminar de cenar los primos nos levantamos a seguir jugando videojuegos y los adultos se quedaron a la sobremesa, algunos de mis tíos habían bebido sidra de más.
Un par de horas más tarde, cuando los ánimos se hubieron calentado, escuchamos gritos, un par de golpes, platos que se rompían, cabezas que chocaban…mamá entró corriendo al cuarto de juegos y me sacó a rastras sin decirme nada.
Yo, sin comprender del todo, me puse a llorar de miedo. Pregunté qué pasaba, a lo que abui, siempre recatada, seria y altiva, respondió: Qué grosero de su parte, al menos pudo esperar al postre para llamarlo “sodomita”.
No supe más, ese año fue el último que pasamos con mis familiares.
17.11.08
Como al perro de Maupassant
Ya les he contado que Toño era un muchacho con mala suerte.
Un buen día, poco después del incidente de la excención, la mamá de Toño -harta de la oligofrenia de su hijo- decidió darle de comer lo que más le gustaba, Lomo de Cerdo. Y darle Lomo de Cerdo a su hijo significaba que lo mandaría al Pozo.
El Pozo era a donde las mamás mandaban a los hijos que ya nadie quería. Se trataba de un gran hoyo en el piso, lejos, en la punta de un monte, más allá del metro Mixcoac.
El Pozo era conocido por ser el lugar más cruel donde mandar a tu hijo sin amor, pues arrojaban al chico y se escuchaba un lamento, después el muchacho pasaba días sin comer, herido y solo, comiendo los restos de los chicos anteriores...hasta que llegaba otro chico, más fuerte, con menos hambre y dispuesto a lo que fuera por vivir más que el otro. Entonces se escuchaban lamentos día y noche y los niños temían pasar cerca del pozo y el olor a podredumbre se esparcía por todo el lugar.
Pues la madre de Toño decidió a bien llevarlo al pozo, hacía un bello día soleado y el clima no estaba demasíado húmedo, lo llevó caminando para no gastar en pasaje y en el camino le iba dando trozos de pan con lomo de cerdo.
Cuando llegaron al pozo, lo tomó de la nuca -como se toma a un perro- y lo arrojó, desde arriba su madre dejó caer algunas lágrimas de despedida y un trozo más de pan. Cuando regresó lo hizo también caminando y en el camino comió el resto del pan con lomo de cerdo que con tanto amor había preparado.
Un buen día, poco después del incidente de la excención, la mamá de Toño -harta de la oligofrenia de su hijo- decidió darle de comer lo que más le gustaba, Lomo de Cerdo. Y darle Lomo de Cerdo a su hijo significaba que lo mandaría al Pozo.
El Pozo era a donde las mamás mandaban a los hijos que ya nadie quería. Se trataba de un gran hoyo en el piso, lejos, en la punta de un monte, más allá del metro Mixcoac.
El Pozo era conocido por ser el lugar más cruel donde mandar a tu hijo sin amor, pues arrojaban al chico y se escuchaba un lamento, después el muchacho pasaba días sin comer, herido y solo, comiendo los restos de los chicos anteriores...hasta que llegaba otro chico, más fuerte, con menos hambre y dispuesto a lo que fuera por vivir más que el otro. Entonces se escuchaban lamentos día y noche y los niños temían pasar cerca del pozo y el olor a podredumbre se esparcía por todo el lugar.
Pues la madre de Toño decidió a bien llevarlo al pozo, hacía un bello día soleado y el clima no estaba demasíado húmedo, lo llevó caminando para no gastar en pasaje y en el camino le iba dando trozos de pan con lomo de cerdo.
Cuando llegaron al pozo, lo tomó de la nuca -como se toma a un perro- y lo arrojó, desde arriba su madre dejó caer algunas lágrimas de despedida y un trozo más de pan. Cuando regresó lo hizo también caminando y en el camino comió el resto del pan con lomo de cerdo que con tanto amor había preparado.
4.11.08
Ascención al Reino de los Cielos...allá voy, allá vamos
Toño era un muchacho con mala suerte.
Faltaban unos días para los exámenes semestrales en el CUM y Toño no iba nada bien, su rendimiento académico dejaba mucho que desear...la verdad había sido dicha, si no sacaba buenas calificaciones en los exámenes reprobaría el año.
Un día después escuchamos la terrible noticia, un chico de otro grupo había tenido un grave accidente y se encontraba muy malherido, los maestros habían llegado al acuerdo de excentarlo en todas sus materias, sacaría 10 sin presentar los exámenes.
Esa mañana Toño estuvo pensando un largo rato, Toño tampoco era el más brillante del grupo. Esa mañana Toño pensó y pensó en que él no deseaba repetir el año que tanto trabajo había estado costándole. Esa tarde acompañamos a Toño al metro. Esa tarde Toño excentó todos sus exámenes.
-Excención: Allá voy.
Faltaban unos días para los exámenes semestrales en el CUM y Toño no iba nada bien, su rendimiento académico dejaba mucho que desear...la verdad había sido dicha, si no sacaba buenas calificaciones en los exámenes reprobaría el año.
Un día después escuchamos la terrible noticia, un chico de otro grupo había tenido un grave accidente y se encontraba muy malherido, los maestros habían llegado al acuerdo de excentarlo en todas sus materias, sacaría 10 sin presentar los exámenes.
Esa mañana Toño estuvo pensando un largo rato, Toño tampoco era el más brillante del grupo. Esa mañana Toño pensó y pensó en que él no deseaba repetir el año que tanto trabajo había estado costándole. Esa tarde acompañamos a Toño al metro. Esa tarde Toño excentó todos sus exámenes.
-Excención: Allá voy.
13.10.08
Prescripciones
Pues como lo veía venir, enfermé, finalmente mi débil cuerpo ha sucumbido al resfriado común al que estuvo expuesto durante varios días, yo sólo espero no morir de neumonía pues una gitana le dijo a mi madre cuando yo estaba en su vientre que yo iba a morir de cataplexia recurrente y es por esa razón por la que mi madre me mantuvo alejada de las diversiones de los niños durante años, manteniéndome aislada de todo y de todos, esperando así mantenerme alejada de la risa y de la muerte, pero un día descubrió que a mí me daba risa hasta yo misma cuando, estando sentada a la mesa, escuché el sonido que hace una lata de frijoles al caer al suelo.
Ese día mamá descubrió que el Gabo tenía razón, si no le temes a Dios, témele a los metales.
Ese día mamá descubrió que el Gabo tenía razón, si no le temes a Dios, témele a los metales.
29.9.08
Chinos en el espacio (Oh Ninja!, cuánta razón tenías!)
Pues ahora sí nos atoraron, resulta que los chinos luego de años de vendernos sorpresas de 3 pesos y productos de nula calidad, lograron invadir el único espacio que no habían invadido, el espacio exterior.
Yo no le quería creer al Ninja, pero así las cosas y eso no es todo, no señor, ahora resulta que su economía está tan pero tan bien, que el tema principal en el World Economic Forum (el cual por cierto tuvo sede este año en China)fue la crisis económica en E.U. y qué creen? que los chinos se reían plácidamente sobre sus asientos de plástico defectuoso de los occidentales y su incierto destino y hasta se habló de brindar ayuda económica. Ay Zandunga!
Yo no le quería creer al Ninja, pero así las cosas y eso no es todo, no señor, ahora resulta que su economía está tan pero tan bien, que el tema principal en el World Economic Forum (el cual por cierto tuvo sede este año en China)fue la crisis económica en E.U. y qué creen? que los chinos se reían plácidamente sobre sus asientos de plástico defectuoso de los occidentales y su incierto destino y hasta se habló de brindar ayuda económica. Ay Zandunga!
25.6.08
Ella es así II (o de cómo aprendí el valor de la venganza)
Esto pasó un poco más tarde, estaba en primer grado de primaria.
Tenía 5 años de edad, lo que me hacía la más pequeña de mi grupo, en edad y en estatura.
Y estaba Miguelina.
Aquélla tosca larguirucha de gran pelo...oh si tenía un gran pelo.
Hay detalles de mi infancia que no revelaré, como las circunstancias por las que vivía en provincia con mis abuelos, lejos del amor de mi madre.
Entonces Miguelina tampoco conocía tales circunstancias, pero las imaginaba erradamente.
A Miguelina le gustaba herirme con palabras como huérfana o nadietequiere, a Miguelina también le gustaba el borrador con dibujos de los Picapiedra que madre me había traído un par de días antes.
Y lo que Miguelina quería, Miguelina obtenía.
Pero Miguelina no sabía que a mí también me gustaba esa goma de borrar. Me gustaba mucho.
Un día más tarde, Miguelina estaba calva y yo borraba con mi goma de los Picapiedra.
Ese día Miguelina lloraba con gruesas lágrimas que parecían no dejar de salirle nunca y yo sonreía detrás de mi escritorio mientras bebía mi jugo de manzana que, extrañamente, sabía más dulce que nunca.
Tenía 5 años de edad, lo que me hacía la más pequeña de mi grupo, en edad y en estatura.
Y estaba Miguelina.
Aquélla tosca larguirucha de gran pelo...oh si tenía un gran pelo.
Hay detalles de mi infancia que no revelaré, como las circunstancias por las que vivía en provincia con mis abuelos, lejos del amor de mi madre.
Entonces Miguelina tampoco conocía tales circunstancias, pero las imaginaba erradamente.
A Miguelina le gustaba herirme con palabras como huérfana o nadietequiere, a Miguelina también le gustaba el borrador con dibujos de los Picapiedra que madre me había traído un par de días antes.
Y lo que Miguelina quería, Miguelina obtenía.
Pero Miguelina no sabía que a mí también me gustaba esa goma de borrar. Me gustaba mucho.
Un día más tarde, Miguelina estaba calva y yo borraba con mi goma de los Picapiedra.
Ese día Miguelina lloraba con gruesas lágrimas que parecían no dejar de salirle nunca y yo sonreía detrás de mi escritorio mientras bebía mi jugo de manzana que, extrañamente, sabía más dulce que nunca.
23.6.08
Ella es así I
Tenía entonces unos 4 años, acudía al Kinder. En mi clase había unos cinco niños más.
Ese día debíamos hablar sobre nuestros padres y a lo que se dedicaban para vivir.
Le tocaba el turno a Maria Fernanda, era una niña esquelética de pelo largo y grandes lentes, le gustaba gritar y fingir que siempre estaba enferma.
-Mi mamá es secretaria y mi papá se enredó con una piruja y se largó con otra vieja.
Los demás niños no supimos de qué hablaba, pero la maestra se puso muy nerviosa y comenzó a reir como desquiciada.
-Ay niños -decía- jeje, ay niños...em...Marifer por qué no vienes conmigo afuera, te daré un dulcecito.
La maestra seguía nerviosa y hablaba con torpeza hacia nosotros, como si nosotros supiésemos lo delicado de la situación.
Años mas tarde comprendí que lo que había dicho Marifer era una repetición exacta de lo que solía decir su madre, lo que hasta entonces desconocíamos era que el papá de Marifer se había ido a vivir con nuestra maestra del Kinder.
Ese día debíamos hablar sobre nuestros padres y a lo que se dedicaban para vivir.
Le tocaba el turno a Maria Fernanda, era una niña esquelética de pelo largo y grandes lentes, le gustaba gritar y fingir que siempre estaba enferma.
-Mi mamá es secretaria y mi papá se enredó con una piruja y se largó con otra vieja.
Los demás niños no supimos de qué hablaba, pero la maestra se puso muy nerviosa y comenzó a reir como desquiciada.
-Ay niños -decía- jeje, ay niños...em...Marifer por qué no vienes conmigo afuera, te daré un dulcecito.
La maestra seguía nerviosa y hablaba con torpeza hacia nosotros, como si nosotros supiésemos lo delicado de la situación.
Años mas tarde comprendí que lo que había dicho Marifer era una repetición exacta de lo que solía decir su madre, lo que hasta entonces desconocíamos era que el papá de Marifer se había ido a vivir con nuestra maestra del Kinder.
9.6.08
Precious moments
El otro día Giovanni me dijo que cuando él empezara a engordar lo matara.
¿Matarte? le pregunté, ¿no te parece algo extremista? Ana, me contestó muy afectado, soy demasíado superficial para ser gordo.
Y yo no creo que nadie haya dicho nunca nada mejor sobre la vida o sobre la muerte.
PD.Chale y yo preocupándome por el calentamiento global y los niños del África...
¿Matarte? le pregunté, ¿no te parece algo extremista? Ana, me contestó muy afectado, soy demasíado superficial para ser gordo.
Y yo no creo que nadie haya dicho nunca nada mejor sobre la vida o sobre la muerte.
PD.Chale y yo preocupándome por el calentamiento global y los niños del África...
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