Todo había empezado con un ligero dolor de cabeza, se quejaba de vez en cuando de él, pero no hacía mucho por remediarlo.
Un par de meses después comenzó a tomar calmantes para el dolor, éste persistía y se hacía cada vez más agudo.
Cuando decidió finalmente ir al doctor, la condición era ya bastante grave, el dolor no le permitía dormir, comer ni trabajar. Sin embargo, el médico no pudo hallar el motivo del dolor, los estudios que le practicaban día tras día no mostraban ningún problema.
Un buen día lo hallé, se había disparado en la sien.
Ya no le dolía la cabeza.
19.4.12
9.4.12
Los pájaros
Un chismorreo de pájaros atraviesa mil umbrales hasta mis oídos.
Un motor que ruge.
Un histérico que toca el cláxon como si no hubiera un mañana.
Un reggetonero que viola la bella entropía citadina con sus ritmos cavernoides...
Pero el ruido de pájaros ruge más fuerte, en todas direcciones, atraviesa todo y llega a mí como una oleada de alegría y cotorreos; su pequeña sociedad invisible grita y aletea, toda al mismo tiempo, llamando la atención del otro que, a su vez, quiere también contar sus travesías del día.
7 de la tarde en medio de un océano de asfalto y peces-gente que van y vienen cabizbajos, a toda prisa, a algún lugar o a ninguno, ¿quién lo sabe? y yo aqui, escuchando este concierto desgarbado de voces indiferenciables, a cuatro metros sobre el suelo, en este pedacito verde en medio de tanto gris.
Un motor que ruge.
Un histérico que toca el cláxon como si no hubiera un mañana.
Un reggetonero que viola la bella entropía citadina con sus ritmos cavernoides...
Pero el ruido de pájaros ruge más fuerte, en todas direcciones, atraviesa todo y llega a mí como una oleada de alegría y cotorreos; su pequeña sociedad invisible grita y aletea, toda al mismo tiempo, llamando la atención del otro que, a su vez, quiere también contar sus travesías del día.
7 de la tarde en medio de un océano de asfalto y peces-gente que van y vienen cabizbajos, a toda prisa, a algún lugar o a ninguno, ¿quién lo sabe? y yo aqui, escuchando este concierto desgarbado de voces indiferenciables, a cuatro metros sobre el suelo, en este pedacito verde en medio de tanto gris.
9.10.11
Nada
Un cigarro en la oscuridad ya no significa nada. Uno lo enciende y se consume solo. Los amigos se han ido y el amor no es más que la sombra de lo que fué. Un recuerdo y nada más.
Una lágrima. Un cigarro. No son nada. Nada.
Dichosos los infelices, porque nosotros los que no tenemos nada, no somos nada. Nosotros que lo fuimos todo y lo tuvimos todo y hoy nos hemos quedado en la oscuridad con un cigarro y un recuerdo, nosotros sí que no tenemos nada a qué aferrarnos, nada por lo que luchar o por lo que llorar.
Y la soledad nos consume como la oscuridad a ése cigarro.
Nosotros los que no somos nada y fuimos todo. A nosotros sí que nos lloren, que nos tengan lástima. Que nos entierren en el lodo y que luego nos olviden. Que escupan en nuestra tumba, que bailen, que vivan la vida que nos han arrebatado. Porque la vida es para los vivos y nosotros... Nosotros no somos nada.
Una lágrima. Un cigarro. No son nada. Nada.
Dichosos los infelices, porque nosotros los que no tenemos nada, no somos nada. Nosotros que lo fuimos todo y lo tuvimos todo y hoy nos hemos quedado en la oscuridad con un cigarro y un recuerdo, nosotros sí que no tenemos nada a qué aferrarnos, nada por lo que luchar o por lo que llorar.
Y la soledad nos consume como la oscuridad a ése cigarro.
Nosotros los que no somos nada y fuimos todo. A nosotros sí que nos lloren, que nos tengan lástima. Que nos entierren en el lodo y que luego nos olviden. Que escupan en nuestra tumba, que bailen, que vivan la vida que nos han arrebatado. Porque la vida es para los vivos y nosotros... Nosotros no somos nada.
15.8.11
21.2.11
Soledad y perdición
Acabo de leer algo que me alteró, no de una mala manera, mas bien como algo nostálgico, un Anónimo me dejó un comentario agradable un par de entradas atrás... lo cual es extraño ya que generalmente los Anónimos te dicen cosas bien feas, pero eso no es todo, este Anónimo sabe mi nombre real. Lo que significa que lo conosco en la vida real, además su comentario fue mas bien como de despedida, lo que me preocupa un poco... Anónimo si lees esto, muéstrame una señal.
Y bueno, el tema original de esta entrada era otro. Hoy hice algo que tenia mucho tiempo sin hacer y me dí cuenta de cuánto lo extrañaba, como que me hacía falta... y es que es algo tan simple, tan fácil, de verdad podría hacerlo diario, pero supongo que entonces perdería el encanto.
Me encanta mi colonia, tiene unas calles tan bonitas, con jardineras, parques, callecitas adorables, silenciosas, pareciera que no vive nadie en esas casas viejas. Hoy me perdí entre esas calles, caminé sin detenerme con la sola compañía de mi iPod hasta que me dolieron los pies y cuando me dí cuenta ya era de noche.
Recuerdo que solía hacer eso cuando era un poco más joven, me encantaba caminar bajo la lluvia, en la noche, sin rumbo fijo. Perderme en las calles y en mis pensamientos para olvidarme del mundo real y meterme de lleno en el mío, ese mundo que es solo para mí y en el que todo es perfecto... si, pero eso era antes.
Sin embargo, hoy me sentía nostálgica y me decidí a hacerlo de nuevo, como una visita a la vieja yo y se sintió muy bien, un café, un cigarro, mi iPod y las calles solitarias con las casas viejas de la colonia del Valle...
Y bueno, el tema original de esta entrada era otro. Hoy hice algo que tenia mucho tiempo sin hacer y me dí cuenta de cuánto lo extrañaba, como que me hacía falta... y es que es algo tan simple, tan fácil, de verdad podría hacerlo diario, pero supongo que entonces perdería el encanto.
Me encanta mi colonia, tiene unas calles tan bonitas, con jardineras, parques, callecitas adorables, silenciosas, pareciera que no vive nadie en esas casas viejas. Hoy me perdí entre esas calles, caminé sin detenerme con la sola compañía de mi iPod hasta que me dolieron los pies y cuando me dí cuenta ya era de noche.
Recuerdo que solía hacer eso cuando era un poco más joven, me encantaba caminar bajo la lluvia, en la noche, sin rumbo fijo. Perderme en las calles y en mis pensamientos para olvidarme del mundo real y meterme de lleno en el mío, ese mundo que es solo para mí y en el que todo es perfecto... si, pero eso era antes.
Sin embargo, hoy me sentía nostálgica y me decidí a hacerlo de nuevo, como una visita a la vieja yo y se sintió muy bien, un café, un cigarro, mi iPod y las calles solitarias con las casas viejas de la colonia del Valle...
15.2.11
Es gratis! Llame ya!!!
Todos hemos visto esos ridículos comerciales en la telly no? que la crema que te hace ver como recién nacida, el gel que te baja 10 kilos en media hora, las pastillas que te curan el cancer, la calvicie, la obesidad, la diabetes y el mal de ojo... bueno... qué no te curan. Lo más curioso es que México es uno de los primeros lugares a nivel mundial en dinero gastado en ese tipo de cosas. Al menos somos primer lugar en algo, no?
Se imaginan si anunciaran que leer hace todas esas maravillas? Seríamos el país más culto del mundo!
Imagínense:
Con solo leer por 30 minutos diarios usted bajará hasta 10 kilos en un mes! sin necesidad de dieta ni ejercicio!
Verá cómo su cabello crece incluso en areas que ha tenido sin pelo por décadas!
Si sufre por la próstata, tiene dificultad para orinar, no puede conseguir una erección y su esposa está a punto de dejarlo, no se preocupe más! Solo lea una vez al día y verá cómo sus problemas desaparecen!
Sufre de obesidad? hígado graso? se fue a Cancún con su esposo de luna de miel y él tuvo que irse solo porque usted no podía caminar? Lea y verá que se consigue un mejor esposo!
Leer elimina manchas, arrugas y acné, lea y verá que aparentará 30 años menos!
Se siente cansado? las bebidas energéticas lo alocan por un rato y luego le da el bajón? leer reanima la mente y el cuerpo!
Con solo leer 30 minutos al día, usted eliminará todos esos kilos de más, le pasará el cabello de negro a rubio, será más alto, será más inteligente, eliminará sus cicatrices, no tendrá arrugas ni granos, tendrá energía todo el día y será más feliz!!
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13.2.11
Una reseña
Erdera, recopilación que hace el Fondo de Cultura Económica de la obra poética de Gerardo Deniz, es un tomo pesado en varias formas; la de Deniz es una poesía original y entrópica, una exploración del mundo a través de los sentidos, una búsqueda interminable de colores, formas, sonidos y reacciones químicas que inundan la imaginación.
La poesía de Deniz no cabe en ninguna descripción, sus complicadas metáforas con imágenes de ciencias ininteligibles, que a la vez evocan una sensualidad desbocada, reflejan el talento y la capacidad del poeta para encontrar las respuestas del mundo por medio de la poesía.
Entusiasta de la mitología, la música y la lingüística, estudioso de la química y la biología, Deniz dibuja un universo poético en el que cada imagen se convierte en una parte de su gusto cultural; Deniz habla tanto de un fosfeno como de una fricativa, de una esferocitosis como de una metástasis y de la ignorancia como de la universidad.
Se puede decir que el poeta ha buscado la respuesta a todo cuanto le interesa en la poesía, el resultado es una obra magistral, difícil de digerir, excitante, exasperante, complicada y sobre todo cargada de una sinceridad tan cruda que duele.
Lejos de parecer pretensiosas, las palabras que utiliza Deniz en su poesía aportan una sonoridad única a los poemas; el bello y prolífico idioma en el que se escribe se reinventa en cada verso, se transforma en un trabalenguas, en un efecto sonoro que acompaña de la mano al significado de las palabras.
Llena de ironías, la poesía de Deniz se parece a él mismo: una poesía que no pretendía ser poesía, de un poeta que nunca pretendió ser un poeta; a pesar de todo ha llegado a conformar más de diez publicaciones a lo largo de más de treinta años.
Erdera se trata de ignorancia, de la incomprensión misma, no importa de qué o por qué, solo importa no saber. El poeta se aferra al desconocimiento del lector para llevarlo de la mano por un laberinto de incógnitas que lo dejan más confundido que cuando comenzó, en ello radica su belleza.
La poesía de Deniz es atrevida y moderna, a veces pareciera burlarse del lector, mofarse de su incapacidad de comprensión; otras veces parece estar triste, cansada de no ser entendida. Pero el lector no solo no puede, sino que tampoco quiere entenderla, prefiere mantenerla así, lejos, extraña. Sólo así se puede experimentar la agonía de la ignorancia.
Puede ser entonces que la poesía de Deniz necesite ser un misterio para el lector promedio, un enorme signo de interrogación que se postra ante nuestros ojos, seductor y truculento, invitándonos a desentrañarlo página por página. La tentación de todas formas es demasiada y uno termina leyéndolo y releyéndolo.
Erdera pues, resulta un conjunto maravilloso, un poemario que abarca todos los temas y toca todas las emociones, un retrato hablado del poeta a través de los años y que reúne en un solo tomo toda su obra poética publicada.
Sobre el autor:
Gerardo Deniz, pseudónimo de Juan Almela, comenzó a escribir por curiosidad a los 20 años, su vocación era la química y terminó escribiendo poesía, cosa que le molesta mucho. Entre sus múltiples obras publicadas destacan: Adrede (1970); Gatuperio (1978); Mansalva (1987); Picos pardos (1987); Grosso modo (1988); Amor y oxidente (1991); Mundonuevos (1991); Ton y son (1996); Anticuerpos (1998); Fosa escéptica (2002); Semifusas (2004) y Erdera (2005), siendo esta última una recopilación de su obra poética.
A huevo, pude utilizar "Entrópica" en una oración.
La poesía de Deniz no cabe en ninguna descripción, sus complicadas metáforas con imágenes de ciencias ininteligibles, que a la vez evocan una sensualidad desbocada, reflejan el talento y la capacidad del poeta para encontrar las respuestas del mundo por medio de la poesía.
Entusiasta de la mitología, la música y la lingüística, estudioso de la química y la biología, Deniz dibuja un universo poético en el que cada imagen se convierte en una parte de su gusto cultural; Deniz habla tanto de un fosfeno como de una fricativa, de una esferocitosis como de una metástasis y de la ignorancia como de la universidad.
Se puede decir que el poeta ha buscado la respuesta a todo cuanto le interesa en la poesía, el resultado es una obra magistral, difícil de digerir, excitante, exasperante, complicada y sobre todo cargada de una sinceridad tan cruda que duele.
Lejos de parecer pretensiosas, las palabras que utiliza Deniz en su poesía aportan una sonoridad única a los poemas; el bello y prolífico idioma en el que se escribe se reinventa en cada verso, se transforma en un trabalenguas, en un efecto sonoro que acompaña de la mano al significado de las palabras.
Llena de ironías, la poesía de Deniz se parece a él mismo: una poesía que no pretendía ser poesía, de un poeta que nunca pretendió ser un poeta; a pesar de todo ha llegado a conformar más de diez publicaciones a lo largo de más de treinta años.
Erdera se trata de ignorancia, de la incomprensión misma, no importa de qué o por qué, solo importa no saber. El poeta se aferra al desconocimiento del lector para llevarlo de la mano por un laberinto de incógnitas que lo dejan más confundido que cuando comenzó, en ello radica su belleza.
La poesía de Deniz es atrevida y moderna, a veces pareciera burlarse del lector, mofarse de su incapacidad de comprensión; otras veces parece estar triste, cansada de no ser entendida. Pero el lector no solo no puede, sino que tampoco quiere entenderla, prefiere mantenerla así, lejos, extraña. Sólo así se puede experimentar la agonía de la ignorancia.
Puede ser entonces que la poesía de Deniz necesite ser un misterio para el lector promedio, un enorme signo de interrogación que se postra ante nuestros ojos, seductor y truculento, invitándonos a desentrañarlo página por página. La tentación de todas formas es demasiada y uno termina leyéndolo y releyéndolo.
Erdera pues, resulta un conjunto maravilloso, un poemario que abarca todos los temas y toca todas las emociones, un retrato hablado del poeta a través de los años y que reúne en un solo tomo toda su obra poética publicada.
Sobre el autor:
Gerardo Deniz, pseudónimo de Juan Almela, comenzó a escribir por curiosidad a los 20 años, su vocación era la química y terminó escribiendo poesía, cosa que le molesta mucho. Entre sus múltiples obras publicadas destacan: Adrede (1970); Gatuperio (1978); Mansalva (1987); Picos pardos (1987); Grosso modo (1988); Amor y oxidente (1991); Mundonuevos (1991); Ton y son (1996); Anticuerpos (1998); Fosa escéptica (2002); Semifusas (2004) y Erdera (2005), siendo esta última una recopilación de su obra poética.
A huevo, pude utilizar "Entrópica" en una oración.
16.1.11
Pynchon
"Ay se va. Go on. Break your old compinche's heart. Here I thought you knew everything, it turns out you don't know shit".
Vineland
Vineland
10.1.11
Romance#1
Había antes sentido miedo
de sus ojos quedar prendada,
mas cuando vió aquéllo
todo lo que es lógico
en su pensamiento, muerto.
El sinsentido de sus palabras,
el deseo en su mirar ajeno
eran como mil sirenas blancas
en el fondo de sus ojos bellos.
¿Eran azules o verdes?
Pues no importaba eso
eran grandes y vivos,
quizás claros como el cielo,
eran verdes como el mar,
tal vez grises como el viento,
del color de la miel dulce
oscuros como el ajenjo,
no, sus ojos no, sus ojos
eran de color negro,
del color del azabache,
como un valiente caballero,
como noche sin estrellas.
¡Así son sus ojos negros!
Negros como la obsidiana
y como obsidiana bellos
verlos era como flotar
en un intermitente sueño,
como quien cae de una nube
pero nunca llega al suelo,
como quien sueña que sueña
en la mitad del desierto.
En esto estaba su mente,
despertaba del sueño
luego de ver sus grandes ojos;
enfrente está él de nuevo
y en su sonrisa se queda,
la mira desde hace tiempo
sabe que la ama entonces,
él la mira desde lejos
mas nadie, ni el viento sabe,
su amor es mutuo secreto.
Morirán nuestros amantes,
él se batirá en cruel duelo
y de tristeza y dolores
ella moriría luego,
y en el olvido quedarán
sus grandes ojos negros.
Como noche fugitiva
la muerte se acerca lento
se mete por las ventanas,
los acaricia su aliento.
No han sabido, no sabrán,
la angustia no quema dentro
mas sienten frio el corazón,
aquélla les heló el pecho,
toda una vida por llorar
por su corazón ardiendo
lágrimas de sal, lágrimas
hoy está tendido un muerto
lágrimas de sal, lágrimas
ayer estaba en el lecho.
Se azota la ventana,
siente un dolor en el pecho
ya se escuchan las campanas,
el alma huye del cuerpo,
el viento helado la roza,
el frío estremece su cuerpo,
no sabe qué ha pasado
mas lo sabrá a su tiempo,
no volverá a verlo nunca
ni a sus grandes ojos negros,
lo sabe su dulce boca,
se lo ha contado el viento,
lo saben también sus ojos
mas no lo saben de cierto.
Ese día también morirá,
morirá por mutuo acuerdo
un pacto entre dos amantes
es más pesado que el tiempo.
Han muerto nuestros amantes
mas el recuerdo es eterno,
ambos vivirán por siempre.
¡Así era su amor secreto!
de sus ojos quedar prendada,
mas cuando vió aquéllo
todo lo que es lógico
en su pensamiento, muerto.
El sinsentido de sus palabras,
el deseo en su mirar ajeno
eran como mil sirenas blancas
en el fondo de sus ojos bellos.
¿Eran azules o verdes?
Pues no importaba eso
eran grandes y vivos,
quizás claros como el cielo,
eran verdes como el mar,
tal vez grises como el viento,
del color de la miel dulce
oscuros como el ajenjo,
no, sus ojos no, sus ojos
eran de color negro,
del color del azabache,
como un valiente caballero,
como noche sin estrellas.
¡Así son sus ojos negros!
Negros como la obsidiana
y como obsidiana bellos
verlos era como flotar
en un intermitente sueño,
como quien cae de una nube
pero nunca llega al suelo,
como quien sueña que sueña
en la mitad del desierto.
En esto estaba su mente,
despertaba del sueño
luego de ver sus grandes ojos;
enfrente está él de nuevo
y en su sonrisa se queda,
la mira desde hace tiempo
sabe que la ama entonces,
él la mira desde lejos
mas nadie, ni el viento sabe,
su amor es mutuo secreto.
Morirán nuestros amantes,
él se batirá en cruel duelo
y de tristeza y dolores
ella moriría luego,
y en el olvido quedarán
sus grandes ojos negros.
Como noche fugitiva
la muerte se acerca lento
se mete por las ventanas,
los acaricia su aliento.
No han sabido, no sabrán,
la angustia no quema dentro
mas sienten frio el corazón,
aquélla les heló el pecho,
toda una vida por llorar
por su corazón ardiendo
lágrimas de sal, lágrimas
hoy está tendido un muerto
lágrimas de sal, lágrimas
ayer estaba en el lecho.
Se azota la ventana,
siente un dolor en el pecho
ya se escuchan las campanas,
el alma huye del cuerpo,
el viento helado la roza,
el frío estremece su cuerpo,
no sabe qué ha pasado
mas lo sabrá a su tiempo,
no volverá a verlo nunca
ni a sus grandes ojos negros,
lo sabe su dulce boca,
se lo ha contado el viento,
lo saben también sus ojos
mas no lo saben de cierto.
Ese día también morirá,
morirá por mutuo acuerdo
un pacto entre dos amantes
es más pesado que el tiempo.
Han muerto nuestros amantes
mas el recuerdo es eterno,
ambos vivirán por siempre.
¡Así era su amor secreto!
6.1.11
De morir en colectividad
Leyendo el blog de mi amigo Apocalipsis, recordé algo que yo solía desear fervientemente cuando era niña: morir primero.
Podrá sonar extraño cuando esto sale de la boca de una niña pequeña, pero en realidad es algo muy egoísta.
Verán, yo no quería volver a vivir la muerte de alguien tan cercano, como mi abuela o mi madre. Quería (quiero) morir antes que todos para no ser la que sufra.
Sin embargo los mayas y muchos otros pitonisos del mundo moderno y antiguo me han dado una opción tanto más elegante y mucho menos egoísta: el fin del mundo en el 2012.
Uno podrá reaccionar a esto con temor, incertidumbre, ataques de pánico y más. Pero no yo, no señor. El destino del mundo me está haciendo un favor enorme al llevarse a toda la humanidad de un solo golpe, por lo que si ninguno de mis amigos o familiares muere en estos pocos más de 600 días, estaré más que agradecida.
Podrá sonar extraño cuando esto sale de la boca de una niña pequeña, pero en realidad es algo muy egoísta.
Verán, yo no quería volver a vivir la muerte de alguien tan cercano, como mi abuela o mi madre. Quería (quiero) morir antes que todos para no ser la que sufra.
Sin embargo los mayas y muchos otros pitonisos del mundo moderno y antiguo me han dado una opción tanto más elegante y mucho menos egoísta: el fin del mundo en el 2012.
Uno podrá reaccionar a esto con temor, incertidumbre, ataques de pánico y más. Pero no yo, no señor. El destino del mundo me está haciendo un favor enorme al llevarse a toda la humanidad de un solo golpe, por lo que si ninguno de mis amigos o familiares muere en estos pocos más de 600 días, estaré más que agradecida.
5.1.11
In 2011
El primer post del año, espero que no sea el único.
Empiezo este año con computadora nueva y con ideas nuevas y con tennis nuevos.
El 2010 fue un gran año para mí, no puedo decir que me arrepiento de algo ni que desearía que alguna otra cosa no hubiese pasado. Fué maravilloso.
Espero que este año no sea la excepción y rompa con mi racha de three in a row; hace un par de días estuvo a punto de suceder con unos acontecimientos desagradables con mi padre y unas preocupaciones con la abui, pero no dejaré que eso me deprima por el resto del año.
Con respecto a lo que dije en el post anterior, estuve pensando y creo que en realidad mi blog es ya mi pequeño espacio para los cuentos y las minificciones por lo que en realidad no estaría cambiando demasiado. No lo creen?
En fin, en espera de lo que me digan en en FCE (sobre mi servicio social haciendo reseñas de libros que hurtaré para el beneficio de la comunidad), trataré de subir un cuento en el que estoy trabajando.
Sin más por el momento; feliz año 2011.
Empiezo este año con computadora nueva y con ideas nuevas y con tennis nuevos.
El 2010 fue un gran año para mí, no puedo decir que me arrepiento de algo ni que desearía que alguna otra cosa no hubiese pasado. Fué maravilloso.
Espero que este año no sea la excepción y rompa con mi racha de three in a row; hace un par de días estuvo a punto de suceder con unos acontecimientos desagradables con mi padre y unas preocupaciones con la abui, pero no dejaré que eso me deprima por el resto del año.
Con respecto a lo que dije en el post anterior, estuve pensando y creo que en realidad mi blog es ya mi pequeño espacio para los cuentos y las minificciones por lo que en realidad no estaría cambiando demasiado. No lo creen?
En fin, en espera de lo que me digan en en FCE (sobre mi servicio social haciendo reseñas de libros que hurtaré para el beneficio de la comunidad), trataré de subir un cuento en el que estoy trabajando.
Sin más por el momento; feliz año 2011.
24.12.10
Del adios
No se si deba llamarse así esta entrada.
Verán, tengo abandonado este blog, ya lo habrán notado.
He pensado mucho las cosas y la verdad es que ya no creo poder seguir escribiendo habitualmente en este blog, al menos no como lo había estado haciendo.
Pero no lo quiero cerrar. Simplemente no estoy lista.
Esto es lo que haré:
Escribiré cuentos y minificciones, porque últimamente esto es lo que soy capaz de escribir, nada mas.
El tipo de blog me temo que cambiará, pero a los que les guste leer estas tonterías, serán agradecidos.
Sin más, me voy.
Feliz Christmukkah a todos.
Verán, tengo abandonado este blog, ya lo habrán notado.
He pensado mucho las cosas y la verdad es que ya no creo poder seguir escribiendo habitualmente en este blog, al menos no como lo había estado haciendo.
Pero no lo quiero cerrar. Simplemente no estoy lista.
Esto es lo que haré:
Escribiré cuentos y minificciones, porque últimamente esto es lo que soy capaz de escribir, nada mas.
El tipo de blog me temo que cambiará, pero a los que les guste leer estas tonterías, serán agradecidos.
Sin más, me voy.
Feliz Christmukkah a todos.
13.10.10
Onírico
En algún lugar de esta ciudad, un hombre despertó una mañana con la idea bien clavada en la mente de que su esposa lo engañaba; no sabía cómo, no sabía con quién, no sabía en qué momento. Simplemente sabía que su esposa estaba durmiendo con otro.
El hombre comienza a seguir a su esposa a todas partes; va con ella a la oficina, comen juntos todas las tardes, la lleva en auto él mismo a sus citas con sus amigas... nada. El hombre no logra desentrañar el misterio de la esposa infiel, sin embargo, sabe con certeza que ella duerme con otro.
Una noche, ella se prepara para dormir, se lava los dientes, se pone el camisón y se acuesta al lado del esposo. Sonriente le da un beso en la mejilla y le dice: "buenas noches". He ahí el tan buscado cambio. Ella se ha puesto unas gotitas de perfume tras las orejas para dormir, es casi imperceptible pero el esposo, enloquecido de celos, la huele y se da cuenta del engaño. Su esposa ha estado durmiendo con otro cada noche quien sabe desde cuándo.
Cada noche ella sueña que duerme con otro hombre a su lado y ese otro, a su vez, sueña que duerme con la esposa perfumada de éste.
Ahora lo único que le queda al engañado es esperar a que su esposa esté profundamente dormida, entrar a la habitación que comparte con el otro y matar al infeliz.
-----------------------------------------------------------------------------
La otra mañana desperté pensando que había dormido acompañada, estaba en posición fetal mirando hacia el lado de mi cama que está pegado a la pared, dejando un espacio considerable para esa otra persona que, en mi sueño, dormía a mi lado. Me sentí algo estúpida a decir verdad, dejando ese espacio para alguien que no estaba; luego pensé en la posibilidad de que quizás, muy remotamente, esa persona pudo haber estado soñando que dormía a mi lado también.
Y ¿qué tal, si esa persona a su vez, había dejado un espacio del lado opuesto de su cama para mí? y ¿qué tal si esa persona más tarde se hubiere sentido estúpida también por imaginar (o soñar) un cuerpo dormido (el mío) a su lado?
.
El hombre comienza a seguir a su esposa a todas partes; va con ella a la oficina, comen juntos todas las tardes, la lleva en auto él mismo a sus citas con sus amigas... nada. El hombre no logra desentrañar el misterio de la esposa infiel, sin embargo, sabe con certeza que ella duerme con otro.
Una noche, ella se prepara para dormir, se lava los dientes, se pone el camisón y se acuesta al lado del esposo. Sonriente le da un beso en la mejilla y le dice: "buenas noches". He ahí el tan buscado cambio. Ella se ha puesto unas gotitas de perfume tras las orejas para dormir, es casi imperceptible pero el esposo, enloquecido de celos, la huele y se da cuenta del engaño. Su esposa ha estado durmiendo con otro cada noche quien sabe desde cuándo.
Cada noche ella sueña que duerme con otro hombre a su lado y ese otro, a su vez, sueña que duerme con la esposa perfumada de éste.
Ahora lo único que le queda al engañado es esperar a que su esposa esté profundamente dormida, entrar a la habitación que comparte con el otro y matar al infeliz.
-----------------------------------------------------------------------------
La otra mañana desperté pensando que había dormido acompañada, estaba en posición fetal mirando hacia el lado de mi cama que está pegado a la pared, dejando un espacio considerable para esa otra persona que, en mi sueño, dormía a mi lado. Me sentí algo estúpida a decir verdad, dejando ese espacio para alguien que no estaba; luego pensé en la posibilidad de que quizás, muy remotamente, esa persona pudo haber estado soñando que dormía a mi lado también.
Y ¿qué tal, si esa persona a su vez, había dejado un espacio del lado opuesto de su cama para mí? y ¿qué tal si esa persona más tarde se hubiere sentido estúpida también por imaginar (o soñar) un cuerpo dormido (el mío) a su lado?
.
11.10.10
Minificción
Cuando Heracles llegó al jardin de las Hespérides, se encontró con una planta embotelladora de Sidral Mundet.
30.9.10
Once again...
Tiene mucho que no paso por aquí y es probable que ya nadie visite este humilde blog. Sé que si alguien regresa, debería al menos darle una explicación, pero ciertamente no la tengo. Me alejé porque no tenía nada decente que publicar y si bien es cierto que podía haber publicado cualquier cosa, sé que hacerlo habría sido una clara ofensa a su inteligencia, y si tienen la amabilidad de visitar este lugar creo que se merecen algo mejor.
Pues bien, heme aqui. La semana que viene estaré en un congreso en Guanajuato, rechazaron mi brillantísima ponencia sobre Seamus Heaney los hijosdeputa, pero igual iré para prepararles mis famosisimos brownies especiales con Chocolax. En otras noticias, no postearé nada la siguiente semana.
Sin embargo, ya que el comité seleccionador del congreso no consideró pertinente mi trabajo, creo que como este es mi blog, debo (y puedo) publicar el que considero uno de mis mejores trabajos. Lo pondré aquí resumido porque son como 10 paginas, espero que a ustedes sí les guste.
El Norte de Heaney: Poesía para una tierra dividida.
La poesía es una forma de usar el lenguaje para conocer el mundo y sus cosas. En muchas ocasiones y en muy diversas tradiciones, la poesía se ha ocupado de encontrar el misterio de aquello que se acostumbra vivir. La poesía es entonces un espacio para explorar la identidad cultural. En ella el escritor puede construir y cuestionar la manera en la cual experimenta su vida social, su historia, su lenguaje y el lugar específico en el que vive. Todos estos elementos se encuentran en la poesía de Seamus Heaney.
La voz poética de Heaney hubo de forjarse en un terreno hostil tanto física como literariamente, si tomamos en cuenta que pertenecía a una clase, una cultura y una religión tradicionalmente oprimidas; y que en su caso hay que considerar también que el concepto de tradición presenta una acentuada complejidad, puesto que desde su primer libro Preoccupations ya se había definido como un autor que habla y escribe en inglés, que enseña literatura inglesa, que publica en Londres y que, sin embargo, no siente la tradición inglesa como propia.
Sin embargo, para él la poesía es una forma de cavar en la memoria, la suya propia, la de sus padres, la del campo y la de sus antepasados. En sus poemas es posible encontrar elementos que remiten a la vida rural, a la historia familiar, a la historia nacional, al presente en el que escribe y a los mitos y tradiciones que identifica como propios.
Su libro North o Norte en español, es una compilación de poemas con los temas del amor a la tierra, al campo, a la familia y a la memoria como denominador común. Es uno de sus libros más crudos y honestos y es el primero en el que Heaney habla de los problemas vividos en la Irlanda el norte durante la década de los 60’s. Se trata de una colección conmovedora por su sinceridad y por la profunda tristeza que le provoca al poeta la violencia que vive su país y la división de su propia tierra. Fue pensando en ella, en la tierra, que escribió su poema “Anteo”, publicado en Norte:
Anteo
Cuando me recuesto en el suelo,
encendido me levanto como una rosa por la mañana.
En las peleas a propósito caigo
para frotarme con arena.
Eso me funciona
como un elixir. No me puedo destetar
del largo contorno de la tierra, de sus venas-ríos.
Aquí abajo en mi cueva,
amarrado con raíz y piedra,
estoy en la cuna de tinieblas que me engendró
y me alimento de cada arteria
como un pequeño montículo.
Que cada nuevo héroe venga
buscando a Atlas y a las manzanas doradas.
Deberá luchar conmigo para pasar
al reino de la fama
entre los del cielo y los de sangre real:
podrá arrojarme al suelo y renovar mi nacimiento
pero que no planee levantarme de la tierra,
mi elevación, mi caída.
En la mitología griega, Anteo era un gigante, hijo de la Tierra y de Poseidón, que invitaba a los que llegaban a su casa a luchar con él y después de vencerlos los mataba. Heracles, al toparse con él en su camino en busca de las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, se dio cuenta de que cada vez que Anteo tocaba la tierra (su madre) recuperaba sus fuerzas y vencía a sus oponentes. Heracles entonces pelea con él, lo levanta sobre sus hombros y lo mata impidiendo que toque la tierra.
En su poema, Heaney retoma este mito con la tierra en un lugar fundamental y lo cuenta apropiándose de la identidad de Anteo. Pueden notarse las referencias a la tierra como el lugar del que se sacan fuerzas y la analogía que se establece entre ella y el cuerpo de una madre, con ello Heaney da voz a una figura que siempre había estado silenciada y oprimida, como la voz de Irlanda frente al poder de Inglaterra que impuso su lengua, sus costumbres y su literatura. Heaney vuelve a contar una historia ya sabida, la de Heracles y Anteo, pero al adaptarla a su situación específica nos obliga a entenderla de otra forma.
Como ya mencioné, para Heaney la poesía es como cavar en la memoria, no es de extrañar entonces que su primer poema se titule “Digging”, “Cavando”, el poeta observa desde su ventana, con pluma en mano, cómo su padre cava la tierra:
Cavando
Entre mi índice y mi pulgar
descansa la pequeña pluma; cómoda como un arma.
Bajo mi ventana un sonido limpiamente áspero
cuando la pala se hunde en terreno gravoso:
Mi padre, cavando. Miro hacia abajo
hasta que su forzada espalda, entre las flores,
se dobla profundamente, como hace veinte años
agachándose al ritmo de los ejercicios de las patatas
donde él estaba cavando.
La gruesa bota anudada en la lengüeta, la caña
contra la rodilla interior firmemente calzada.
Desenterraba grandes raíces, enterraba profundo el brillante filo
para esparcir las patatas que nosotros recogíamos
amando su fresca dureza en nuestras manos.
Por Dios, el viejo podía manejar una pala,
al igual que su viejo.
Mi abuelo podía cortar más turba en un día
que cualquier otro hombre en el humedal.
Una vez le llevé leche en una botella
apenas tapada con papel. Se enderezó
para beberla, luego continuó inmediatamente
abriendo y cortando prolijamente, arrojando césped
sobre su hombro, cavando profundo y profundo
tras la buena turba. Cavando.
El frío olor a moho de patata, el chapoteo y bofetada
de la turba empapada, los bruscos cortes de un filo
a través de vivientes raíces despiertan en mi cabeza.
Pero yo no tengo pala para seguir a hombres como ellos.
Entre mi dedo y mi pulgar
descansa la pequeña pluma.
Voy a cavar con ella.
Lo físico de las faenas agrícolas y su presencia activa, palpable, permanente en la memoria, aviva la conciencia del poeta; son varias las interpretaciones que pueden hacerse de este conocido poema, la más comentada es, sin duda, la equiparación que el poeta realiza de la actividad agrícola y la actividad poética, la línea de continuidad que traza entre la azada y la pluma, entre cavar la tierra y cavar el significado de las cosas.
Éste poema, aunque temprano, encerraba ya muchos de los ingredientes que se entrelazarían en sus diversas obras: su relación con la tierra, con los elementos que constituyen el paisaje, con la tradición familiar y de manera directa, con la figura del padre. Ésta última quedaría plasmada de forma clara y concisa en uno de sus poemas más conmovedores: “Follower”; “Seguidor”.
Seguidor
Mi padre trabajaba con arado de tiro,
sus hombros combados como vela tendida
entre las dos manceras y el surco.
Chascaba la lengua y los caballos jalaban con brío.
Un experto. Disponía la vertedera
y ajustaba la reja de punta acerada.
La tierra se apartaba sin romperse.
Al extremo de la hilera, con un simple tirón
de las riendas, el sudoroso par daba vuelta
y regresaba al campo. Su ojo
entrecerrado y en ángulo con la tierra
trazaba con precisión el surco.
Yo tropezaba a la zaga de sus toscos zapatos,
cayéndome a veces sobre los terrones pulidos;
a veces me llevaba sobre sus hombros,
y yo subía y bajaba con su tráfago.
Deseaba crecer y arar la tierra,
cerrar un ojo y afirmar el brazo.
Nunca hice sino seguirle
la ancha sombra por toda la granja.
Fui un estorbo, tropezando, cayéndome,
gañendo todo el tiempo. Mas hoy día
es mi padre quien trastabillea siempre
detrás de mí, y no quiere irse.
En este poema se hacen evidentes en principio dos cosas: la primera es que Heaney nos recuerda que él no siguió la tradición familiar de trabajar en el campo, la segunda, que el padre ha envejecido y que probablemente morirá pronto. Como en Digging, el poeta es siempre un observador. Sin embargo, es también visible el deseo que existe en el hijo de seguir los pasos del padre, de aprender las labores extenuantes del campo y de desarrollar los músculos y los callos del campesino.
Así pues, la poesía de Heaney, al igual que su patria, estaría siempre dividida. Entre el campo y la ciudad, entre católicos y protestantes, entre las labores físicas y las del intelecto, entre la figura del padre y la suya propia. Cuando subió al estrado a recibir su premio Nobel en 1995, dijo: “La poesía puede crear un orden fiel al impacto de la realidad externa y sensible a las leyes internas del alma del poeta” . Podemos decir entonces que Heaney halló por fin un equilibrio en la poesía, un equilibrio que contrarresta la hostilidad y la separación en el resto de su mundo.
La voz de Heaney transmite seguridad, tolerancia y entendimiento. No parece, evocando a Machado, que una de las dos Irlandas haya de helarle el corazón. Y es porque las fronteras de la literatura –en vez de oponer o separar- nos acercan, aunque estemos en mundos completamente opuestos.
Pues es esa, en fin, supongo que solo queria hacerles saber que Heaney es uno de mis poetas favoritos, si les gusta comenten y si no, pues también, what the hell, es un blog libre.
Pues bien, heme aqui. La semana que viene estaré en un congreso en Guanajuato, rechazaron mi brillantísima ponencia sobre Seamus Heaney los hijosdeputa, pero igual iré para prepararles mis famosisimos brownies especiales con Chocolax. En otras noticias, no postearé nada la siguiente semana.
Sin embargo, ya que el comité seleccionador del congreso no consideró pertinente mi trabajo, creo que como este es mi blog, debo (y puedo) publicar el que considero uno de mis mejores trabajos. Lo pondré aquí resumido porque son como 10 paginas, espero que a ustedes sí les guste.
El Norte de Heaney: Poesía para una tierra dividida.
La poesía es una forma de usar el lenguaje para conocer el mundo y sus cosas. En muchas ocasiones y en muy diversas tradiciones, la poesía se ha ocupado de encontrar el misterio de aquello que se acostumbra vivir. La poesía es entonces un espacio para explorar la identidad cultural. En ella el escritor puede construir y cuestionar la manera en la cual experimenta su vida social, su historia, su lenguaje y el lugar específico en el que vive. Todos estos elementos se encuentran en la poesía de Seamus Heaney.
La voz poética de Heaney hubo de forjarse en un terreno hostil tanto física como literariamente, si tomamos en cuenta que pertenecía a una clase, una cultura y una religión tradicionalmente oprimidas; y que en su caso hay que considerar también que el concepto de tradición presenta una acentuada complejidad, puesto que desde su primer libro Preoccupations ya se había definido como un autor que habla y escribe en inglés, que enseña literatura inglesa, que publica en Londres y que, sin embargo, no siente la tradición inglesa como propia.
Sin embargo, para él la poesía es una forma de cavar en la memoria, la suya propia, la de sus padres, la del campo y la de sus antepasados. En sus poemas es posible encontrar elementos que remiten a la vida rural, a la historia familiar, a la historia nacional, al presente en el que escribe y a los mitos y tradiciones que identifica como propios.
Su libro North o Norte en español, es una compilación de poemas con los temas del amor a la tierra, al campo, a la familia y a la memoria como denominador común. Es uno de sus libros más crudos y honestos y es el primero en el que Heaney habla de los problemas vividos en la Irlanda el norte durante la década de los 60’s. Se trata de una colección conmovedora por su sinceridad y por la profunda tristeza que le provoca al poeta la violencia que vive su país y la división de su propia tierra. Fue pensando en ella, en la tierra, que escribió su poema “Anteo”, publicado en Norte:
Anteo
Cuando me recuesto en el suelo,
encendido me levanto como una rosa por la mañana.
En las peleas a propósito caigo
para frotarme con arena.
Eso me funciona
como un elixir. No me puedo destetar
del largo contorno de la tierra, de sus venas-ríos.
Aquí abajo en mi cueva,
amarrado con raíz y piedra,
estoy en la cuna de tinieblas que me engendró
y me alimento de cada arteria
como un pequeño montículo.
Que cada nuevo héroe venga
buscando a Atlas y a las manzanas doradas.
Deberá luchar conmigo para pasar
al reino de la fama
entre los del cielo y los de sangre real:
podrá arrojarme al suelo y renovar mi nacimiento
pero que no planee levantarme de la tierra,
mi elevación, mi caída.
En la mitología griega, Anteo era un gigante, hijo de la Tierra y de Poseidón, que invitaba a los que llegaban a su casa a luchar con él y después de vencerlos los mataba. Heracles, al toparse con él en su camino en busca de las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, se dio cuenta de que cada vez que Anteo tocaba la tierra (su madre) recuperaba sus fuerzas y vencía a sus oponentes. Heracles entonces pelea con él, lo levanta sobre sus hombros y lo mata impidiendo que toque la tierra.
En su poema, Heaney retoma este mito con la tierra en un lugar fundamental y lo cuenta apropiándose de la identidad de Anteo. Pueden notarse las referencias a la tierra como el lugar del que se sacan fuerzas y la analogía que se establece entre ella y el cuerpo de una madre, con ello Heaney da voz a una figura que siempre había estado silenciada y oprimida, como la voz de Irlanda frente al poder de Inglaterra que impuso su lengua, sus costumbres y su literatura. Heaney vuelve a contar una historia ya sabida, la de Heracles y Anteo, pero al adaptarla a su situación específica nos obliga a entenderla de otra forma.
Como ya mencioné, para Heaney la poesía es como cavar en la memoria, no es de extrañar entonces que su primer poema se titule “Digging”, “Cavando”, el poeta observa desde su ventana, con pluma en mano, cómo su padre cava la tierra:
Cavando
Entre mi índice y mi pulgar
descansa la pequeña pluma; cómoda como un arma.
Bajo mi ventana un sonido limpiamente áspero
cuando la pala se hunde en terreno gravoso:
Mi padre, cavando. Miro hacia abajo
hasta que su forzada espalda, entre las flores,
se dobla profundamente, como hace veinte años
agachándose al ritmo de los ejercicios de las patatas
donde él estaba cavando.
La gruesa bota anudada en la lengüeta, la caña
contra la rodilla interior firmemente calzada.
Desenterraba grandes raíces, enterraba profundo el brillante filo
para esparcir las patatas que nosotros recogíamos
amando su fresca dureza en nuestras manos.
Por Dios, el viejo podía manejar una pala,
al igual que su viejo.
Mi abuelo podía cortar más turba en un día
que cualquier otro hombre en el humedal.
Una vez le llevé leche en una botella
apenas tapada con papel. Se enderezó
para beberla, luego continuó inmediatamente
abriendo y cortando prolijamente, arrojando césped
sobre su hombro, cavando profundo y profundo
tras la buena turba. Cavando.
El frío olor a moho de patata, el chapoteo y bofetada
de la turba empapada, los bruscos cortes de un filo
a través de vivientes raíces despiertan en mi cabeza.
Pero yo no tengo pala para seguir a hombres como ellos.
Entre mi dedo y mi pulgar
descansa la pequeña pluma.
Voy a cavar con ella.
Lo físico de las faenas agrícolas y su presencia activa, palpable, permanente en la memoria, aviva la conciencia del poeta; son varias las interpretaciones que pueden hacerse de este conocido poema, la más comentada es, sin duda, la equiparación que el poeta realiza de la actividad agrícola y la actividad poética, la línea de continuidad que traza entre la azada y la pluma, entre cavar la tierra y cavar el significado de las cosas.
Éste poema, aunque temprano, encerraba ya muchos de los ingredientes que se entrelazarían en sus diversas obras: su relación con la tierra, con los elementos que constituyen el paisaje, con la tradición familiar y de manera directa, con la figura del padre. Ésta última quedaría plasmada de forma clara y concisa en uno de sus poemas más conmovedores: “Follower”; “Seguidor”.
Seguidor
Mi padre trabajaba con arado de tiro,
sus hombros combados como vela tendida
entre las dos manceras y el surco.
Chascaba la lengua y los caballos jalaban con brío.
Un experto. Disponía la vertedera
y ajustaba la reja de punta acerada.
La tierra se apartaba sin romperse.
Al extremo de la hilera, con un simple tirón
de las riendas, el sudoroso par daba vuelta
y regresaba al campo. Su ojo
entrecerrado y en ángulo con la tierra
trazaba con precisión el surco.
Yo tropezaba a la zaga de sus toscos zapatos,
cayéndome a veces sobre los terrones pulidos;
a veces me llevaba sobre sus hombros,
y yo subía y bajaba con su tráfago.
Deseaba crecer y arar la tierra,
cerrar un ojo y afirmar el brazo.
Nunca hice sino seguirle
la ancha sombra por toda la granja.
Fui un estorbo, tropezando, cayéndome,
gañendo todo el tiempo. Mas hoy día
es mi padre quien trastabillea siempre
detrás de mí, y no quiere irse.
En este poema se hacen evidentes en principio dos cosas: la primera es que Heaney nos recuerda que él no siguió la tradición familiar de trabajar en el campo, la segunda, que el padre ha envejecido y que probablemente morirá pronto. Como en Digging, el poeta es siempre un observador. Sin embargo, es también visible el deseo que existe en el hijo de seguir los pasos del padre, de aprender las labores extenuantes del campo y de desarrollar los músculos y los callos del campesino.
Así pues, la poesía de Heaney, al igual que su patria, estaría siempre dividida. Entre el campo y la ciudad, entre católicos y protestantes, entre las labores físicas y las del intelecto, entre la figura del padre y la suya propia. Cuando subió al estrado a recibir su premio Nobel en 1995, dijo: “La poesía puede crear un orden fiel al impacto de la realidad externa y sensible a las leyes internas del alma del poeta” . Podemos decir entonces que Heaney halló por fin un equilibrio en la poesía, un equilibrio que contrarresta la hostilidad y la separación en el resto de su mundo.
La voz de Heaney transmite seguridad, tolerancia y entendimiento. No parece, evocando a Machado, que una de las dos Irlandas haya de helarle el corazón. Y es porque las fronteras de la literatura –en vez de oponer o separar- nos acercan, aunque estemos en mundos completamente opuestos.
Pues es esa, en fin, supongo que solo queria hacerles saber que Heaney es uno de mis poetas favoritos, si les gusta comenten y si no, pues también, what the hell, es un blog libre.
7.7.10
Merlín

Él es Merlín.

Y ésta es mi versión de Merlín, me tomó más tiempo del que esperaba pero por fin está terminado. Es un óleo sobre tela de 45.7x61 cm.
4.7.10
Meditaciones sobre Goncharóv
Cierta noche, Ilyá soñó con un rinconcito del mundo cubierto de bosque. En este rinconcito habia solo tres o cuatro pueblos separados por un par de kilómetros entre sí, como si una mano divina los hubiese arrojado descuidadamente ahí. En estos pueblos, todos se conocían y en ellos no se oía nunca de robos o asesinatos; en cierta ocasión, todos se habían sorprendido por el robo de unos nabos y zanahorias de la huerta del viejo Tarás y tal noticia circuló por semanas, finalmente se llegó a la conclusión de que seguramente habían sido pillos forasteros que pasaban por el pueblo rumbo a la provincia lejana.
En este pueblo se sabía que más allá del gran barranco que separaba a la comarca del resto del país, estaba Saratov, más allá estaba Moscú, mucho más allá estaban los franceses y los alemanes y más allá suponían que habían grandes países desconocidos y mágicos habitados por gigantes y hombres de dos cabezas y todavía más allá estaba el fin del mundo y el pez que sostiene la tierra sobre su lomo.
En la comarca del sueño hacía calor y los jardines de las casas parecían dormitar bajo los cálidos rayos del sol de abril.
Ilyá despertó en su camita y en su pequeño cuerpo de siete años. Su vieja nana, sonriente, acudió a ponerle los calcetines y a lavarle la carita antes de llevarlo a la sala en donde lo esperaba su hermosa madre, muerta hace ya muchos años. Ilyá la miró y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando corrió a abrazarla; su madre, extrañada, le preguntó a la nana si el pequeño Ilyúsha había dormido bien, si algo le dolía. Tomó sus manitas y las besó amorosamente. Ilyá estaba feliz.
Luego de la comida Ilyá salió al patio con su nana y mientras ella dormitaba en su silla, el pequeño fantaseaba con las epopeyas que cada noche la anciana nana le contaba; corría de un lado a otro, atravesaba la casa y no se oía ni un suspiro porque adentro todos dormían. Se sintió solo en el mundo y salió a explorar hasta que llegó al barranco, ese lugar lleno de duendes y coyotes al que no le permitían ir nunca. Entonces su corazón se llenó de miedo y corriendo regresó con la nana, justo a tiempo para que ésta tuviera que volver a la cocina a preparar la cena.
Ya en la noche, cuando la comarca entera dormía y ni los perros ni los gorriones hacían ya ruido y solo se oía a lo lejos el susurro pausado de una balalaica, Ilyá rogaba a su madre que lo sacara a pasear al bosque y se abrazaba a su pecho con la misma fuerza con la que deseaba no despertar nunca de ese bello sueño; su madre entonces alimentaba aún más la imaginación del pequeño contándole sobre las criaturas que habitaban el bosque y sobre cómo los héroes de los cuentos las vencían en nombre del amor. Ya siendo mayor, Ilyá había recordado esas historias con una sonrisa nostálgica en el rostro, pero ahora Ilyá abría mucho los ojos imaginándose a sí mismo como aquéllos valientes que luchaban contra bestias imposibles hasta que se quedó profundamente dormido.
Cuando el viejo Ilyá despertó, una sola lágrima rodó por su rostro, pero no era una lágrima de tristeza ni de nostalgia, sino de un profundo y sincero agradecimiento.
En este pueblo se sabía que más allá del gran barranco que separaba a la comarca del resto del país, estaba Saratov, más allá estaba Moscú, mucho más allá estaban los franceses y los alemanes y más allá suponían que habían grandes países desconocidos y mágicos habitados por gigantes y hombres de dos cabezas y todavía más allá estaba el fin del mundo y el pez que sostiene la tierra sobre su lomo.
En la comarca del sueño hacía calor y los jardines de las casas parecían dormitar bajo los cálidos rayos del sol de abril.
Ilyá despertó en su camita y en su pequeño cuerpo de siete años. Su vieja nana, sonriente, acudió a ponerle los calcetines y a lavarle la carita antes de llevarlo a la sala en donde lo esperaba su hermosa madre, muerta hace ya muchos años. Ilyá la miró y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando corrió a abrazarla; su madre, extrañada, le preguntó a la nana si el pequeño Ilyúsha había dormido bien, si algo le dolía. Tomó sus manitas y las besó amorosamente. Ilyá estaba feliz.
Luego de la comida Ilyá salió al patio con su nana y mientras ella dormitaba en su silla, el pequeño fantaseaba con las epopeyas que cada noche la anciana nana le contaba; corría de un lado a otro, atravesaba la casa y no se oía ni un suspiro porque adentro todos dormían. Se sintió solo en el mundo y salió a explorar hasta que llegó al barranco, ese lugar lleno de duendes y coyotes al que no le permitían ir nunca. Entonces su corazón se llenó de miedo y corriendo regresó con la nana, justo a tiempo para que ésta tuviera que volver a la cocina a preparar la cena.
Ya en la noche, cuando la comarca entera dormía y ni los perros ni los gorriones hacían ya ruido y solo se oía a lo lejos el susurro pausado de una balalaica, Ilyá rogaba a su madre que lo sacara a pasear al bosque y se abrazaba a su pecho con la misma fuerza con la que deseaba no despertar nunca de ese bello sueño; su madre entonces alimentaba aún más la imaginación del pequeño contándole sobre las criaturas que habitaban el bosque y sobre cómo los héroes de los cuentos las vencían en nombre del amor. Ya siendo mayor, Ilyá había recordado esas historias con una sonrisa nostálgica en el rostro, pero ahora Ilyá abría mucho los ojos imaginándose a sí mismo como aquéllos valientes que luchaban contra bestias imposibles hasta que se quedó profundamente dormido.
Cuando el viejo Ilyá despertó, una sola lágrima rodó por su rostro, pero no era una lágrima de tristeza ni de nostalgia, sino de un profundo y sincero agradecimiento.
24.6.10
Fuckin' hipster
Tengo que admitir que había sido ignorante del término hasta ayer en la noche, cuando leía viejos posts de mi maestro ninja favorito de todo el Perú. Como jamás lo había escuchado, hice lo que cualquiera: lo googleé. Descubrí entonces que existen muchas y muy variadas definiciones de lo que es ser un hipster, algunas de las cuales son muy parecidas a lo que es un snob, un indie-gente o un condeche.
Sin embargo, casi todas las definiciones tenían en común el hecho de que una de las mayores características de un hipster es que jamás se saben hipsters o , peor aun, casi ninguno conoce el término hipster. Y en pocas palabras: tuve miedo. ¿Qué pasaría si descubría que yo era la personificación de lo que mi maestro el ninja más aborrecía? Luego de muchas horas de investigación lo supe; y con lágrimas en los ojos me vi en el espejo, horrorizada, mi mandíbula aflojada pendía inerte de mi cara en una expresión de indignación y una mano temblorosa cubría mi boca en una mezcla de espanto y sorpresa.
Yo era, indeed, medio hipster.
Sin saberlo, había caminado feliz por la vida, predicando mi amor por el buen cine, la buena música y los buenos libros, mientras sostenía un café y un cigarro y me había cortado el cabello frente el espejo del baño con mis propias manos inexpertas.
Perdóname Maestro, tu Padawan te ha fallado. No merezco ser Jedi ya nunca nunca, para siempre siempre.
Sin embargo, casi todas las definiciones tenían en común el hecho de que una de las mayores características de un hipster es que jamás se saben hipsters o , peor aun, casi ninguno conoce el término hipster. Y en pocas palabras: tuve miedo. ¿Qué pasaría si descubría que yo era la personificación de lo que mi maestro el ninja más aborrecía? Luego de muchas horas de investigación lo supe; y con lágrimas en los ojos me vi en el espejo, horrorizada, mi mandíbula aflojada pendía inerte de mi cara en una expresión de indignación y una mano temblorosa cubría mi boca en una mezcla de espanto y sorpresa.
Yo era, indeed, medio hipster.
Sin saberlo, había caminado feliz por la vida, predicando mi amor por el buen cine, la buena música y los buenos libros, mientras sostenía un café y un cigarro y me había cortado el cabello frente el espejo del baño con mis propias manos inexpertas.
Perdóname Maestro, tu Padawan te ha fallado. No merezco ser Jedi ya nunca nunca, para siempre siempre.
21.6.10
Las letras quedan
Este que pasó fue un fin de semana difícil para las letras. José Saramago, premio Nobel de literatura en 1998, fue una voz universal; en sus novelas no se distinguen razas ni nombres, sus ciudades anónimas eran siempre intercambiables porque él exploraba la naturaleza humana. Era de Lisboa, pero pudo haber sido de cualquier ciudad, en cualquier país.
Carlos Monsivaís era muy diferente: periodista irónico, icono de nuestra facultad, de nuestra ciudad y de nuestro país. Era un crítico de todo, de la izquierda, de la derecha, de los de arriba y de los de abajo; la pluma era su aguijón y el humor era su veneno.
Ambos eran pensadores del hombre y de su mundo, este fin de semana los dos se fueron, pero las letras -como los gatos- se quedan.
"Y al día siguiente no murió nadie..."
Carlos Monsivaís era muy diferente: periodista irónico, icono de nuestra facultad, de nuestra ciudad y de nuestro país. Era un crítico de todo, de la izquierda, de la derecha, de los de arriba y de los de abajo; la pluma era su aguijón y el humor era su veneno.
Ambos eran pensadores del hombre y de su mundo, este fin de semana los dos se fueron, pero las letras -como los gatos- se quedan.
"Y al día siguiente no murió nadie..."
(wtf?):
Del adios,
Inapelablaciones,
Prodigios
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