10.10.07

De alta manutención

Lais la Corintia, cuya elegancia y belleza eran famosas, obtenía mucho provecho del comercio de sus perfecciones: los hombres más opulentos acudían a su casa desde todos los puntos de Grecia; pero no se les admitía hasta después de haber pagado el precio que ella misma fijaba, siendo muy exigente en estas peticiones...Un día fue secretamente Demóstenes a su casa y solicitó sus favores. Lais pidió diezmil dracmas, o un talento (osea hartos dineros). Confundido Demóstenes por el descaro de aquélla mujer, asustado por la magnitud de la cantidad, se retiró en seguida, y dijo al marcharse: "No quiero comprar tan caro el arrepentimiento".

5 comentarios:

Yves dijo...

Mira principesa! ya tengo blog! tu amigo mimo lo sugirió y bueno...la verdad es que lo hice por ti. Te veo mañana.

Sr. Mimo dijo...

Algún día te contaré la historia de Maria Egipciaca... por lo mientras saludos a Yves Saint Laurent y cheers por su nuevo blog hehehe

Miss Mac Lovegood dijo...

Ay si, ay si... te veo mañana... chale, malditos!!!

p.D. No importa, aun asi te quiero perris!

El prado del eco dijo...

PFFF...y luego se kejan de ke las chicas somos caras?...jajajaja

Sr. Celuloide dijo...

Cada que aparece o está cerca cierto personaje hace un calor endemoniado, tanto calor, que el papel tapíz se desprende de las paredes.

¿En qué película sucede esto?