7.10.07

Here comes the sun and I say: it's all right!

Abrí los ojos, estoy en mi cama, a mi lado un cuerpo inerte sueña que sueña haber estado dormido y parece no querer despertar.

Yo tampoco quiero despertar.

Pero ya es tarde, el sol dominical se ha infiltrado groseramente por el ventanal de mi balcón.
Me levanto con cuidado para no agitar demasiado mi dolorido cerebro y camino descalza hacia la cocina. No hay nada.
Me encargo de las infinitas criaturas que habitan conmigo en mi departamento y me reviento pues me acabo de dar cuenta de que no he empezado aquél discriminado ensayo de seis páginas.

Hago una mueca de dolor…El sol.

Pasan de las 11, tengo hartas cosas que hacer y hambre en demasía, me arriesgaré a exponerme a los letales rayos solares que se emperran en lastimar mis ojos y mi frente…con esta migraña carajo.
Entro a mi cuarto (necesito unos pantalones, me vería chocante si salgo a la calle en calzones), y el bulto ya no es más inerte, el necio sol lo ha despertado a él también.
Nos ponemos unos viejos pantalones y lentes oscuros y salimos por las compras matinales (hasta este punto no hemos cruzado mas de diez palabras, es perfecto), sin hablar metemos los mismos productos al carrito (me parece que es el mismo en el que alguna vez me trepé para que tu me empujaras, pero eso no importa ahora), pareciera que nos comunicáramos con un metalenguaje que no conocemos.
Pagamos la cuenta y subimos a la camioneta, las expresiones en nuestros rostros denotan que necesitamos un café bien fuerte. Por suerte acaban de abrir un nuevo Starbucks en la siguiente esquina. Odio el café de Starbucks, pero necesito café, hubiese dicho algo pero me duele la cabeza y el calor del domingo no ayuda.

Parece que no, pero estoy disfrutando mi mañana.

De vuelta al departamento nos damos cuenta de que el café nos ha quitado ya el hambre.
No tengo ganas de bañarme, no lo haré. Me dispongo a leer mi libro de William Faulkner que empecé ayer mientras esperábamos que empezara la película, sigo rezagando aquél temible ensayo que me duele tan solo de pensarlo, subo el volumen de aquél disco de Billy Holiday que me regalaste, para callar mis pecaminosos pensamientos de ponerme a escribirlo.
Termino de leer a Faulkner con un buen sabor de boca, después de todo: “On the night before your birthday, if you get into bed left foot first and turn the pillow over before you go to sleep, anything might happen”.
No hemos pronunciado una sílaba desde hace un par de horas y es un silencio cómodo y es como estar sola sin estarlo y una sonrisa se dibuja en mis labios. Me doy cuenta de que me habías estado observando todo el tiempo, te miro a los ojos, sonrío y te beso. Así, sin explicaciones ni motivos concretos, sin pedirte permiso ni detenerme a pensar si besarte o no.
Ahora hay que sacar a pasear a la perra. Volvemos a colocarnos los lentes oscuros, tu tomas tus lápices extra gruesos y tus hojas enormes de papel. ¿Yo?… yo tomo ahora el Summer Crossing de Truman Capote.
Ahora pienso que si cada uno va enfrascado en sus asuntos, la perra se va a perder. Pero la perra es lista, y no se pierde.
El sol, el calor, las risas de los niños, los perros y las burbujas que flotan a mi alrededor ya no me molestan, un aroma dulzón inunda el ambiente y el paracetamol ha hecho su trabajo. No podría estar más en paz con el mundo.
Un par de minutos después de tener estos deliciosos pensamientos me acuerdo de que mi desayuno fue un vaso grande de English Tofee hace varias horas y que tengo la panza llena de hambre, no quiero irme pero el destino quiere que me vaya.
¿No tienes hambre?. Es lo más bello que me has preguntado.
Un flashazo del ensayo siniestro hace que me hunda en una mueca de dolor, pero ahora solo pienso en la comida que me han prometido.
Buena comida con buen vino, buena película con buenos amigos, videojuegos y palomitas. De pronto la tarde se enciende en risas y en música, y al cabo de unas horas vuelve esta tranquilidad y este silencio dominical que hoy amo.
Amo este domingo, y amo las 6 de la tarde y el vino merlot.
Salimos a caminar bajo el calor rezagado del sol que agoniza, no hace calor ni hace frío, no hay gente en la calle y recuerdo ese poema pues el mundo aquí está callado.
Se ha terminado el domingo y se siente como si se hubiese terminado el mundo, pero nos iremos a dormir y enfrentaré mi lunes como quien enfrenta su última batalla y mañana al despertar de nuevo pensaré en el cuerpo inerte a mi lado que estará soñando que sueña haber estado dormido.

Ahora, si me disculpan, tengo un ensayo que escribir.

5 comentarios:

Sr. Mimo dijo...

Ideal.

Yves dijo...

Wow amor, no sabia que pensaras asi... y apuesto a que tu no sabias que pensaba igual.
No sabes lo feliz que soy... vivir esto contigo es lo mejor que me pudo haber pasado...
Y como alguna vez me dijiste:
'You are the music in me'

Je t'aime!

Miss Mac Lovegood dijo...

Es bien lindo eso de tenerlo al lado, verlo dormir a tu lado... una vez vi en 'Dosonskrik' (o como mi hermano babas le dice: Setsoscrik), que la abuelita sabia le decia a uno de los chavos que uno sabe cuando en verdad esta enamorado con solo ver dormir a la persona a la que ama... (no he entendido eso, pero creo q el sentimiento si).

Baila mi corazon, eso es amor!!! (jejeje)

TE AMO BITCH! <3

Sr. Mimo dijo...

Si "baila tu corazón" puede ser taquicardia, te recomiendo ir al cardiólogo.

Yves dijo...

Lo que la principesa no sabe es que yo también la vi mientras dormía y quería dibujarla pero me iba a sentir muy acosador...