13.2.11

Una reseña

Erdera, recopilación que hace el Fondo de Cultura Económica de la obra poética de Gerardo Deniz, es un tomo pesado en varias formas; la de Deniz es una poesía original y entrópica, una exploración del mundo a través de los sentidos, una búsqueda interminable de colores, formas, sonidos y reacciones químicas que inundan la imaginación.

La poesía de Deniz no cabe en ninguna descripción, sus complicadas metáforas con imágenes de ciencias ininteligibles, que a la vez evocan una sensualidad desbocada, reflejan el talento y la capacidad del poeta para encontrar las respuestas del mundo por medio de la poesía.

Entusiasta de la mitología, la música y la lingüística, estudioso de la química y la biología, Deniz dibuja un universo poético en el que cada imagen se convierte en una parte de su gusto cultural; Deniz habla tanto de un fosfeno como de una fricativa, de una esferocitosis como de una metástasis y de la ignorancia como de la universidad.

Se puede decir que el poeta ha buscado la respuesta a todo cuanto le interesa en la poesía, el resultado es una obra magistral, difícil de digerir, excitante, exasperante, complicada y sobre todo cargada de una sinceridad tan cruda que duele.

Lejos de parecer pretensiosas, las palabras que utiliza Deniz en su poesía aportan una sonoridad única a los poemas; el bello y prolífico idioma en el que se escribe se reinventa en cada verso, se transforma en un trabalenguas, en un efecto sonoro que acompaña de la mano al significado de las palabras.

Llena de ironías, la poesía de Deniz se parece a él mismo: una poesía que no pretendía ser poesía, de un poeta que nunca pretendió ser un poeta; a pesar de todo ha llegado a conformar más de diez publicaciones a lo largo de más de treinta años.

Erdera se trata de ignorancia, de la incomprensión misma, no importa de qué o por qué, solo importa no saber. El poeta se aferra al desconocimiento del lector para llevarlo de la mano por un laberinto de incógnitas que lo dejan más confundido que cuando comenzó, en ello radica su belleza.

La poesía de Deniz es atrevida y moderna, a veces pareciera burlarse del lector, mofarse de su incapacidad de comprensión; otras veces parece estar triste, cansada de no ser entendida. Pero el lector no solo no puede, sino que tampoco quiere entenderla, prefiere mantenerla así, lejos, extraña. Sólo así se puede experimentar la agonía de la ignorancia.

Puede ser entonces que la poesía de Deniz necesite ser un misterio para el lector promedio, un enorme signo de interrogación que se postra ante nuestros ojos, seductor y truculento, invitándonos a desentrañarlo página por página. La tentación de todas formas es demasiada y uno termina leyéndolo y releyéndolo.

Erdera pues, resulta un conjunto maravilloso, un poemario que abarca todos los temas y toca todas las emociones, un retrato hablado del poeta a través de los años y que reúne en un solo tomo toda su obra poética publicada.


Sobre el autor:
Gerardo Deniz, pseudónimo de Juan Almela, comenzó a escribir por curiosidad a los 20 años, su vocación era la química y terminó escribiendo poesía, cosa que le molesta mucho. Entre sus múltiples obras publicadas destacan: Adrede (1970); Gatuperio (1978); Mansalva (1987); Picos pardos (1987); Grosso modo (1988); Amor y oxidente (1991); Mundonuevos (1991); Ton y son (1996); Anticuerpos (1998); Fosa escéptica (2002); Semifusas (2004) y Erdera (2005), siendo esta última una recopilación de su obra poética.

A huevo, pude utilizar "Entrópica" en una oración.